“La Alcaldía ha tenido un silencio que preocupa”: obispo de Buenaventura

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Entrevista de Claudia Palacios
@Claudiapcnn

Es difícil lograr que dé una declaración para medios, pero sus sermones se multiplican. La credibilidad de monseñor Héctor Epalza ha sido su trabajo de 20 años con la comunidad. Fue el primero en contarle al país lo que estaba sucediendo en el puerto, pero no tuvo la repercusión esperada. Ahora que el Gobierno vuelve a mirar hacia el puerto, por cuenta del informe de la Human Rights Watch que revivió ante el mundo nuestra imagen de masacradores, monseñor Epalza espera que esta vez sí se vean los resultados.

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Claudia Palacios: ¿Qué le ha parecido la reacción por las denuncias en Buenaventura, situación que usted había advertido desde hace años?
Monseñor Héctor Epalza: La defino como una crisis social y humanitaria, que se ha ido acumulando por la falta de atención de parte del Gobierno en todos los niveles. Se ha tocado fondo con la realidad violenta de Buenaventura. Puede ser una oportunidad para atender lo que requiere la ciudad. Buenaventura no se merece la suerte que ha tenido y tiene en este momento.

C.P.: ¿Cree que ya estamos frente a una solución definitiva o que esta reacción es solo flor de un día?

M.H.E.: Hay que decir las cosas como son: ha sido la sociedad civil la que ha reaccionado a través de las organizaciones sociales y de la Diócesis de Buenaventura, para hacer visible el problema que siempre ha estado. Desde que estaba el expresidente Uribe, en el año 2006, se le presentó la situación en un consejo de seguridad y no tuvo ningún eco. En marzo de 2011, con el actual vicepresidente, Angelino Garzón, la Diócesis lideró un diálogo social con las organizaciones sociales y se establecieron mesas de trabajo, pero tampoco tuvo efecto alguno. En 2012, la Diócesis expidió comunicados a la opinión pública sobre lo mismo y tampoco tuvo ninguna resonancia. La lectura que hizo la administración local fue errónea, al interpretar la situación de violencia, cuando se producían asesinatos y masacres, como casos aislados.

C.P.: El alcalde sigue diciendo que esas aseveraciones están encaminadas a estigmatizar a Buenaventura.

M.H.E.: La realidad es superior a las palabras. Si no está pasando nada en Buenaventura, ¿para qué la intervención tan fuerte del Gobierno? ¿Será que están cazando brujas?

C.P.: ¿Cómo califica usted la labor del alcalde Bartolo Valencia?

M.H.E.: Yo no la califico. Lo que la gente ha sentido es que de parte de la Administración ha habido un silencio que preocupa a la ciudanía. No se sabe si es por guardar una imagen o por un imaginario que está en contra de la realidad. A veces, los periódicos locales muestran páginas con personas asesinadas, desaparecidas o con familias desplazadas, eso no constituye un imaginario ni del obispo, ni de organizaciones sociales.

C.P.: ¿Usted ha tenido oportunidad de hablar con el delegado para las regiones, el señor David Luna? ¿Qué opinión le amerita el trabajo que ha anunciado que va a realizar?

M.H.E.: El señor presidente ha nombrado personas preparadas y conocedoras de la situación. Ellos van a hacer una gerencia social que esperamos que articule las actividades a corto, mediano y largo plazo, para que la ciudad salga adelante. No solo es la intervención militar la que genera efectos, incluso cuando hace días no hay asesinatos. Nos preocupa saber hasta cuándo va a estar la Fuerza Pública y si después los victimarios regresarán y continuarán causando daño a la población.

C.P.: Monseñor, por cuenta de las denuncias que usted ha hecho sobre Buenaventura ha afrontado amenazas. ¿Cómo es su situación de seguridad en este momento?

M.H.E.: Tengo el apoyo de la Armada Nacional en mi casa y la asignación de guardaespaldas de la Armada y de la Policía Nacional. Más allá de eso, la gente es el mejor guardaespaldas que puedo tener. Puedo, incluso, decir que no he tenido ninguna expresión de amenaza inminente.

C.P.: Dicen que esta situación de violencia se debe al enfrentamiento de dos bandas criminales, pero no está tan claro que cada una de las víctimas pertenezca a una de las dos bandas o que cada victimario esté en un lío de narcotráfico. ¿Quiénes son las víctimas y quiénes los victimarios, según lo que usted sabe?

M.H.E.: El drama de las víctimas es impresionante. Las personas han ido dejando el miedo de lado y han contribuido a forjar una capilla de la memoria con todos los desaparecidos. Ellos merecen nuestro respeto, agradecimiento y solidaridad.

C.P.: ¿Alguna de las víctimas ha sido cercana a usted?

M.H.E.: No tan cercana, pero sí a las parroquias. Recuerdo, por ejemplo, uno de los líderes de la parroquia de San Pedro Apostol, en el barrio Lleras. En el primer aniversario de su asesinato, se hizo una misa para ser solidario con su familia y con la comunidad, que ha sufrido muchísimo. Este tipo de actos hacen visible estos acontecimientos.

C.P.: ¿Usted cree que los dineros de los que dispondrá el Gobierno se van a usar de manera correcta, o la corrupción, que es otro cáncer en Buenaventura, se quedará con una parte de ellos?

monseñor1 (1)M.H.E.: Yo espero que esta gerencia social tenga muy en cuenta la situación de Buenaventura y que haya una administración transparente de los dineros, para que realmente se cumpla con la voluntad de lo que se quiere hacer.

C.P.: Usted habla con conocimiento de causa, ya que lleva varios años en la ciudad. El informe de la Human Rights Watch mencionaba la impunidad no solo sobre no encontrar a los victimarios y judicializarlos sino también en el mal uso de los recursos. ¿Qué nos puede decir usted sobre el uso de los recursos destinados para Buenaventura?

M.H.E.: Sobre la apropiación de los dineros del Estado, suceden cosas que todos saben, pero que nadie dice.

C.P.: He oído declaraciones suyas que dio en años anteriores, en las que era más directo señalando a los responsables de esa situación, y por ello tengo la impresión de que usted, razonablemente por no tener más problemas de seguridad, hace parte de ese grupo de personas que “lo saben pero no lo dicen”. ¿Es así?

M.H.E.: Yo no soy juez para establecer eso. Yo llevo 10 años en Buenaventura y no hay una obra realizada aquí en la ciudad.  Todos los políticos que se presentaron en las últimas elecciones se quemaron, salvo uno solo. Eso es significativo, ya que la gente no “come cuento”, y sobre eso debe hacerse la lectura de todo lo anterior. La autoridad correspondiente es quien debe investigar, pues yo no puedo juzgar ni señalar a alguien en uno u otro sentido. Para eso están los entes del Estado. Cuando vienen los entes de control y dicen que todo está bien…, hacen que este tema sea para pensarlo bien.

C.P.: ¿Hay algo más que usted quiera agregar?

M.H.E.: El pueblo de Buenaventura se cansó. Cualquier ciudad o país se alegraría al tener una participación como la que tuvieron los ciudadanos en el pasado plantón, casi 20.000 personas. Si a las autoridades eso no les dice nada, estamos mal. El pueblo ha reaccionado y desea que el Gobierno y las autoridades le den la mano a la ciudad. No me he cansado de repetirlo una y otra vez: el Gobierno no ha sido justo con Buenaventura. Por nuestra ciudad ingresa el 60 % del comercio nacional. El año anterior, la Sociedad Portuaria manejó $4 billones y más de 9 millones de toneladas de mercancía. Hay una deuda social con la ciudad. Al Gobierno parece que solo le interesa el puerto, pues la ciudad parece un cero a la izquierda. Es hora de que las cosas cambien, y de que Colombia entera mire y apoye a Buenaventura.

C.P.: Y para los que no somos Gobierno, que empecemos al menos apoyando el turismo, visitando Buenaventura…

M.H.E: Claro, podrían visitar las playas de Juanchaco y Ladrilleros si se limpiaran, ya que en este momento están llenas de botellas y demás basura. Los ríos están en la misma situación. Se podría hacer un trabajo local para que las mismas personas que se beneficien del turismo aporten a la limpieza y al cuidado de las playas.

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