Je suis Charlie

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Por Pablo Uribe

@pablouribe90

 

“Si la libertad significa algo, es poder tener el derecho de decirle a la gente lo que no quiere oír” – George Orwell.

Me pregunto cuál sería la reacción de la élite de izquierda colombiana si el Procurador asesinara a tiros al caricaturista Matador, tan solo porque éste hizo una caricatura burlándose de él y de su fe católica.Me pregunto si hay algún colombiano que justificaría que Roberto Gerlein masacrara a Daniel Samper y a su equipo de SOHO, por haberse burlado de sus posiciones religiosas (como lo han hecho) o por haberlo tildado de gay “enclosetado” (como también lo han hecho varias veces).

La verdad es que estoy completamente seguro de que nadie, absolutamente nadie, justificaría un acto de este tipo. Pero lastimosamente más de un “intelectual” justifica la masacre de Charlie Hebdo; aduciendo que estos heroicos artistas “se lo habían buscado”, por insultar la religión de los musulmanes.

Pero produce aún más indignación saber que, quienes justifican la masacre, ni siquiera conocen la historia entera: Charlie Hebdo era una revista satírica que se burló de todas las religiones que pudo burlarse.Se burló del cristianismo, de maneras más grotescas que con el Islam; se burló del papa innumerables veces y llegó a retratar al Colegio Cardenalicio como una orgia homosexual; el judaísmo tampoco se salvó de la pluma inclemente de estos artistas satíricos. Pero además la religión no fue el único blanco de Charlie Hebdo.Los políticos recibieron también sus tandas de humor venenoso a manos de estos caricaturistas.

Retratar a Charlie Hebdo como un instrumento de opresión occidental hacia el mundo musulmán es hacerle un monumento a la ignorancia. Si algo es esta revista, es un símbolo de la libertad de expresión, no porque estemos de acuerdo con lo que decían o mostraban; sino porque decían lo que querían y enfurecían a los fundamentalistas al hacerlo.

Libertad de expresión es tener el derecho de decir lo que se le dé la gana a uno,sin importar quien se sienta ofendido.En una sociedad libre las personas deben poder decir y expresar todo lo que quieran, todo es TODO.

No podemos limitar lo que dice una persona tan sólo porque ofende a alguien más; por una sencilla razón: los tiranos y los corruptos se ofenden ante la verdad. A Antonio Nariño lo metieron a la cárcel por publicar los derechos del hombre; a los cristianos los tiraron a los leones por predicar las ideas de Jesucristo; y a RCTV lo intentaron cerrar por denunciar el régimen chavista.

¿Cómo podríamos criticar un gobierno corrupto sin ofender a nadie? ¿Cómo podríamos hacer discusiones que enriquezcan intelectualmente una sociedad sin agraviar a alguien? ¿Cómo podríamos denunciar los males de una sociedad sin herir susceptibilidades?

Es imposible tener contento a todo el mundo siempre.Sobre todo cuando se está debatiendo un tema importante o polémico; pero sobre todo, es imposible ejercer correctamente el periodismo sin ofender: el periodista que nunca ha ofendido o herido la susceptibilidad de alguien no está haciendo periodismo, está haciendo propaganda.

Acabar la libertad de expresión sólo le conviene a los tiranos, porque si no tienen quien los denuncie el pueblo va a caminar por donde a ellos se les antoje.

Quienes murieron en la masacre de Charlie Hebdo no son sólo héroes, sino que también son un símbolo de la libertad: prefirieron morir antes que callar y Ahmed Merabet (el policía musulmán ejecutado a sangre fría) es un héroe aún más grande, porque dio su vida para que los demás pudiesen decir lo que quisieran, aun cuando no estaba de acuerdo con ello.

El mundo sería un mejor lugar si la humanidad fuese más parecida a quienes fueron masacrados en este acto de terror, que a quienes los asesinaron cobardemente.

Por eso, yo hoy digo: Je Suis Charlie.

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