La experiencia más importante para Juan Esteban Sarmiento

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EL PUEBLO entrevistó al segundo mejor piloto colombiano en el Rally Dakar 2013, competencia donde el país debutó este año y dejó gratas sensaciones al deporte mundial. Volverá en un año a buscar los puestos de honor.

ChiloEsta semana regresaron al país los seis pilotos colombianos que terminaron las 14 etapas del Rally Dakar 2013, cuatro de los cuales participaron en la categoría de motos.

De ellos, el mejor fue Mateo Moreno, que terminó en la casilla 90; seguido de Juan Esteban Chilo Sarmiento, en la 101; Marco Saldarriaga, 104; y Juan Esteban Echeverry, 105.

Después del cubrimiento especial que EL PUEBLO realizó al primer Rally Dakar en el que Colombia ha participado, el piloto vallecaucano Juan Esteban Sarmiento, natural de La Victoria aunque guarda especial aprecio por Toro, su pueblo de crianza, accedió a una entrevista en la que desveló todos los detalles de la competencia y la experiencia que quedó para volver el próximo año, cuando Colombia podría ser incluso uno de los países sede del evento.

Juan Esteban SarmientoEL PUEBLO: ¿Cómo describe la experiencia en el Dakar?

Juan Esteban Sarmiento: Emocionante. Mucha gente en las carreteras y en los pueblos por donde pasábamos, motivándonos y aplaudiéndonos como si fuéramos unos héroes. Eso lo satisface a uno muchísimo.

En especial la última etapa, la del día sábado, muy rápida y peligrosa, pero mi idea era terminar sano y salvo, no cometer errores, porque había pilotos que en ocasiones pasadas se habían tenido que retirar el último día y yo no quería cometer el mismo error, así que era tomarlo con calma.

EL PUEBLO: ¿Qué fue lo más difícil de haber corrido este Rally?

Juan Esteban Sarmiento: Pasar la cordillera dos veces sin los trajes adecuados para el frío. Eso me dio durísimo, y no era compitiendo sino en un enlace, pero me dio durísimo. El sueño también era complicado de controlar, el cuerpo se cansaba y pedía una pausa, pero muchas veces no había cómo.

Sin embargo, yo creo que la experiencia más dura fue ver la moto destruida del piloto francés (Thomas Bourgin). Eso sí me partió a mí el alma ver la moto en la carretera destruida y al lado él tapado con un plástico. Eso fue muy doloroso.

E. P.: ¿Cómo relata ese momento? Usted iba pasando cerca del lugar del accidente, pero no creo que se imaginara una noticia así.

J. E. S.: Ya íbamos terminando el enlace de los 500 kilómetros de pasar la cordillera la primera vez, pasando de Chile a Argentina. Hacía mucho frío y yo iba pensando en no quedarme dormido porque ya el cuerpo me estaba pidiendo descansar.

Ya estaba amaneciendo, cuando vi a lo lejos las luces de las ambulancias y la policía y nunca pensé que algo así había pasado. Incluso imaginé que los policías estaban ahí señalizando, porque ellos siempre le indican a uno por dónde seguir.

Cuando vi la moto yo no lo podía creer. Pensé que de pronto ya en el helicóptero iba el piloto porque siempre sucede en accidentes que en menos de diez minutos los atienden. Pero al ver el plástico en la parte trasera de la moto comprendí que el piloto estaba ahí, ¡y no lo creía! Hasta allí me llegó el sueño. El resto de la etapa me fui muy, muy despacio.

E. P.: Es que el Rally no fue difícil solo por las etapas, se dice que cada día, fuera de competencia, las condiciones tampoco eran muy fáciles de resistir.

J. E. S.: Después del cuarto día comienzan a ser etapas más largas, mucho más duras en la moto. Como yo era de los últimos pilotos en partir, almorzaba casi a las siete de la noche y había un tiempo muy prolongado de hambre y yo llevaba galletas y barras de poder, que no son muy fuertes para lo que yo necesitaba comer, entonces esa parte de alimentación fue complicada.

Otra cosa era llegar por la noche a armar carpa, organizar todo para el otro día y acostarse a dormir y tratar de dormir, porque los mecánicos siguen trabajando toda la noche, ensayando motos, ensayando carros, eso fue muy duro. No había muchos momentos para descansar.

E. P.: En toda la competencia, los cuatro pilotos colombianos se ayudaron y se apoyaron en carrera, hubo una muestra de compañerismo cuando uno de ustedes rompió motor y otro lo remolcó.

J. E. S.: El día antes de la jornada de descanso, yo lo único que quería era descansar, entonces, comencé a desprenderme de los otros dos de Medellín (Marco Saldarriaga y Juan Esteban Echeverry), y la moto reventó el cárter y se me bloqueó y se frenó. Ahí dije “no, ya voy llegando, así sea empujada la llevo”, pero la moto prendió y arrancó en tercera, después vi detrás de mí a Mateo Moreno que se había quedado atrás.

Venía arrastrando a Marco Saldarriaga porque se le había fundido la moto, entonces, ese día llegamos los cuatro prácticamente juntos. Desde ese día, todas las etapas las terminamos juntos y nos tratamos de ayudar lo más posible. Solo Mateo Moreno se desprendió en algunas porque iba un poco más adelante.

E. P.: Cuando se terminaban las etapas, ¿los cuatro pilotos colombianos armaban carpas juntos o cómo era su relación?

J. E. S.: Mateo Moreno y Marco Saldarriaga estaban en un equipo con asistencia americana y siempre estuvieron en otra parte del campamento, mientras que Esteban Echeverry y yo estábamos en el mismo equipo de asistencia aunque no éramos equipo de pilotos; él tenía a Juan Fernando Jaramillo (el caleño) como equipo, pero se retiró al segundo día.

Las condiciones nos llevaron a seguir juntos y como colombianos más aún: entonces, todas las noches hacíamos el grupo juntos, y al otro día prácticamente partíamos igual. Nunca pensamos en irnos acompañados pero con Marco Saldarriaga dijimos que en las partes más difíciles nos acompañaríamos porque íbamos como con los mismos tiempos.

E. P.: Usted siempre informaba en su cuenta de Twitter todo lo que pasaba en carrera durante el día y aseguraba que el próximo día sería “la etapa más difícil”. Después de completarlas todas, ¿cuál le pareció realmente difícil?

J. E. S.: El caso es que era nuestra primera vez en el Dakar y siempre uno escucha los comentarios de los pilotos que ya han ido varias veces. Yo por lo menos trataba de creer lo menos posible en sus comentarios, de llenarme la cabeza de cosas para estar tranquilo sicológicamente, pero ellos siempre decían “mañana es durísimo”, entonces, me preparaba para eso y resulta que se terminaba ese día y volvían y decían lo mismo para la siguiente etapa y así.


Yo creo que la etapa más dura fue la de pasar la cordillera de los Andes, 500 kilómetros, y luego un especial de 350 kilómetros con una roca muy puntuda, unos terrenos larguísimos que golpeaban mucho las manos. Incluso, no me parecieron tan difíciles las dunas porque había buen espacio Pero esos terrenos con tanta piedra y con el frío fueron complejos.

Chilo DakarE. P.: ¿Sintió que en algún momento se le iba la posibilidad de terminar el Dakar, que no iba a cumplir su objetivo?

J. E. S.: Nunca se me pasó por la cabeza. Me cuidé demasiado y nunca llegué a mi límite. En partes rápidas aceleré mucho pero al final decía “no, yo estoy aquí haciendo otro trabajo, yo quiero terminar”.

Cuando pasó lo de la caja de cambios supe que no dependía de mí porque yo estaba mentalmente capacitado para terminar, pero si la moto se dañaba en algún momento, pues no hacía nada. Entonces, entendí que no solo tenía que cuidarme de las caídas y mi bienestar sino cuidar la moto para terminar.

E ..P: Cuando se encontraba con aficionados en los pueblos y calles por donde pasó, usted contó en su Twitter que le preguntaban por temas y nombres particulares refiriéndose a Colombia, ¿sobre quiénes le preguntaban?

J. E. S.: Si, cuando ya me daba mucho sueño, lo ideal era parar y descansar un rato para poder seguir sin peligro en el enlace; entonces, me acostumbré a ver grupos pequeños de personas. Yo me acercaba y me daban comida o gaseosa y me preguntaban “¿vos conocés a Falcao?”, y yo respondía que no. “Ah, ¿entonces conocés a (Álvaro) Uribe?”. Y en realidad no los conozco (risas).

Otra cosa es que tienen una imagen de Colombia muy reducida, cuando el país es muy grande: solo preguntaban por Medellín, Cartagena y Bogotá.

Por completar el Dakar, a Juan Esteban le entregaron esta medalla
Por completar el Dakar, a Juan Esteban le entregaron esta medalla

E. P.: Hay una especie de mito sobre que Colombia es relacionada en el exterior solo con temas de narcotráfico y violencia. ¿Eso también causó comentarios?

J. E. S.: No, en ningún momento los aficionados se refirieron al tema. Solo un piloto chileno me hizo un comentario de que si yo había conseguido patrocinio con algún capo, y obviamente yo le dije que eso ya se acabó, porque uno quiere defender la imagen de su país siempre.

E. P.: Durante la competencia, usted pudo ver de cerca a muchos de sus ídolos en el deporte, sobre todo en tripulaciones de autos.

J. E. S.: Seguir tantos años el Dakar por televisión y ver ahora los ídolos en directo, además que te pasen al lado a toda velocidad es una locura. Muy satisfactorio.

Me echaban tierra cuando pasaban al lado y yo decía “bueno, es el trabajo de ellos”. He hecho amistad con muchos de ellos desde hace años por internet. Joan Barreda (español) es amigo mío, Chaleco López también, Kurt Caselli es amigo desde que corrí en los mundiales de enduro… y tenerlos ahí cerca en el campamento y que te den consejos es muy grato.

Siempre me decían: “Andate tranquilo, este es tu primer rally, hay mucho por aprender, cuida la moto, cuídate tú para que termines”. Todos me daban el mismo mensaje y yo les hice caso: me fui tranquilo.

E. P.: Aún siendo ‘hijo adoptivo’ de Risaralda, en el Valle del Cauca también hubo un seguimiento especial a su participación gracias a la información que brindó EL PUEBLO de cada etapa, ¿qué mensaje tiene para todos los que creyeron en su participación?

J. E. S.: Siempre es gratificante competir representando varias regiones. Yo soy vallecaucano y siempre lo voy a ser. Risaralda me apoya y siempre he tratado que el Valle del Cauca me apoye pero las cosas no se han dado, pero yo corro por Colombia.

En esto tengo que agradecerle a la alcaldesa de Toro porque ella me ayudó mucho para recoger fondos y estar en Dakar, igual a los medios de comunicación y a ustedes especialmente fomentando el Rally. Esto es Colombia y me gusta representar al país en el Dakar.

Juan Esteban Sarmiento Chilo

E. P.: ¿Al fin cómo le fue con Coldeportes? Andrés Botero fue a recibirlos pero se sabe que de un apretón de manos al tema económico hay mucha diferencia.

J. E. S.: No sé si fue presión de alguien o si les nació, pero a última hora me llamaron para avisarme que sí me iban a apoyar con patrocinio, y pues los problemas quedarán en el pasado.

Yo igual vine a competir con el dinero que pude recoger de diferentes patrocinadores y gente que quiso ayudar, entonces eso era lo que me motivaba a terminar. No quería quedarles mal a todos los que creyeron desde el principio en este proyecto.

Yo creo que ellos (Coldeportes) tienen que cambiar la mentalidad respecto a los apoyos, no basarse en impresiones porque es obvio que a quienes van comenzando es muy difícil que los apoyen en competiciones internacionales, pero cuando uno ha corrido por Colombia en varios mundiales y ya tiene una trayectoria merece algo de reconocimiento deportivo.

E. P.: Después de esta experiencia, ¿cuál será el objetivo para el Dakar 2014?

J. E. S.: Tengo que cambiar un poco mi forma de manejar, más al estilo Rally en arena. Pero por todo lo que viví y sentí, es que puedo estar el otro año entre los mejores 50 pilotos del mundo. Este año voy a entrenar a Perú y Chile, que son condiciones cercanas a lo que se vive en el Dakar, y a preparar lo que quiero hacer el próximo año en mi segunda ida al Rally Dakar.

También quiero hacer cultura Rally en Colombia, que la gente sepa las dimensiones de esto y en eso me han ayudado mucho ustedes (El PUEBLO), porque siempre apoyaron antes, durante y después de la carrera.

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