Ingobernabilidad o resentimiento y persecución

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Camila-ZuluagaPor Camila Zuluaga
Twitter: @ZuluagaCamila

Finalmente este domingo 15 de Junio se acaba una de las contiendas electorales más tortuosas, sucias y agotadoras de los últimos tiempos en Colombia. En medio de acusaciones de Nazis y Castrochavistas los ciudadanos hemos tenido que discernir y decidir lo que vamos a hacer  en las urnas.  Rodeados de esa discusión interna a la que  muchos nos enfrentamos cuando pensamos que ninguno de los dos candidatos representa lo que nosotros quisiéramos para el país la decisión que tomé en particular, para realizar mi análisis, fue pensar en el futuro más que en el presente. Es claro que con cualquiera de estos dos candidatos tendremos tiempos muy difíciles por venir pero ¿Cuál es el que prefiero?

Si llegase a ganar el presidente candidato Juan Manuel Santos tendremos cuatro años de un gobierno con muy baja gobernabilidad y con la imposibilidad de tramitar reformas fundamentales para el país. El panorama que afrontará el mandatario será una férrea oposición del uribismo en el Congreso, que le hará la vida imposible y le permitirá hacer poco. Si Santos no logró pasar la reforma a la justicia, a la salud y a la educación con su llamada Unidad Nacional, con  la mayoría del parlamento a su favor, mucho menos va a poder hacerlo ahora en un segundo mandato, con una popularidad mucho más baja y con menor control del Congreso.

Igualmente Santos se enfrentará a la manipulación y chantaje de los  políticos que apoyaron su campaña: decidió, a causa del desespero, entregarle el país a la politiquería a través de la mermelada. Si estuvo maniatado los cuatro años que terminan, lo que le sucederá en el futuro es que estará, durante su mandato, pagando favores y promesas que hizo a integrantes de todas las tendencias políticas por adherirse a su campaña. Es decir, Santos estará hipotecado a los “Ñoños” y similares, con una cuota mucho más alta que en su primer mandato y enfrentando la oposición de el ex presidente Uribe; con una sola diferencia, que en esta oportunidad este tendrá margen de acción pues manejará el 30% del Congreso.

Por su parte el gobierno de Oscar Iván Zuluaga estará marcado por el odio, el resentimiento y la persecución; o por lo menos así nos lo han hecho saber quienes hacen parte del partido por el que saldría elegido.  Basta ver las declaraciones de los senadores electos María Fernanda Cabal, José Obdulio Gaviria y, por supuesto, las del ex presidente Uribe. Se ha anunciado que se pondrá en cintura a los medios de comunicación y que el santismo deberá pagar escondederos a peso.  Hay que ver también los trinos que se ven en la red social twitter provenientes del ejercito uribista y la actitud del candidato en el último debate televisado.  La agresividad fue el común denominador de la campaña zuluaguista, y seguramente así será su gobierno; la venganza será la principal motivación, así como fue la de su jefe el ex presidente Uribe durante todos sus años en el poder.

Sobre la gobernabilidad: tal  vez la tenga un poco más fácil que Santos, pues no tendrá el cirirí de Uribe, que está demostrado hace difícil cualquier mandato, siempre y cuando le haga caso es claro. Así mismo, los congresistas que no tienen motivación ideológica sino negociante, como los “Ñoños”, se pintarán del color que él les diga a la hora de empezar a repartir mermelada. Porque no nos van a creer pendejos a los ciudadanos: Zuluaga también repartirá mermelada.

Así que la elección está entre esos dos escenarios: el resentimiento, el odio y la hostilidad que genera un gobierno que llega con esas intenciones, o la dificultad de un mandatario a la hora de gobernar. Es triste que ese sea el panorama que afrontamos los colombianos, ojalá no fuera así pero debemos escoger entre lo uno o lo otro, y vale la pena que lo hagamos y no dejemos en manos de otros lo que se vendrá para el país.

Una cosa más: A los que no hacían nada distinto a hablar mal del alcalde de Bogotá Gustavo Petro parece que ya se les olvido todo lo malo que pensaban de él ¿Será gracias a la alianza que hizo con el presidente Santos? ¡Ay, la política…!

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