Hallar el equilibrio

0

Por Patricia Suárez

Desde el estudio del conocimiento de la neurociencia el periodista y psicólogo Daniel Goleman nos presenta  su último libro Focus,  El motor oculto de la excelencia.  Una panorámica que desafía la impotencia ante el avasallamiento de las nuevas tecnologías y sus múltiples aplicaciones donde el tsunami de la información   reduce la atención y la capacidad cognitiva de las personas y en términos de futuro  -niñas y niños-,  si los padres, las instituciones educativas y gubernamentales -como ya lo hacen en varios países del mundo- no atienden los descubrimientos de la ciencia en relación al cerebro y las técnicas a seguir para enfrentar  de forma individual y colectiva la compleja realidad de salud mental,  los comportamientos conductuales de sociedades alienadas en torno al consumo,  la marginalidad y la pobreza, son y serán las victimas del horror mental, criminal y ecológico del mundo globalizado. La autoconciencia individual, colectiva y global,  permitirá las herramientas cognitivas para encarar  las nuevas realidades e infiere que -de allí- vendrá la reparación y justicia que el mundo reclama y necesita.

 Leer de forma juiciosa y responsable esta generosa entrega que independiente de su ideología de mercado, dualidad que nos ubica en una realidad ineludible, es un deber de conciencia. En el subtema, DE LA EMPATIA A LA FURIA   del libro que nos ocupa, hallé la precisión y la síntesis de la SOCIOPATIA:

Foto Focus“…El lado oscuro de la empatía cognitiva aparece cuando alguien la utiliza para detectar las debilidades de otros y aprovecharse de ellos. Esta estrategia es típica de los sociópatas que utilizan su empatía cognitiva para manipular. Debido a que no sienten ansiedad, la amenaza de un castigo no logra disuadirlos.

“En La máscara de la cordura, la clásica obra sobre los ‘sociópatas’ de Hervey M. Cleckley los describe como personas que ocultan una ‘personalidad irresponsable’ detrás de ‘una perfecta mímica de emociones normales, fina inteligencia y responsabilidad social’. La parte irresponsable aparece en una sucesión de mentiras patológicas, en la actitud de vivir a expensas de parasitar a otros y cosas por el estilo. Otros indicadores muestran déficits de atención por distracción e indiferencia, escaso control de los impulsos y falta de empatía o simpatía hacia los problemas de los demás.

“Se cree que los sociópatas constituyen alrededor del 1% de la población. Si así fuera, el mundo laboral alberga a millones de “sociópatas exitosos”. Al igual que sus parientes cercanos, las “personas maquiavélicas”, los sociópatas son capaces de leer las emociones de los demás pero registran las expresiones faciales en un área cerebral distinta. (…) Los sociópatas hablan consigo mismos sobre las emociones, pero no las sienten directamente, tal como las otras personas. (…)

“(…) los sociópatas no sienten temor de ser castigados por sus crímenes.

“Una teoría propone que padecen una particular falta de control cognitivo de los impulsos, lo que provoca un déficit de atención. Este déficit los mantiene enfocados en la excitación y los ciega a las consecuencias de sus actos”.

 Hace algunos años asistí a un congreso de siquiatría en la Universidad del Bosque, en la ciudad de Bogotá. Un grupo significativo de siquiatras de varios países del mundo  participaron.  El tema: LA SOCIOPATIA EN LA CULTURA COLOMBIANA.

Comments are closed.