Hay que pensar en la gente

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CÉSAR LÓPEZPor César López
Twitter: @cesarlopez_

Un problema que se vive actualmente en Santiago de Cali es que las decisiones que se toman carecen de armonización social, de un sentir de la comunidad, de pensar más en la gente que en tecnicismos, y en “lo que debería ser”. No se trata de ser populistas, pero sí de entender las necesidades de un pueblo que viene de años de descuido en materia fiscal, orden y disciplina, de acatar las normas. Debemos entender que ha habido mucho pan y circo que ha hecho que los caleños sean reacios a acatar las normas. El actual gobierno local llegó generando grandes expectativas en materia de transparencia, ejecución y garantías de inversión, y de alguna manera se ha cumplido, pero ya es hora de entender a la gente, de escuchar a la comunidad y gobernar de la mano con los caleños.

Los problemas en materia de orden público que se presentaron durante la semana, cuya consecuencia fue los grandes trastornos en la cotidianidad de las personas que tienen que tomar el transporte público para desplazarse, sumado a los hechos de bloqueo en varios puntos de la ciudad y al aprovechamiento de la situación por parte de vándalos y ladrones, muestran que las cosas no andan para nada bien. Independientemente de las razones que existan, el pueblo caleño está siendo maltratado al no poder desplazarse de manera eficiente a través de la ciudad.

Revisando este tema puntual es evidente que al actual gobierno le tocó poner orden y hacer valer los acuerdos que hay con la nación al tener que sacar de circulación las busetas y colectivos. La situación no es nueva y es claro que se están haciendo todos los esfuerzos para pagar por la chatarrización a un buen precio, pero para la gente que se debe movilizar eso es transparente, porque el Sistema de Transporte Masivo no está siendo efectivo y hasta ahora no iguala a lo que había antes. Pero también hay que estar alerta, ya que debido a esa lenta transición viene en aumento el transporte informal, generando así otra bomba social que puede estallar cuando se terminen de sacar los buses que faltan y el MIO por fin ande por toda la ciudad.

Otro ejemplo de decisiones en materia de orden y disciplina, que generan heridas por su forma de aplicación y que ha obligado a un cambio de manera radical, han sido las decisiones en materia de tránsito, que se han basado en acatar la ley con proactividad. Pero como venimos en un ritmo de hacer lo que nos da la gana, de una total indisciplina e incumplimiento de la norma, pues este freno en seco nos ha dejado con heridas, como la campaña desde la sociedad civil de señalización de los sectores que tienen radar y cámaras de fotodetección. En teoría esto no debería de ser necesario, porque todos sabemos cuál es la normatividad al respecto, pero pensando en el contexto social, en la gente y teniendo en cuenta el abandono en el que veníamos, sí.

Y podríamos hablar de valorización, de las Megaobras y de muchos aspectos en los que el gobierno local ha tenido que actuar de acuerdo con la ley y como “debería ser”, pero se ha dejado a un lado al ciudadano, que es finalmente el que se ve afectado por lo bueno o malo que se haga. Y no se trata de justificar las acciones radicales y de aplicación de la norma comparándonos en materia de movilidad, transporte y fiscal con otras ciudades del mundo como Santiago de Chile, París o Nueva York. Precisamente porque Cali es distinta y aquí no funciona ni siquiera lo que ha servido en Bogotá. Somos diferentes y tenemos otros problemas. Por eso es que a la gente hay que escucharla; hay que gobernar con la gente.

Creo que ya es hora de ceder un poco, es clarísimo que hay aspectos en los que los gobiernos locales anteriores no trabajaron lo suficiente y peleas que no quisieron dar. Que este gobierno llegó con la bandera de ordenar la casa y hacerlo de forma transparente para recobrar la credibilidad, y lo está logrando, pero se debe pensar en la gente. Los caleños son la razón de ser del gobierno local, la mano fuerte debería concentrarse en el tema de inseguridad, las cámaras de fotodetección y los esfuerzos en esta materia deberían enfocarse más en acabar con la delincuencia en las calles que en castigar a conductores que conducen en pico y placa.

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