La ciudad invisible, capital del Pacífico

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Michel MayaPor Michel Maya

Twitter: @michel_maya

La institucionalidad caleña está de fiesta, fuimos sede de la Cumbre Alianza del Pacífico donde Colombia recibió de Chile la presidencia. Cali, la capital del Pacífico colombiano fue una excelente  anfitriona, una ciudad que  se regocija al ver a nuestra capital como centro de la discusión nacional, una excelente ventana internacional.

Según el ministerio de Relaciones Exteriores, “la Alianza del Pacífico es un mecanismo de integración económica y comercial, entre Chile, Colombia, México y Perú, establecido en abril de 2011, y formalizado el 6 de junio de 2012, en Paranal, Chile, con la suscripción del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico”, el pasado jueves en Cali, Costa Rica oficializó su ingreso a la Alianza.

Según el exdirector de Planeación Nacional, hoy asesor de la Alcaldía de Cali, Esteban Piedrahita, la alianza es la apuesta geoestratégica más importante de América, y parafraseando el discurso del presidente Santos, reivindica los factores comunes de los países aliados: visiones similares, condiciones económicas similares, cercanías culturales, la creencia en la democracia como sistema político y la fe en el libre mercado como mecanismo de desarrollo económico.

La Alianza del Pacífico es sin duda alguna la oportunidad más ambiciosa y real de crecimiento económico en bloque para las Américas; Colombia por su posición geográfica (dos costas en dos océanos) tiene el potencial necesario para crecer y desarrollar su territorio apoyándose en este gran acuerdo, el futuro del mundo esta sostenido por las costas y recursos de la cuenca del Pacífico (Asia y América).

Históricamente, Cali ha sido la ciudad de mayor crecimiento del suroccidente colombiano, dada su ubicación geográfica, potencialidad  natural,   cultura, condición de “cruce de caminos” y cercanía al principal puerto de Colombia en el Pacífico (Buenaventura). En el siglo pasado, en escasos cincuenta años Cali pasó de ser un pueblo de más de setecientos mil habitantes a tener más de 2.3 millones de almas.  Según el Financial Times, Cali es hoy la décima ciudad con mayor atractivo para los inversionistas del mundo después de Río de Janeiro. En el informe de ranking de ciudades latinoamericanas para la atracción de inversión INAI 2012 de la Universidad del Rosario Cali aparece en el puesto 30, ganando un escaño frente al año 2011. Independientemente de las diferencias entre un estudio y otro, Cali está en el eje del desarrollo.

Tal vez muchos no han visto, otros no quieren ver, lo que está pasando en la Sultana del Valle, en el marco de la Cumbre se estaban definiendo los grandes negocios de la  próxima década en América Latina. Si nuestra dirigencia y ciudadanía activa nos atrevemos a aprovechar esa situación, podemos convertirnos en  una de las principales mecas de la economía del Pacífico, beneficio económico que por supuesto no se irá como golondrina, si lo revertimos en inversión para la reducción de las desigualdades económicas y en oportunidades de educación y empleo para todos. Según Saskia Sassen, la competencia en el mundo de hoy no es entre países, es entre ciudades.

La integración económica como camino al crecimiento tiene varios pasos, tipo escalera para llegar a la Integración Total de las economías, el primer paso son las zonas de preferencias, donde se rebajan los aranceles, después vienen las zonas de libre comercio, donde se eliminan los aranceles, el tercer paso a seguir es  la unión aduanera, donde se establece un arancel común entre los países, para llegar a un cuarto paso, el mercado común con la consecuente libre movilidad de factores productivos (capital, trabajo, bienes y servicios) , el quinto paso  es la unión económica, donde se armonizan las políticas económicas, para pasar a un sexto nivel, la unión monetaria (moneda única), y de ahí poder llegar a la unión total, la famosa Integración económica total,  donde las económicas se integran totalmente.

La Alianza del Pacífico tiene como meta la búsqueda de la integración económica, estamos a escasos tres años del inicio de este gran acuerdo, y los avances son asombrosos (especialmente si se comparan con otras iniciativas como Mercosur, Alba o la Comunidad Andina de Naciones).

El desarrollo económico per se no implica mayor bienestar para la población, por eso es necesario hacer grandes acuerdos de sociedad, de ciudadanos, donde la prioridad sea la educación para formar seres humano, donde la salud sea un derecho y no un negocio, logrando que la prevención sea el día a día de las políticas sanitarias, es fundamental poder avanzar en la reducción del fraccionamiento colectivo que se sufre en Cali, entender que solo el trabajo en equipo, mancomunado, con visiones compartidas darán como fruto el bienestar de todos.

Cali puede ser la cuenca de la biotecnología en el Pacífico, trabajos como los del profesor Óscar Gutiérrez en regeneración de tejidos lo demuestran, la urgencia de una gran reconversión industrial con base tecnológica es una tarea pendiente que se debe acompañar con políticas públicas, el potencial de ambiental, turístico, gastronomía, vida nocturna y cultura como ‘jalonador’ de inversión e inserción internacional (atrayente de turistas e inversionistas) pueden triplicar nuestro producto interno bruto y abrir miles de oportunidades a jóvenes talentosos de la ciudad.

Tenemos el mundo a la espera de nosotros, el reto es ser capaces de crear las condiciones para vencer los obstáculos que existen hoy dentro de nuestra sociedad, para trabajar en conjunto, crear visiones compartidas, educarnos para la vida, formar seres humanos autónomos que puedan  vivir plenamente aprovechando las oportunidades que existen frente a nosotros.

Como ciudad estamos ante la oportunidad de reivindicarnos como capital del Pacífico no por nuestra ubicación, sino por nuestras decisiones y acciones colectivas. ¿Qué tenemos para ofrecerle al mundo? Es una pregunta fundamental para comprender que el potencial no radica en el terreno que pisamos, son las personas, su creatividad, el número de capacidades que desarrollemos para poder aprovechar las oportunidades que la naturaleza nos da y aquellas que creamos como seres activos.

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