Hasta que se demuestre lo contrario

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Camila-ZuluagaPor: Camila Zuluaga

Twitter: @zuluagacamila

Las acusaciones recientes que se han hecho las campañas de los candidatos presidenciales, de las cuales fuimos testigos todos los colombianos, además de producir asco, refleja y nos hace entrever que pocas son las ideas que se plantean para tener un país mejor. Son la camorra , el odio y el resentimiento los que siguen moviendo y manejando los hilos de la política colombiana. Pero más allá de lo evidente, las incriminaciones expuestas han demostrado que en este país no se contempla la máxima de que todo ser humano es inocente hasta que se le demuestre lo contrario.

La inoperancia de la justicia y la falta de resultados en las investigaciones judiciales ha llevado a los colombianos, incluso a los mismos abogados a litigar en escenarios distintos a los tribunales, siendo ahora los medios de comunicación los que ostentamos dicha condición. Igualmente las recurrentes actuaciones de los funcionarios del “todo vale” han generado que a pesar de no ser cierto, se infiera por descarte que sus actuaciones son corruptas, haciéndole honor al dicho popular: crea fama y acuéstate a dormir.

En medio de la contienda electoral ya se han condenado a varios sin oír sus versiones y avalando sin corroborar las acusaciones. Primero fueron las declaraciones de los Comba desde Estados Unidos, quienes aseguraron haber entregado doce millones de dólares al asesor y estratega de campaña del presidente Santos JJ Rendón. La pregunta es: ¿se debe declarar culpable a una personas por la declaración? ¿ Acaso no se deben esperar una investigaciones y que la justicia determine si lo es o no? Sin duda la acusación es un indicio que prende una alarma   y que debe llevar a que se escudriñe a fondo si es cierta o no, pero no por el simple hecho de existir quiere decir que es cierta.

Igualmente pasa con el caso del señor Andrés Sepúlveda, el señor hacker , como hoy se le conoce en los medios de comunicación. Si bien es la autoridad máxima en casos penales quien lo acusa, el fiscal general Eduardo Montealegre, de haber interceptado correos electrónicos de algunos de los integrantes de la mesa de negociación de la paz en La Habana, este también debe ser vencido en juicio y se deben esperar los resultados del proceso antes de declararlo culpable. ¿Cuántos casos no se han conocido de personas que han estado presas por orden de la fiscalía o la Corte Suprema de Justicia y terminan siendo inocentes? Es cierto que hay una gran diferencia entre que a uno lo acuse el fiscal general de la nación a que lo acuse un narcotraficante, pero sin distinguir quien apunta, hay que esperar la decisión de un juez.

Y el último, pero más insólito de todos los casos, por las calidades de quien lo plantea, es la denuncia hecha por el ex presidente Álvaro Uribe, al afirmar que tiene la hipótesis de que a la campaña de Juan Manuel Santos en el 2010 entraron dos millones de dólares del narcotráfico a través del señor Rendón, y que hacían parte de la comisión de los doce millones denunciada por alias Comba. El ex presidente afirma que tiene fuentes importantes que lo llevan a aseverar dicha versión y que solo entregará sus nombres a la fiscalía. ¿Por qué entonces no hizo directamente la denuncia en ese organismo? ¿Por qué hacerla en un medio de comunicación? Sabe perfectamente el ex presidente el país en el que vive, y que a pesar de que su tesis pueda llegar a ser refutada por las autoridades, el daño está hecho y el manto de duda sembrado sobre quienes acusa. Estamos cayendo y se nos ha vuelto costumbre hasta en las más altas dignidades afirmar y condenar a las personas por meras conjeturas y sin las pruebas que lo soporten.

Esta sucia costumbre de judicializar la política y los odios se ha vuelto permanente por cuenta de la falta de justicia y de la politización de la misma. Tenemos un país en el que ante la mera denuncia sin importar si se demuestra su certeza ya se es culpable.

Todos los casos de esta campaña deben investigarse a fondo y con rapidez, los colombianos tenemos derecho a saber quién miente y quien no, pero también tenemos la obligación de darle el beneficio de la duda a los acusados antes de que se les demuestre lo contrario.

Una cosa más: Sería buena que nos contaran las verdaderas razones por las que hace algún tiempo salió Germán Chica, ex alto consejero del presidente, de la Casa de Nariño.

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