La estrategia de Pacheco y el voto en blanco

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Pág 22 Foto El impopularPor El Impopular

Al igual que Jota Mario y los noticieros de los canales privados, esta es la hora que aún no me he podido reponer de la muerte de Pacheco. Sé que no soy el único, y como muchos declaro mi especial admiración por este hombre. La tristeza al ver que esta semana nos ha dejado para siempre, como dirían Jorge Barón y el gordo Benjumea, nos conmueve los corazones de todos los que crecimos viendo sus programas.

Pero, si bien es noticia devastadora para cada colombiano, el deceso de Pacheco es doblemente cruel para quienes estamos comprometidos con la campaña del voto en blanco en Colombia. Sé que el comité organizador comparte este dolor profundo por ver nuestro edificio derrumbarse ad portas de la meta; ¡justo cuando ya llegábamos al
25 % de los votantes!

Como amante necio de esta campaña por el voto en blanco debo excusarme al confesar este secreto que me corroe la garganta, pero es que Pacheco era nuestra única opción a las presidenciales. Piense: si ya sabemos que los políticos no van a cambiar nada, qué mejor que un animador de este talante para distraernos cuatro añitos y así evitar que viéramos tanta crueldad.

Quién más como Pacheco conocería tan profundamente a las altas esferas de la élite política colombiana, sabiendo que durante tantos años dirigió su programa Animalandia De seguro para él micos, elefantes, cuervos, sapos, buitres, gatas, gusanos, zorros, burros y demás bestias que allí habitan habrían sido poca cosa.

Quién más como Pacheco en su condición de Colombiano de corazón y no de nacimiento; un español que nos habría enseñado tanta maravilla de ese mundo civilizado y esquivo. Y ya dirán mis contradictores que nos queda Peñalosa, que es gringo, pero no es lo mismo, a Pacheco por lo menos se le notaba más decisión y carácter (sobre todo en la manera de llevar el pelo). Además, desde lo que paso con Samuel en Bogotá, no me gustan los extranjeros canosos con capul en la política.

Quién como Pacheco para agilizar nuestro letárgico Congreso colombiano. Es que me parece escucharlo ahora con su aguardentosa voz, enfrentando a cada parlamentario con su tradicional pregunta de “¿quiere cacao?”, que sin tapujos nos repitió tantas veces por televisión. ¡Cómo le caminarían de bien ante tanta sinceridad!

Quién sino Pacheco haciendo acuerdos y unificando a los partidos políticos, haciendo ofrecimientos sin pelos en la lengua después de su trayectoria con “Le compro la orquesta”; de ahí a “le compro la notaría” o “le compro el voto” habría realmente muy poco. ¿Cuántas reformas constitucionales pudieron ser? ¡Que desperdicio!

Quién más, sino Pacheco, varón que conocía de cuna y tan delicadamente el fino arte de “la fiesta brava”, más ahora que el pueblo está verraco por tanta plata en unos pocos y tan mala vida que nos toca a la mayoría. Créanme que no cualquiera va a poder manejar este toro bravo, ya cansado de tanta banderilla y capote.

Por todo lo anterior, con el corazón en la mano, me veo forzado a presentar formalmente mi renuncia a esta noble campaña por el voto en blanco, y debo también instar a mis hermanos de lucha a abandonar nuestra noble e intelectualmente novedosa intensión de boicotear el país con nuestro voto de indignación.

En otra ocasión será, esta vez el destino nos jugó una mala pasada. Igual, ya había pasado una vez cuando descubrimos que ganar con el voto en blanco para las elecciones del Congreso no servía para nada, puesto que se repetirían las elecciones con los mismos candidatos y aun cuando volviéramos a ser mayoría, se elegirían los congresistas con los votos que fueran.

En otra ocasión será, esta vez estamos del lado oscuro. Igual, las cosas ya no iban bien desde que los medios nos descubrieron contándole a la gente que a los del comité organizador también les daba plata la Registraduría por cada voto en blanco recibido; quienes no nos entienden ya hablaban de más de 4.000 millones que nos llegarían y que no habíamos gastado en nada de publicidad.

En otra ocasión será, pero que quede claro que no es una victoria para nuestros contradictores. Igual, ya nos llamaron facilistas por no apoyar a nadie, aun cuando ni siquiera habíamos leído sus hojas de vida y trayectoria política. De todas formas recibiremos platica, porque votos habrá aunque no tantos ahora que nos toca, a fuerza mayor, ser voto de opinión y no voto de moda.

DESTACADO: Quién sino Pacheco haciendo acuerdos y unificando a los partidos políticos, haciendo ofrecimientos sin pelos en la lengua después de su trayectoria con “Le compro la orquesta”

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