¿Imprudencia de la representante Cabal?

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Floro-Hermes-Gómez-PinedaFloro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

Quienes estamos en twitter hemos sido testigos del desafortunado trino de la Representante a la Cámara, por el Centro Democrático, la politóloga María Fernanda Cabal quien cuestionó, de manera nada asertiva, a una de las víctimas de nuestro conflicto armado interno, Ángela María Giraldo Cadavid, hermana de uno de los once diputados vallecaucanos secuestrados y asesinados por las FARC-EP.

Trinó la representante Cabal Molina, por falta de idoneidad, confundiendo instrumentalmente el concepto clínico de Síndrome de Estocolmo (una cuestión médica y psiquiátrica, que no de ciencia política): “Esta ‘Víctima’ saluda a las Farc muy contenta¼ ¿Síndrome de Estocolmo?”, junto a la fotografía en la cual aparece Ángela María Giraldo, efectivamente sonriendo, gesto comportamental humano, muy propio del género femenino.

Como la politóloga, la señora Representante a la Cámara María Fernanda Cabal, dice “Mi papel no es quedarme callada”, convicción que puede desembocar en el síndrome del chofer: “primero, meter la pata y, después, hacer el cambio”, corre el riesgo de caer en la tipificación de una “conducta imprudente”, una conducta que debiera ser impensable en quien posee la alta investidura de Representante a la Cámara, de miembro del Congreso de la República.

Y, parece ser que el riesgo de una “conducta imprudente” se ha materializado con el trino, pues la fotografía en realidad contiene la imagen sonriente de Ángela María Giraldo Cadavid saludando al asesor del equipo negociador del Gobierno en La Habana, Jaime Avendaño, un veterano funcionario de la Presidencia de la República, según lo ha probado mediante una entrevista pública, la propia Ángela María Giraldo; es decir, que la señora representante no se detuvo a examinar la fotografía con el debido cuidado que hubiera observado alguien común y corriente, y haber hecho una pregunta de Pero Grullo: ¿es o no es?

Pero, la cuestión no queda ahí. El asunto de no quedarse callada, en un tema científico como es el Síndrome de Estocolmo, llevó a la politóloga hoy Representante a la Cámara, sin competencias médicas ni psiquiátricas, a plantear una pregunta improcedente, porque éste consiste en “la reacción psicológica mediante la cual la víctima de un secuestro, violación o retenida contra su voluntad, desarrolla un fuerte vínculo afectivo, que puede llegar a una relación de complicidad, materia que nada tiene que ver con la condición de víctima de Ángela María Giraldo, pues ni ha estado secuestrada ni ha sido víctima de violación. Su victimización es otra.

En conclusión: esta situación nos dice del riesgo que implica, dentro de una sociedad no ilustrada como la nuestra, que alguien apto en un campo del saber (la ciencia política en la situación de la representanteCabal Molina) hable de otro campo en el que se es ignaro obligado, se es inapto; es decir, que no cumple los requisitos exigidos o necesarios para hablar del tema

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