Hato Nuevo, primera organización campesina beneficiaria de restitución de tierras en Cauca

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El próximo 20 de septiembre, nueve familias campesinas de la vereda Hato Nuevo en Timbío recibirán la escritura de sus predios. 87 hectáreas en total deberán ser restituidas a más de 40 personas víctimas del paramilitarismo.

Por Olga Portilla Dorado

olguitaportilla@gmail.com

Entre el 2000 y 2005 en la vereda Hato Nuevo, ubicada a 15 kilómetros de la cabecera municipal de Timbío, sus habitantes fueron testigos y víctimas de la incursión de grupos paramilitares a la zona. Secuestros, homicidios, intimidaciones y robos eran el ‘pan de cada día’ para estas familias campesinas que se dedicaban a la producción agrícola, especialmente a la siembra de café.

A comienzos de 2003, uno de los cuatro hermanos López* fue retenido por integrantes de este grupo armado ilegal comandados por alias ‘El Peli Rojo’, durante casi cuatro horas, Yerson* fue retenido contra su voluntad, sin explicación alguna. A raíz de ese hecho y con el temor que le generaron estos hombres, decidió que no volvería más a su parcela.

Días después, hombres armados ingresaron a la fuerza a su vivienda, destruyeron lo que encontraron a su paso, cada uno de los enseres que con esfuerzo y humildad él había conseguido. Aunque Yerson creyó que saliendo de la vereda, incluso abandonando el municipio de Timbío estaría seguro, días después de salir de su pueblo recibió una llamada donde lo amenazaban a él y a sus cuatro hermanos, que todavía estaban en la vereda Hato Nuevo, por lo que el resto de la familia López debió desplazarse de su pueblo natal.

“La violencia más fuerte se vivió entre esos años, nosotros salimos en el 2003 porque uno aquí quedaba en medio de amenazas y acusaciones de los grupos al margen de la ley, porque había unos que decían que nosotros éramos paramilitares, porque Hato Nuevo fue una zona donde ellos se establecieron. Tuvimos miedo porque empezaron a ‘cogerla’ contra nosotros; por eso dejamos todo botado. Eso fue muy duro”, relata Luis López*, uno de los hermanos de Yerson.

En ese mismo año, Víctor*, otro habitante de la vereda, junto a sus hijos fue asesinado en la vereda Las Piedras en este mismo municipio al sur del Cauca, desde ahí se desencadenaron una serie de homicidios y hechos victimizantes en Timbío, donde hasta antes de esa época era un tranquilo municipio ubicado a tan solo 20 minutos de Popayán.

Al igual que Víctor, Santiago Arteaga* también fue asesinado, y así otro número considerable de víctimas iban dejando a su paso los paramilitares. Todas esas personas, tanto las que fueron asesinadas como las que fueron obligadas a desplazarse, tenían algo en común: ser socios de la Empresa Comunitaria Hato Nuevo e integrantes de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos –Anuc.

De ahí que amigos, familiares, vecinos y otros pobladores de la vereda, llenos de temor y zozobra se vieron en la obligación de abandonar sus parcelas, las cuales conformaban la Empresa Comunitaria que se constituyó con más de 14 socios, entre ellos los hermanos López. En marzo de 1994 y según Resolución del Ministerio de Agricultura se creó esta organización, a quien en ese mismo año el Incora le adjudicó un predio de 87 hectáreas.

72 mil hectáreas de tierras se han restituido –hasta la fecha- en Timbiquí, Santander de Quilichao, Cajibío, Popayán y Timbío.

Esas hectáreas que hace más de 10 años quedaron abandonadas por sus propietarios, quienes se dedicaban a la producción agrícola, a sembrar café y a criar ganado, hoy vuelven a ser de esta comunidad, gracias a la sentencia 081 del 24 de agosto de 2016 donde el Juez Primero Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Popayán ordenó que dichas hectáreas deben ser restituidas a 9 familias de la empresa comunitaria Hato Nuevo de Timbío.

Sin embargo, aunque son 9 familias las directamente beneficiadas con la formalización de sus predios, el fallo comprende medidas colectivas que benefician a toda la comunidad como mejoramiento de vías y construcción de escenarios deportivos.

“El fallo judicial que contempla órdenes individuales como implementación de proyectos productivos, subsidios de vivienda, capacitación técnica, alivio de pasivos, entre otras, también protege colectivamente a cerca de 400 personas que habitan en la vereda Hato Nuevo, quienes se verán beneficiados con el mejoramiento de las vías para el acceso a las parcelas y transporte de los productos que cultiven, y con obras orientadas a la sana convivencia como el salón comunal y el centro deportivo comunitario”, expresó María del Mar Chaves, directora territorial Cauca de la Unidad de Restitución de Tierras.

La Empresa Comunitaria Hato Nuevo se conformó en 1994, con 14 socios, todos ellos dedicados a la producción agrícola en un predio de más de 80 hectáreas, que la organización obtuvo a través del Incora.

Ésta, al igual que la sentencia de Lomitas en Santander de Quilichao, se convierte en un proceso insigne para la comunidad, especialmente para los campesinos del Cauca, ya que es la primera sentencia que sale favorable para una asociación campesina, además es la primera sentencia que se entrega en el municipio de Timbío.

“No es un secreto que la credibilidad en las instituciones del Estado se ha perdido, pero con esta sentencia y la ayuda que nos han brindado nos han demostrado que para algunas instituciones todavía es valioso el trabajo que hacemos en el campo. Nosotros creemos que esto no es todo, porque el daño que causa la guerra no lo cura nadie, pero sí podemos mitigarlo con gestos como éste para que así haya la violencia que haya, podamos contribuir a que esto algún día termine”, afirma Luis López, uno de los socios de la empresa comunitaria Hato Nuevo.

Él al igual que las demás familias, hombres y mujeres que un día se vieron obligados a dejar su tierra, a huir sin más que lo que llevaban puesto, creen en que la sentencia de restitución de tierras para Hato Nuevo llega en el momento en que el Cauca y el país entero están buscando la paz, lo les da pie para pensar que sí puede haber reconciliación y reparación. Entienden que la paz no es un proceso fácil, pero que si todos en medio de la dificultad ponen su voluntad para construirla, es posible.

Al finalizar la reunión en la que las familias de Hato Nuevo conocieron la sentencia y los beneficios que el Juez falló a su favor, don Luis López expresó ante sus compañeros “Ahora que ya salió la sentencia, el 20 de septiembre se entregarán los predios oficialmente, pero nosotros no podemos decir que como ya salió hoy la sentencia, mañana vamos a obtener las cosas, pues va a ser trabajo de todos, esfuerzo de las instituciones y de nosotros los campesinos como garantes de que esto sea posible. El Estado debe reconocer a los campesinos como sujetos de derecho, que tenemos un territorio, eso va a conllevar a que haya una paz verdadera y con justicia social”.

*Nombres cambiados a petición de la fuente.

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