La Cali moderna

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 Entre 1930 y 1940 la población llegó a más de 28 000 habitantes. Cali superó las barreras del río y creó nuevos centros asistenciales, deportivos, religiosos y educativos. Había empezado la modernización. Se instalaron los primeros semáforos, fueron desarrolladas las avenidas Colombia y Las Américas y funcionaban tres líneas de buses.

 La ciudad, impulsada por el ferrocarril, alcanzaba su periodo de mayor desarrollo industrial, generaba gran cantidad de empleos y propiciaba la aparición de barrios como Sucre, Obrero, Belalcázar y Porvenir. Los asentamientos aislados y semiaislados extendieron la ciudad hacia el sur, también surgieron nuevos establecimientos de la periferia de la ciudad, lo que provocó la expansión residencial.

 De acuerdo con Gilma Mosquera, desde finales de los años cuarenta los sectores sociales más desfavorecidos actuaron organizadamente agrupados en asociaciones que desarrollaban estrategias para obtener predios de viviendas.

 Durante el siglo XX, cerca del 60 % del área ocupada por vivienda correspondía a barrios piratas y de invasión, cuyos habitantes pasaron de casas hechas con materiales de desecho a unas construidas en material de desarrollo por etapas, como madera, ladrillo y lata de techo. Mosquera indicó que eran modalidades de acción en ese momento las ocupaciones o invasiones, la compra de lotes sin servicios públicos a urbanizadores sin licencia y la compra colectiva o solidaria.

 Entre 1940 y 1950 la ciudad creció y al norte, entre la carretera a Yumbo y la vía férrea, se creó el camino hacia Vijes, paralelo a los Cerros, y también los talleres de Chipichape. Al sur, por la carretera a Popayán, apareció el desarrollo del barrio San Fernando y el complejo deportivo.

 La ciudad planteó en todas las direcciones una variedad de alternativas de expansión. Al noroeste, el camino a Pereira y Candelaria y la avanzada urbana hacia sus costados. Hacia el oriente, el camino a Navarro y al corregimiento de Villanueva. El oeste se planteó paralelo al río Cali y la vía al mar.

 Arabella Rodríguez, asesora de paz de la Alcaldía y quien ha participado en diferentes procesos de análisis de Cali, aseguró que las grandes oleadas de colombianos que llegaron a la ciudad en este periodo encontraban algo conocido como ‘capacidad de absorción’, tanto en infraestructura como desarrollo y capacidad de servicios.

 Significa que las personas que llegaron en la oleada de violencia de los cincuenta encontraron multinacionales que llegaban y generaban empleo. Rodríguez comentó que “las personas venían del sector rural pero inmediatamente se enganchaban y adquirían cualificaciones y se podían adaptar a la vida urbana porque había oportunidades”. Y con respecto a las empresas públicas acotó: “Quizás la gerencia pública todavía tenía esa mística del interés general y funcionaba mucho mejor”.

 Cali superó todos los límites con expansiones que predominaron hacia el sur y el oriente, entre 1950 y 1960. No solo aparecieron la avenida Sexta, la calle Quinta, la autopista Sur y la Simón Bolívar, sino que los caminos tradicionales hacia Jamundí y Yumbo fueron la guía para el nuevo proceso de urbanización de conjuntos residenciales, sobre todo hacia el sur. A este proceso se unió la nueva vía del Valle, paralela al ferrocarril y que iba hacia Palmira.

 Antes de esta década, de acuerdo con la arquitecta Mosquera Torres, la ciudad se acercaba a 90 000 habitantes, tenía una tasa de crecimiento anual del 3 % y una baja proporción de inmigrantes, cifras que se dispararían a más de 600 mil y al 8%, respectivamente. Aparecieron treinta barrios, las primeras invasiones como Terrón Colorado y Siloé y sus primeros conflictos. La economía se destacaría este periodo por el crecimiento de la producción y exportación de caña de azúcar.

 Debido al origen campesino –a veces no reconocido–, entre los años cincuenta y setenta el 60 % de los habitantes de Cali, según Mosquera, carece en gran medida de memoria urbana y de pertenencia frente a la ciudad y sus espacios de vida y trabajo.

Ver: Cali y una Historia de 476 años.

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