Hacer política

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CÉSAR LÓPEZPor César López
@cesarlopez_

Partamos del hecho de que todos tenemos una respuesta a un cuestionamiento diario sobre qué hacer para que las cosas mejoren, para disminuir la injusticia, la desigualdad, la violencia, la corrupción y todos los otros males que vivimos en Colombia. Respuesta que es válida porque tendremos unos supuestos y unas condiciones ideales sobre los cuales nuestra alternativa puede funcionar. También partamos del hecho de que la única forma para que esto mejore es llegar a espacios públicos, privados y sociales de poder. Pero por el simple hecho que nos picó “lo social” y las ganas de dejar de ser parte del problema para pasar a hacer parte de la solución, debemos saber que no por eso vamos a ver escuchado y mucho menos vamos a triunfar en nuestros primeros intentos.

Por eso es que cuando uno ve a una persona que trabaja por los demás, que muestra dotes de líder y tiene una buena hoja de vida, lo motivamos para que se lance a hacer política y le damos una lista de razones para hacerle creer que tiene el camino listo para ser elegido mediante voto popular para un cargo de poder. Y le ponemos de ejemplo a la mayoría de políticos: personas sin carisma, sin una destacable hoja de vida, sin discurso, sin ideas, feos y hasta ladrones. Entonces decimos que si ellos llegaron allá, cómo tal persona que los supera en todo no va a ser capaz y cómo no lo va a lograr. Bueno, a lo mejor no los supera en la chequera ni en falta de escrúpulos… Entonces, empiezan los cuentos que los nuevos políticos, y de opinión se echan para justificar su repentina decisión.

Entonces dicen que hay un porcentaje de abstención que se puede trabajar, que los jóvenes, que el posible candidato tiene miles de seguidores por las redes sociales y que lo ha conocido mucha gente a lo largo de su admirable trayectoria. Y finalmente este personaje se sube al bus de las elecciones, renuncia a su trabajo de toda la vida, consigue algún dinero y el aval de un partido, se lanza, hace la tarea y pierde. Y luego vienen todos los sabios y todo tipo de gente a mencionarle mil errores que cometió, pero que lo dicen después y no antes para no desmotivarlo. Sin plata, endeudado y quemado, nuestro amigo queda renegando de la política y que por eso es que este país está así y que se joda todo el mundo.

Sucede que la política es una profesión, es una decisión de vida y, por lo tanto, no consiste en tomar la decisión de un momento a otro y esperar a que el mercado responda positivamente en el primer intento. La política se comporta de la misma manera que si decidiéramos montar una empresa o lanzar un producto: necesita muchos intentos y no desfallecer en el primero. A una persona cualquiera no se le ocurre una idea de negocio, y con iniciar no se vuelve exitosa, así tenga todas las cualidades, condiciones y la preparación. De la misma manera funciona la política, es un tema de trabajar a diario, construyendo redes, porque el éxito de un político está en los votos, y por más de buenas que sea una persona, no va a influir la intención y menos la acción de voto de miles de personas de una sola.

No hay que echarle toda la culpa a la corrupción por el hecho de que casi siempre que un ciudadano con una gran trayectoria y un gran perfil fracasa al primer intento de incursionar en política, aunque luchar contra la billetera, el clientelismo y la politiquería es muy difícil. Hay que hacer una lectura global y aterrizada de la situación para no frustrarse y desmotivarse rápidamente, porque todo está hecho para que precisamente eso sea lo que suceda; además, para que el voto de opinión sea cada vez menos decisivo a escala local y regional desestimulándolo. Eso fuera de una gran desesperanza y falta elementos para invitar a soñar y confiar.

Es fundamental, y casi que urgente, que los nuevos liderazgos aparezcan y sueñen con llegar al poder. Pero también es importante que por lo menos no todas las personas que están en espacios de poder provengan de la política tradicional y de acciones típicas de una gran maquinaria electoral; tampoco que sean títeres que se preocupan por generar dinero para su beneficio particular. Lo que necesitamos es personas que le dediquen su vida a la política, que se preparen por la gente, por lo fundamental: el bienestar de todos los colombianos, la calidad de vida y el progreso de toda Colombia.

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