Instituciones de Educación Superior: valor hora catedra

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Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

La señora Ministra de Educación, Gina Parody, ha sustraído de la esfera privada los asuntos conflictivos (trasgresiones, violaciones e incumplimientos) de las universidades y demás instituciones de educación superior, para llevarlos a la esfera de lo público a través de los medios masivos de información y prensa, causando incertidumbre, asombro y hasta angustia en unos directivos desacostumbrados a un ministerio con el cual las relaciones deben ser sólo jurídicas y políticas, como debe ser en cualquier liberal-democracia.

Para seguir tan afortunada senda liberal, la señora Ministra debería prestarle especial atención al valor de la hora cátedra que pagan a sus catedráticos las universidades y demás instituciones de educación superior en Colombia, para que plantee un debate público, tan ruidoso como el generado ante el manejo de la Fundación Universidad San Martín, pero con afectación más amplia.

De acuerdo con la ley 30 de 1992, artículo 106, “Las instituciones privadas de educación superior podrán vincular profesores por horas cuando su carga docente sea inferior a la de un profesor de medio tiempo en la misma universidad, (bien sea) mediante contratos de trabajo (o mediante contratos de servicios), según los períodos del calendario académico, y su remuneración (en cuanto a honorarios se refiere), corresponderá a lo pactado por las partes; pero que en ningún caso podrá ser inferior al valor de cómputo hora resultante del valor total de ocho (8) salarios mínimos dividido por el número de horas laborables mes” (los textos entre paréntesis fueron declarados inexequibles mediante la sentencia C-517 de 1999).

¿Qué quiere decir lo anterior? Qué sólo puede contratarse como catedrático a alguien con carga docente menor que la de un medio tiempo, que existe una única manera de vinculación: contrato de trabajo, y que existen dos posibilidades de valor de la hora cátedra: una para las instituciones de educación superior con jornada laboral de 48 horas semanales y, otra, para aquellas con una jornada laboral pactada de 40 horas.

En tal sentido, para las primeras, hay que dividir la multiplicación de ocho salarios mínimos legales mensuales vigentes entre 192 (48 horas X 4 semanas), mientras que, para las segundas, entre 160 (40 horas X 4 semanas), resultando un valor de $27.847,91, para aquellas con una jornada laboral de 48 horas, y de $32.217,50, para aquellas con jornada laboral de 40 horas.

Esto significa, a modo de conclusión, que la señora Ministra, quien ha demostrado aborrecer la violación de la ley, deberá con base en el SNIES (Sistema Nacional de Información de Educación Superior) informarnos a los colombianos, con nombre propio, las universidades y demás instituciones de educación superior que violan la ley 30 de 1992, artículo 106; es decir, aquellas que no vinculan sus catedráticos mediante contrato de trabajo (como debe hacerse desde 22 de julio de 1999), que contratan una carga docente superior a la de un medio tiempo y que pagan una suma inferior a la estipulada para la hora cátedra, de acuerdo con su jornada laboral semanal (como debe hacerse desde 28 de diciembre de 1992).

 

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