La desaparición, uno de los flagelos que azota al Valle del Cauca

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Floralba Martínez, madre de la menor desaparecida en el 2012, Jackelin Velasco Martínez
Floralba Martínez, madre de la menor desaparecida en el 2012, Jackelin Velasco Martínez

La desaparición es uno de los flagelos que más azota al Valle del Cauca en lo que se refiere a violación de derechos humanos. En 2013, y hasta el pasado 29 de mayo, la Personería de Cali reporta 103 desaparecidos, en Buenaventura la misma entidad reporta 41 casos.

El problema llega a tales instancias, que se ha conformado un grupo de búsqueda interinstitucional por parte del Estado; sin embargo, las víctimas no sienten que la estrategia mate por la cabeza al monstruo que les arrebató a su ser querido.  Siguen buscando, a la espera de que su familiar esté vivo.

Del 27 al 31 de mayo se conmemoró la Semana Internacional del Detenido Desaparecido. La semana transcurrió sin muchos comentarios ni registros;  tal vez el problema parece que disminuye en sus cifras en municipios como Cali y Buenaventura, que tienen el mayor número de  casos. Sin embargo, los familiares, ONG e instituciones del Estado dedicaron esos días a visibilizar lo que está pasando.

Las desapariciones forzadas son un problema latente que tiene el país. Causas son muchas, una de ellas es el conflicto armado. Pero, además, las víctimas se encuentran con una historia de horror paralela a lo que padecen: las instituciones que deben encargarse de la búsqueda de desaparecidos se han unido, pero no tienen presupuesto ni recurso humano para el proceso, y la ignorancia de la comunidad contribuye a que las desapariciones se queden en el silencio absoluto.

Justicia y voluntad política: necesidades de las víctimas

Víctima en un caso de desaparición forzada no solo es la persona que desaparece, también es su familia, sus padres, hijos o parejas, que son apartados del ser querido y tienen que comenzar una etapa de extraño duelo ante la incertidumbre de no saber qué ha pasado con su familiar, por eso comienza una búsqueda que en muchas casos resulta infructuosa y que al pasar los años se convierte en la resignación de encontrar a la persona viva o muerta. Hay que destacar que la desaparición forzada en un crimen de lesa humanidad que no prescribe.

Según la abogada Martha Burbano,  de la Corporación para el desarrollo regional, Mesa de Trabajo contra la Desaparición Forzada, los obstáculos para el proceso de búsqueda comienzan desde lo básico, como el reporte de la desaparición. Se sabe que después de emitida la Ley 589, ya no se requiere esperar 72 horas para hacer el reporte; las autoridades están en la obligación de recibirlo con un mínimo de tiempo transcurrido, precisamente porque ya es de pleno conocimiento que lo único que genera esa espera es oportunidades para que el responsable de la desaparición aumente su capacidad.

“Hoy el panorama es de impunidad frente al delito de la desaparición forzada. En la actualidad hacemos acompañamiento jurídico a  20  familias con personas  desaparecidos, algunas desde hace 20 años y solo hasta ahora llaman a indagatoria, y eso que lo hicieron por un derecho de petición que las familias interpusieron. Hay familias de 3 a 8 años. De ellos, dice la fiscalía, que no tienen personal para hacerse cargo de sus procesos”, explica Burbano.

Y agrega: “Hay ejemplos tan preocupantes, como la respuesta dada a la familia  de la ambientalista Sandra Viviana Cuéllar, caso ya muy conocido. A ellos les dijeron que trajera, investigadores de la Nasa. Otro ejemplo es el de una fiscal que demandó a la familiar de un desaparecido porque en medio del desespero de no recibir respuesta alguna, azotó un lapicero. Hoy esta apersona está demandado por agresión a un servidor público”.

Según el estudio de la corporación, las causas de la desaparición son muchas y hay un número considerable de casos en los que es un total enigma por qué la persona desapareció. La organización pretende concientizar a la comunidad que el flagelo de la desaparición debe ser desestigmatizado en sus causas y modo, puesto que no siempre la persona que desaparece tiene vínculos con el conflicto armado que se vive en el país y no siempre la causas son problemas familiares o sentimentales.

Según cifras entregadas por el  Comité Operativo de Búsqueda de Personas Desaparecidas, el 61 % de los desaparecidos en Colombia continúan en ese estado.

La desaparición forzada en cifras

Según cifras entregadas por la Personería Municipal de Santiago de Cali, en lo que va corrido del año 2013 en la ciudad hasta el 29 de mayo, 103 personas han desaparecido en total: 47 mujeres y 56 hombres, de los que no se tiene información respecto a su paradero.

El número de menores desaparecidos es considerable, 39 menores, mientras que los adultos son 64.

Se han reportado ante la Personería 103 desaparecidos en total, de los cuales 56 son hombres y 47, mujeres. Del total de desaparecidos, 39 son  menores de edad. La mayoría (20 casos) están en el rango de edad entre los 10 y 14 años. De los 103 personas reportadas como desaparecidas en lo corrido del año, han aparecido 33 personas, una de ellas muerta. Continúan, a la fecha, 70 desaparecidos: 39 hombres, 31 mujeres. Del total que continúan desaparecidos, 19 son menores

Para el 2012, la entidad reportó un total de 266 desaparecidos ante la Personería: 156 hombres y 166 mujeres. De los desparecidos, 90 eran menores de edad, y la mayoría (53) estaban en un rango de edad entre los 14 y 17 años. De esos 266 casos reportados, aparecieron 150 personas, es decir que al cierre del año continuaban desaparecidos 116 personas. De las 150 personas que aparecieron, 15 de ellas fueron halladas muertas

Según cifras del Sirdec (Sistema de información de red de desaparecidos y cadáveres), en Cali en 2012 se registraron 653 casos de desaparición (aparecieron 301 y al cierre del año continuaban 352 desaparecidos). Cali ocupa el tercer lugar en Colombia en este flagelo, con el 5,53 %, con una tasa de 2,9 desapariciones por cada 10.000 habitantes, después de Bogotá (29,46 %) y Medellín (6,88 %). En Cali en lo corrido del 2013 se han registrado 235 casos de desaparecidos, han aparecido 94, de los cuales 9 aparecieron muertos y continúan 141 personas desaparecidas.

Informacion Personeria de Cali

Desaparecidos 2013 hasta el 29 de mayo. Reportados en la Personería

TIPOS EDAD RANGO EDAD F M Total general
Adulto E. entre 18 – 30 12 12 24
  F. entre 30 – 50 8 13 21
  G. mayor 50 1 18 19
Total adulto   21 43 64
Menor C. entre 10 – 14 13 7 20
  D. entre 14 – 17 12 3 15
  B. entre 2 – 10 1 2 3
  A. entre 0 – 2   1 1
Total menor   26 13 39
Total general   47 56 103
  45.63 % 54.37 % 100.00 %

Frente al tema, el personero de Cali, Andrés Santamaría, considera que es necesario fortalecer, desde los entes territoriales y nacionales, el Comité Operativo para la Búsqueda de Personas Desaparecidas y Víctimas N.N., a la vez que recomienda a las entidades de policía judicial asignar un mayor número de investigadores, de acuerdo a la necesidad latente de brindar a las familias una respuesta satisfactoria con relación al alto número de personas desaparecidas.

Sandra Cuéllar, ambientalista. Desaparecida en febrero de 2011
Sandra Cuéllar, ambientalista. Desaparecida en febrero de 2011

Según el funcionario, es necesario realizar campañas para informarle  a la comunidad cuándo y cómo activar el mecanismo de Búsqueda Urgente de Personas Desaparecidas y Víctimas N.N., con el fin de hacer un buen uso de su operatividad. Algunas  familias reportan a sus seres queridos, sin tener argumentos sólidos que demuestren que se trata de  una desaparición real. Por otra parte, el funcionario hace un llamado a la comunidad para que den aviso cuando las personas aparezcan, pues en muchos casos, una vez regresan a su núcleo familiar y social, la aparición de las personas reportadas como desaparecidas no es registrada.

Para el caso de Buenaventura, el flagelo de la desaparición forzada tuvo su más amplia manifestación hacia el 2008, lo que se evidencia en las cifras de desaparecidos durante ese año en el distrito (189), cuando el enfrentamiento entre grupos guerrilleros y paramilitares hicieron de la suyas en el puerto. Según los reportes los casos han disminuido. Para el año pasado hay un reporte de 41 casos.

Pero las alarmas se encendieron una vez más el presente año cuando se dieron a conocer denuncias sobre la existencia de casas en los barrios dedicadas a esconder personas y descuartizarlas. La denuncia causó horror, más viniendo del obispo de Buenaventura, Héctor Epalza, quien conoce las dinámicas sobre el conflicto que se libra. Las graves afirmaciones del sacerdote a comienzos de este año –pero que ya había hecho en otras oportunidades en el 2012– nunca tuvieron eco, solo reacciones de rechazo ante los hechos, pero se desconoce si hay investigaciones al respecto. El último balance que hay de desaparecidos allí es el de 2012, que indica que 41 personas fueron reportadas desaparecidas y solo 3 fueron encontradas con vida. Los casos más recientes de personas desaparecidas víctimas del conflicto se atribuyen a la disputa de territorios entre bandas delincuenciales que azotan a la localidad.

El estado y sus estrategias

Desde hace 4 años se conformó en Cali un grupo interinstitucional llamado Comité Operativo para la Búsqueda de Personas Desaparecidas, conformado por la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional, el Instituto Nacional de Medicina Legal y ciencias forenses, la Personería Municipal de Santiago de Cali y la Defensoría del Pueblo, cuyo objetivo no solo está basado en la búsqueda de personas desaparecidas, sino también en capacitar a la comunidad frente al problema, partiendo del conocimiento de qué hacer en medio de una situación de desaparición.

Según Clemencia Martínez, del Grupo Red Nacional de Cadáveres en Condición de No Identificados y Personas Desaparecidas, del Instituto de Medicina Legal, la función actual de todas estas instituciones es además preparar a los funcionarios del Estado para que atiendan a las personas que llegan con la angustia de tener a un familiar desaparecido. La capacitación no solo se está haciendo a nivel interno, sino externo.

Coinciden con las organizaciones que trabajan con familias de personas desaparecidas en que las causas son muchas y no una sola. Incluyen en el listado las desapariciones voluntarias.

Por su parte, la Coordinadora del Grupo NN´s y desaparecidos, del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI (en Cali), Claudia Maritza Mayorga, se refirió a la falta de recurso humano para adelantar un proceso tan dispendioso como la búsqueda de una persona viva o muerta. “Hoy en día contamos con herramientas tecnológicas y una ruta para la búsqueda de desaparecidos; sin embargo, los procesos se vuelven extensos y tediosos precisamente porque nos quedamos cortos en personal”.

Casos sonados

Dos casos  son algunos de los más sonados en la capital vallecaucana en los últimos años: El de la ambientalista Sandra Viviana Cuéllar, desaparecida en febrero del año 2011 cuando salió de su vivienda en el barrio Los Alcázares a la vía Cali- Palmira, donde tomaría el autobús que la conduciría a la institución donde era profesora; y el de Jackelin Velasco, una niña de 12 años que desapareció en el barrio Santander, del norte de Cali, en septiembre de 2012 cuando salió de su casa hacia una panadería y nunca regresó. Las autoridades no tienen pistas de su paradero. En el caso de Jackelin solo hay una persona capturada recientemente, al parecer familiar, quien fue vista con la menor momentos antes de su desaparición. Como estos dos casos, hay cientos en Cali y el Valle del Cauca.

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