La criminalidad, el peor indicador de Cali

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Santiago de Cali, al estar ubicada en la zona central y al abarcar los Farallones de Cali, un área montañosa que colinda con la zona selvática del Pacífico, ha sufrido la influencia de la presencia y dinámica del conflicto de los actores armados ilegales y el tráfico de drogas. Esto sumado a la importancia territorial, política y económica de la región Pacífica, corredor perfecto para la delincuencia común, el crimen organizado, la mafia, las Farc y las bandas criminales, además de su proximidad con la costa, la convierte en punto estratégico para el tráfico de droga hacía el exterior. Estos factores son el caldo de cultivo para que las diferentes manifestaciones de violencia se den, y permanezcan en la ciudad.

En Cali los homicidios se cometen, en su mayoría, el fin de semana (viernes- sábado-domingo), cifra que aporta el 47 % de los casos, con prevalencia en las horas de la noche, de 6:00 a 12:00 p.m., un 44 % y en la tarde, de 12:00 del mediodía, hasta las 6:00 p.m., con un 23 %.
En Cali los homicidios se cometen, en su mayoría, el fin de semana (viernes- sábado-domingo), cifra que aporta el 47 % de los casos, con prevalencia en las horas de la noche, de 6:00 a 12:00 p.m., un 44 % y en la tarde, de 12:00 del mediodía, hasta las 6:00 p.m., con un 23 %.

Santiago de Cali, capital del Valle del Cauca, es también un espacio geográfico y social donde tienen lugar diferentes manifestaciones de violencia. De alguna manera, el contexto del conflicto armado y la violencia que ha tenido lugar en el departamento pueden influir en ello. Así, por ejemplo, la gran recepción de población en situación de desplazamiento que se ubica generalmente en barrios de las zonas periféricas de la ciudad, caracterizadas por niveles considerables de pobreza y violencia urbana, pandillas y pequeños comercios de drogas, contribuye a la agudización de estos problemas ya existentes dadas sus condiciones de vida en estos nuevos espacios: el hacinamiento, la falta de una ocupación que genere ingresos para la satisfacción de sus necesidades básicas, el grueso de una población juvenil que difícilmente puede estudiar con regularidad; situaciones que posiblemente llevan a este tipo de población a insertarse en la dinámica de un “nuevo tipo de violencia”: la violencia urbana.

 Las “bandas” se apoderan de los barrios

-Homicidios por comunas Cali.
-Homicidios por comunas Cali.

En Cali la violencia está concentrada en unas zonas específicas. De los 339 barrios que componen las 22 comunas, solo en 20 de ellos se registra el mayor número de homicidios, con un 32 % del total de la ciudad. Los barrios establecidos en el informe del Observatorio Social de Cali para el periodo mencionado, suman 301 homicidios de un total de 954.

 Actualmente, según estima la Personería de Cali, existen 134 pandillas en la ciudad. Hay un grupo limitado aunque creciente) de pandillas que tienen relaciones directas con la criminalidad organizada, pero la mayoría de ellas tiene nexos más bien indirectos y no se conectan de manera clara con los conflictos criminales de mayor escala.

Esos vínculos relativamente débiles tienen dos implicaciones importantes. En primer lugar, explican por qué la violencia ha sido permanentemente alta, sin aumentos ni descensos extremos: las pandillas ni están totalmente bajo control de las autoridades, ni se criminalizan por entero. En segundo término, explican por qué establecer un monopolio de violencia criminal en Cali resulta difícil: porque los posibles actores violentos son difusos.

 El que los criminales no recurran al outsourcing de pandillas juveniles también refleja las preferencias de estos grupos, que en su mayoría han preferido usar violencia poco visible, para evitar llamar la atención del Estado.

 El nexo entre pandillas y crimen organizado debe ser una preocupación esencial de política pública, pero es preciso entender y desagregar las múltiples formas como esa conexión tiene lugar, y dejar de pensar que eliminar pandillas es sinónimo de eliminar violencia.

¿Sin solución?

De acuerdo con el coordinador del Observatorio de Prevención de Violencia del Valle del Cauca, Gustavo Rivera Rodríguez, para disminuir los índices de violencia en la ciudad es crucial evitar que las pandillas consoliden sus lazos con el crimen organizado, para que la violencia no se vea exacerbada. “El punto es decisivo porque, como señala el reporte de la Personería, parece ser que se están fortaleciendo los vínculos entre pandillas y organizaciones como Los Urabeños y Los Rastrojos”, explicó.

Para entender la violencia actual en Cali es preciso reconocer sus raíces históricas y su persistencia. Asimismo, se necesita entender cómo las dinámicas políticas y criminales han contribuido a mantener una situación que, en su mayor parte, afecta a las clases menos favorecidas.

“La atomización de la delincuencia y la inexistencia de los antiguamente denominados carteles, generan una confrontación de poder y lucha territorial entre grupos y al interior de los mismos, generando actos violentos para crear temor y ganar respeto”, señaló el coordinador del Observatorio de Prevención de Violencia del Valle.

¿Qué hacer?

Capturas por homicidios. La falta de uniformidad en los protocolos de los procedimientos policiales, permiten que muchos delincuentes sean liberados por “tecnicismos”, que impiden la judicialización.
Capturas por homicidios. La falta de uniformidad en los protocolos de los procedimientos policiales, permiten que muchos delincuentes sean liberados por “tecnicismos”, que impiden la judicialización.

Las políticas públicas de seguridad son una herramienta importante, pero ninguna medida represiva será realmente efectiva sin programas de prevención del delito. Allí es donde entran a jugar un papel preponderante los alcaldes, como primeros respondientes.

Es necesario mejorar los procesos de investigación, la movilidad, la vigilancia electrónica y la inteligencia; involucrar al ciudadano en la corresponsabilidad de la seguridad. Trabajar en la inoperancia de la justicia, con su continua y permanente congestión y la falta de protocolos claros en los procedimientos policiales, que evitan la judicialización.

Problema álgido la participación de menores. El delincuente no siente temor por la justicia, la ley de infancia  y adolescencia es supremamente laxa.

¿Ineficiencia en los programas?

Durante una sesión plenaria, en la que se debatieron temas de seguridad, los cabildantes solicitaron a la administración municipal “políticas más integrales para construir la seguridad en torno a lo educativo, cultural y deportivo que no se están dando, en Cali no estamos interviniendo ciertas situaciones sociales que están ocasionando el desborde en la criminalidad”.

“Las autoridades señalan que se ha reducido la criminalidad, pero cuando hacemos  recorridos en los barrios vemos que la sensación de inseguridad aumenta. La gente tiene más temor, la gente está pensando si va a los centros comerciales o si transita por las calles”, manifestó el presidente del Concejo Municipal, José Fernando Gil Moscoso.

“Buscamos soluciones no más diagnósticos, no queremos que nos sigan diciendo que existen bandas organizadas en Cali, desde el año pasado tenemos un diagnóstico. Ha aumentado el presupuesto para la seguridad casi en un 100 %, pasó de $18.000 millones a $32.000 millones y las cifras de criminalidad se mantienen igual”, precisó el concejal Fabio Arroyave.

Seguridad ciudadana vs. Criminalidad

 

El Arma de fuego es la más recurrente en los homicidios, durante el primer semestre de 2013. Representa el 89 % del total de los homicidios en la capital vallecaucana.
El Arma de fuego es la más recurrente en los homicidios, durante el primer semestre de 2013. Representa el 89 % del total de los homicidios en la capital vallecaucana.

“Si uno va a medir la seguridad en la ciudad únicamente por la tasa de homicidios, seguramente diría que nada funciona, porque los homicidios en Cali han aumentado, pero  resulta que la seguridad  en una ciudad y, más aún con las características propias de lo que sucede en Cali, hay que mirarla desde diversos aspectos”, afirmó Carlos José Holguín, secretario de Gobierno.

Las políticas de seguridad en la Sultana del Valle, han sido fuertemente cuestionadas, por la falta de resultados y la percepción de los caleños, pero a esto, la Administración local,  desde la Secretaría de Gobierno señala que si Cali no fuera una ciudad segura, no hubiéramos tenido 107 delegaciones internacionales, 3500 deportistas, durante más de 10 días, sin que se presentara ninguna situación delincuencial con ellos. Ninguno fue atracado, ni secuestrado, ni extorsionado, ni estuvo en un hecho violento.

Este año en Cali han disminuido los hurtos de vehículos y motos, los hurtos a residencias, entre otras, gracias al incremento en el programa de cuadrantes que ya llega a 130.

El secretario de Gobierno Municipal, Carlos José Holguín, aseveró que los homicidios, a septiembre del año pasado, se habían reducido en un 10%, “pero desde entonces, Cali se volvió el escenario de enfrentamientos entre bandas criminales como Los Urabeños, Los Rastrojos, Los Comba, Los bonaverenses, La Empresa, entre otras, que fueron llegando por el norte del departamento y se instalaron en la capital vallecaucana, para disputarse el negocio del microtráfico como ellos lo saben hacer, a bala”, precisó.

De acuerdo con los análisis de los consejos de seguridad en el municipio, los homicidios en Cali obedecen a dinámicas propias de bandas criminales enfrentadas por el negocio del microtráfico. En Colombia el negocio del narcotráfico pasó de ser la exportación y el comercio internacional a disputas por el microtráfico, por los sitios en las llamadas ollas, por determinados parques y calles, donde se comercializa la droga, entre otras, porque en Colombia un fallo de la Corte Constitucional permite la dosis personal.

“Por eso hemos dicho que necesitamos el apoyo del Gobierno Nacional, por eso tenemos unos grupos de intervención especial que están aquí desde hace tres o cuatro meses, y que hay que mantenerlo hasta que el problema esté controlado, al menos hasta finales de año”, indicó Carlos José Holguín.

En cuanto a los móviles,  el 88 % de estas muertes violentas, corresponden a venganzas, con un 51 %, riñas, que aporta un 19 % y enfrentamientos entre pandillas, con un 18 %.
En cuanto a los móviles, el 88 % de estas muertes violentas, corresponden a venganzas, con un 51 %, riñas, que aporta un 19 % y enfrentamientos entre pandillas, con un 18 %.

Hace tres años en Cali, los homicidios por ajustes de cuentas, retaliaciones y venganzas, representaban casi el 30%, hoy están en el 51%.

En el más reciente Consejo de Seguridad, realizado el pasado jueves, se destacaron los indicadores de seguridad en lo corrido del año, en los que hay reducción en los delitos comunes en la ciudad.

La delincuencia común en Cali ha disminuido, pero lo que ha aumentado es la criminalidad por el microtráfico y la microextorsión. “Esta problemática no es nueva en la ciudad, si analizamos las estadísticas de los homicidios en los últimos veinte años, encontramos que ha habido picos en los que se han disparado los homicidios, por ejemplo entre el año 2000 y 2004, fue un período de tres años en el que tuvimos la tasa más alta de homicidios, incluso más elevada de lo que está hoy. En ese entonces, eran los enfrentamientos entre el cartel del norte con el cartel de Cali, con el cartel de Medellín; disputándose las rutas internacionales” y concluyó el secretario de Gobierno de Cali. “Los homicidios en Cali, lamentablemente y de años atrás, están asociados con temas de narcotráfico y no es un tema estrictamente de seguridad ciudadana”.

Se alista Ministerio de la Seguridad Ciudadana

Con el propósito de dividir las tareas entre la Defensa Nacional y la lucha contra la delincuencia común y las bandas organizadas, el Gobierno estudia la posibilidad de constituir el Ministerio de la Seguridad Ciudadana, que tendría un componente diferenciado tal como ocurre hoy entre los militares y la Policía. Este se encargaría de la seguridad urbana, la convivencia y la lucha contra el narcotráfico y la extorsión.

El proyecto busca fortalecer a la fuerza pública en los centros urbanos, anticipándose a un probable posconflicto, de firmarse un acuerdo de paz con los grupos guerrilleros, teniendo en cuenta, según la experiencia de otros países, que posterior a los conflictos internos y el desarme, se disparan los índices de inseguridad y delincuencia común, principalmente en las ciudades.     

Ver la situación del conflicto en el Valle del Cauca: La historia sin fin de la violencia en el Valle del Cauca

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