La dura guerra contra el crimen

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La irrupción de sicarios en centros comerciales en medio de una pugna por el poder entre carteles de la mafia puso bajo la lupa las estrategias que desarrollan las autoridades para combatir el crimen organizado en Cali.

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Mientras que la ciudadanía no sale de la conmoción generada por los crímenes cometidos a mediodía delante de los ojos de muchos, organismos como la Personería solicitaron con urgencia a la Alcaldía extremar medidas como el desarme e intensificar los operativos de decomiso de armas de fuego artesanales en las 22 comunas de la ciudad.

Las cuatro muertes violentas del jueves pasado llevaron a reflexionar al alcalde Rodrigo Guerrero y a considerar que la problemática es más compleja y grave de lo que se cree y que incluso tiene alcances nacionales e internacionales.

Detrás de esos asesinatos están las bandas criminales al servicio del narcotráfico, como Los Rastrojos,creada por el extinto narcotraficante Wilber Alirio Varela, alias Jabón, y Los Urabeños, de los herederos de Daniel Rendón Herrera,Don Mario, que se pelean las rutas y el control del tráfico de estupefacientes.  Los tentáculos de ambas organizaciones traspasan las fronteras.

De hecho, hace una semana siete presuntos miembros de Los Rastrojos fueron detenidos en España y se cree que uno de los asesinatos del jueves pasado tendría que ver con ello.

Según datos de inteligencia, los Rastrojos tendrían más de mil hombres en el suroccidente colombiano y con alcances en el Eje Cafetero, Antioquia, Putumayo y la frontera con Venezuela.

Ante la complejidad del problema, la Alcaldía y la Policía Metropolitana decidieron solidificar un grupo élite dedicado a seguirle las huellas a los jefes y miembros de las bandas delincuenciales, responsables de homicidios bajo las modalidades de ajuste de cuentas y retaliaciones.

Son 600 hombres de la Unidad de Intervención Policial, Unipol, cuya misión será desarticular esos núcleos enquistados en las comunas 6, 13, 14, 15, 20 y 21, donde se concentra el 50% de los homicidios, indicó el alcalde Rodrigo Guerrero.

El subcomandante de la Policía Metropolitana, coronel Iván Toro, sostuvo  que esos focos son los que tienen en zozobra y desgracia a los caleños.

Un estudio del programa Cali Cómo Vamos revela que el 70% de los homicidios está relacionado con la delincuencia y el crimen organizado y el 22% con la llamada intolerancia social.

Estas estadísticas ubican a Cali como la séptima ciudad más violenta del mundo, de acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal mexicano.

Paralelo a los hombres de inteligencia, el secretario de Gobierno Municipal, Carlos José Holguín, enfatizó que en los próximos dos meses llegarán 160 cámaras de video y vigilancia para la ciudad, y cien policías serán ubicados en los centros comerciales para reforzarla.

Entre tanto, el exalcalde Jorge Iván Ospina insistió a través de su cuenta en Twitter que el poder del Estado, representado en jueces, fiscales e investigadores, para evitar la impunidad es el remedio a la inseguridad “que mata”. Según él, en Colombia hay una impunidad del 80%. Además, la capital vallecaucana carece de unos 25 fiscales.

Ospina convocó a una movilización a favor de la vida. “No debemos caer en histeria colectiva ni en desesperación; menospensar que no es posible superar la violencia. Podemos superar la crisis. Estoy muy triste, la conmoción crea pesimismo colectivo y ello nos lleva a un círculo vicioso de tragedia y dolor”.

6.500 uniformados integran la Policía Metropolitana de Cali
6.500 uniformados integran la Policía Metropolitana de Cali

Por su parte, el concejal Roy Barreras aseguró que la capital del Valle está perdiendo la lucha contra las bandas criminales e incluso consideró que las zonas más afectadas por la criminalidad deben ser militarizadas.

Igualmente, cuestionó el precario estado de equipamiento de la Policía. “Tenemos 192 cuadrantes, solamente 150 motos, contamos con cuadrantes con uniformados a pie y de esas 150 motos la mitad está dañada, no hay recursos para el mantenimiento del parque automotor y esto es causado por la lentitud y la ineficiencia del Ministerio del Interior”.

Para el cabildante, hechos como que no se haya ejecutado la compra de 160 cámaras de vigilancia y de 300 motos se ven reflejados en la falta de resultados policiales contra el crimen organizado.

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