La falta de empleo en Cali afecta las finanzas del Municipio

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Buscar trabajo en una tarea de mucha paciencia.
Buscar trabajo en una tarea de mucha paciencia.

Aunque hay esperanzas de recuperación, la desocupación en Cali supera la medida nacional. El problema ya afecta incluso las finanzas del municipio. La gente no sabe cómo buscar empleo y la informalidad gana terreno.

Hace pocos días el ministro de Trabajo Rafael Pardo reveló las preocupantes cifras que convierten a Cali en una de las capitales del desempleo en Colombia con una tasa de desocupación del 15. 7%, superior  a la tendencia nacional que a marzo del 2013, según información del Dane fue del 11.8 %. Sin embargo, la encuesta de empleo y calidad de vida en Cali no fue realizada por ese departamento administrativo, sino que es el resultado de un análisis independiente contratado por el ministerio y la Alcaldía, y realizado por las universidades Icesi y la del Valle.

Pero lo que más le preocupó es que hay una marcada polarización en la ciudad. Las cifras muestran cómo claramente los ciudadanos de las comunas de estratos medios y altos tienen más empleos que los que habitan en los sectores menos favorecidos. Es decir, la gente con menos capacidad económica es la que está más desempleada.

El problema es tan grave, que la situación ya afecta las finanzas del municipio. La más reciente encuesta de la Cámara de Comercio denominada Cali cómo vamos, reveló que a los caleños ya les queda muy difícil pagar los servicios públicos. Emcali aceptó que la cartera morosa está en $197.000 millones ya que solo la mitad de los abonados pagan cumplidamente.

Más desconcertante aún fue aceptar que la violencia va de la mano con el desempleo pues en las áreas donde los índices de personas trabajando son más bajos es donde se presentan más hechos violentos. Mientras en la Comuna 22, al sur de la ciudad, el desempleo es del 1.2 %, en las comunas del oriente, donde los niveles de pobreza son extremos, la tasa oscila entre el 17 % y el 21 %.

Pero si hablamos de una tendencia discriminatoria, la cosa no para ahí porque las mujeres y la población afro, ambos grupos afectados con  el 19.9 %, comandan igualmente las listas de desempleo.

Si trasladamos estos porcentajes a cifras diríamos que en Cali habría cerca de 164.000 personas sin trabajo y de ellas, unas 50.000 pertenecerían a los sectores más pobres.

De otro lado, la informalidad sigue avanzando y un gran porcentaje de los trabajadores independientes no están cotizando pensión.

Por qué hay tanto desempleo en Cali

Según un análisis de la CUT, existen múltiples factores y uno de ellos es el jurídico, pues no hay en Colombia un estatuto del trabajo amplio que regule las relaciones laborales al hacer efectiva la protección a la que tienen derecho todos los trabajadores dependientes o independientes para que se les garantice su estabilidad. Según Aydee Casilimas, directiva de la Central Unitaria de Trabajadores, en el caso concreto de Cali uno de los problemas es que, no obstante la cercanía del puerto de Buenaventura, la capital del Valle  no se ha consolidado como un epicentro industrial, donde las empresas podrían crear plantas para transformar toda la materia prima que llega por el pacífico colombiano.

Precisamente esa es una de las grandes desventajas que tiene Cali al no ser  una ciudad industrial, pues es precisamente ese sector el que más empleos genera. La capital del valle es básicamente comercial y de servicios, lo que no aporta grandes oportunidades de nuevas plazas de trabajo.

Otra desventaja es la falta de gestión. Según un informe de indicadores de competitividad de la Oficina de Estudios Económicos del Banco Mundial, Cali ocupa el puesto 20 entre 21 ciudades como facilitadoras para hacer negocios. La poca apertura de nuevas empresas, la demora en la obtención de permisos para la construcción, los impuestos y el incumplimiento en los contratos obstaculizan, según el informe, el desarrollo de la ciudad.

En ese sentido, Cali debe mejorar su competitividad para atraer más empresas y crear puestos de trabajo. Para Esteban Piedrahita, asesor de Planeación Estratégica de la alcaldía, la inversión económica de esta urbe tendrá un significativo crecimiento con el asentamiento de varias multinacionales. “Empresas como Uniliver, firmas de manufactura que vienen de Brasil, call centers, donde se manejarán clientes de toda Latinoamérica, y  grandes cadenas hoteleras como Marriot y Hilton ya están aseguradas para operar aquí. Cali está de nuevo en el radar de las inversiones y eso nos da esperanza”, manifestó el asesor.

Las expectativas pueden subir aun más con el posicionamiento de la ciudad como una de las diez plazas más atractivas para invertir en América Latina, de acuerdo con una publicación del diario económico británico Financial Times.

Una de las oportunidades que tendrán las comunas más pobres para rescatar empleos es el proyecto del Sena en Aguablanca, que ya empezó y que estará listo en el 2014, con una inversión de $20.000 millones de pesos.

La directora de la institución, Gina Parodi, expresó en Cali que frente al tema del desempleo en la ciudad, el Sena no solo tiene la responsabilidad de educar sino de formar para el trabajo. “Debemos establecer cuáles son las empresas pequeñas, medianas y grandes que nos permitan tener una conexión directa con los jóvenes del Sena para que su potencial de obtener trabajo sea mayor. Para nosotros es fundamental la alianza con el sector empresarial porque ellos son los que nos van a dar trabajo”, afirmó la dirigente.

Pero otro de los problemas que acrecientan el nivel de desocupados es que la capital vallecaucana se ha convertido en epicentro de varios grupos poblacionales que buscan oportunidades en una ciudad grande: desempleados de otras regiones, desplazados por la violencia y otras víctimas del conflicto armado llegan constantemente para incrementar las cifras de desocupación.

Según cifras de la Personería de Cali, en la ciudad hay 107.000 víctimas del conflicto armado y diariamente llegan 25 nuevas personas a engrosar las filas de desocupación. Según el director de Derechos Humanos de esa entidad, el 48 % de esa población es afrodescendiente y se ven obligados a ejercer oficios informales. “Tal y como dice la encuesta, la población afro es una de las más discriminadas en el campo laboral y como la muchas de las personas que llegan pertenecen a ese grupo pues van a seguir afectando las cifras del desempleo en la ciudad. A eso hay que sumar que la mayoría de víctimas  se van para el distrito de Aguablanca o a los barrios de ladera donde el índice de desempleo también es muy alto. Quiere decir esto que la violencia siempre va de la mano con el tema de la desocupación”, analizó el funcionario.

Propuestas de la administración municipal

Si de algo sirven los estudios, es para tomar decisiones y eso lo tiene claro la administración municipal, que a partir de la encuesta ya proyecta acciones concretas para intentar solucionar el problema del desempleo en Cali.

El alcalde Rodrigo Guerrero dijo que la encuesta permitirá construir políticas laborales que respondan a las necesidades específicas de cada zona de la ciudad con una oferta institucional y una política de beneficios para los empresarios que apliquen la estrategia del primer empleo.

Otra estrategia de la Alcaldía es la alianza con la caja de compensación Comfandi. Se trata de la creación de un centro de empleo, donde las personas serán asesoradas en la manera de cómo deben buscar trabajo porque, según el estudio en mención, el 80 % de los caleños lo hacen de manera informal.

Las alternativas de los desempleados

Hasta ahora las cajas de compensación familiar son las únicas entidades que otorgan subsidios económicos a quienes hayan perdido su trabajo, a través del Fondo para el Fomento del Empleo y la Protección del Desempleado, Fonede. En diez años estas organizaciones han asignado 847.430 subsidios, que representan un desembolso de $679.490 millones. Además, han invertido cerca de $400.000 millones de pesos en capacitación para la reinserción laboral.

Según el presidente de Asocajas, Álvaro José Cobo Soto, los subsidios están  representados en bonos para la compra de alimentos, salud y educación. En ningún caso se entrega dinero físico a los beneficiarios, según lo establecido por la Ley. “El subsidio corresponde al valor de un salario y medio mínimo, que se divide en seis cuotas de $147.125 y se entrega a los favorecidos en forma de bonos”, confirmó el dirigente.

El problema es que  estos beneficios son solamente para  las personas que hayan estado afiliadas a las cajas al menos por los últimos doce meses, es decir, que tuvieron un empleo formal. Sin embargo, algunos colombianos que no hayan estado afiliados también pueden intentar obtener los subsidios si cumplen algunos requisitos como ser cabeza de hogar, no estar afiliados a alguna EPS y demostrar que no tienen ningún tipo de ingreso económico. Las cajas también tienen oportunidades para artistas y deportistas.

Alexander Rivera, coordinador del Centro de Desarrollo Empresarial de la Caja de Compensación Comfenalco Valle, señala que los beneficiados también han recibido capacitación de inserción laboral diseñada en temas como proyecto de vida, etiqueta y protocolo, competencias laborales y microempresariales, Excel avanzado, Office básico, gastronomía, panadería, decoración de interiores, mesa y cocina. “Son herramientas fundamentales para iniciar un proyecto de negocio o crecer en fortalezas para acceder al mercado laboral”, indica.

No obstante, la población de desempleados que nunca han tenido un trabajo formal pareciera estar a la deriva. Otro de los inconvenientes que dificultan la consecución de empleo es que, en términos generales, la gente no sabe cómo buscarlo. El estudio de calidad de vida reveló que sólo el 6.7 % de los caleños conoce la Ley del Primer Empleo y muchos buscan trabajar por recomendaciones de amigos y familiares. En la tarea de facilitar la búsqueda de trabajo están entidades como el Sena a través de su bolsa de empleos, en alianza con el sector empresarial; igualmente, las cajas de compensación, con actividades como ferias del trabajo. Con las estrategias iniciales como el Plan Local de Empleo, el Gobierno aspira a generar 54.000 puestos de trabajo.

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