La guerra deja platica

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Por: Edilson Huérfano Ordoñez.

Twitter: @Padrehuerfano1

Sacerdote ortodoxo APC de Rusia , licenciado en educación de la universidad del Magdalena, estudios de teología y ciencias religiosa, gestión comunitaria, preescolar, experto en resolución de conflictos, conflicto social y armado colombiano. Integrante de la comisión política de la audiencia nacional por la paz zona norte del Cauca . Experto en procesos de paz con pandillas.

Son más de cincuenta años de una guerra absurda entre Colombianos, emanada de ideologías políticas extremistas, con resultado nefasto y doloroso para millones de nacionales, donde quienes la promueven y viven de ella son los únicos ganadores. Fabricación de armamento, compra y venta de munición, ministros de la defensa y comandantes de las FFMM con grandes capitales para contratación, en fin, todo un banquete o bocado de cardenal.

Ah! Y sin contar cuantos congresistas sacan jugosos contratos con ella, como dicen popularmente: “entre más dispare al pato, mas plumas vuelan”. Si vemos desde la realidad de la guerra, esta deja grandes dividendos entre quienes tienen el control de ella, se legal o ilegal, la guerra no sabe de eso, la guerra no conoce de quien va chueco o quien va derecho, la guerra solo sabe hacer su trabajo y quienes la impulsan lo aben también.

Analizando la situación de Colombia, veo claramente que hay un profundo temor por quienes han alimentado el conflicto, veo temor en sus rostros y la guerra se escapa ágilmente de sus manos, no siendo parte esta vez de sus mentes maquiavélicas, de sus artimañas las cuales eran la lotería que solo ellos podían rifar y ser los ganadores siempre.

Hoy esa lotería se esfuma, hoy ya no cayó el premio comprado, hoy las trompetillas de los fusiles no apuntan a nadie, hoy ese disparo no llenara los bolsillos de quienes reinaban y reían confabulados con la hermana muerte. El silenciar los fusiles dejara sin negocio a los que no se pueden nombrar, a los que viven rodeados de hombres armados, a esos que gritan y encaran a quienes no sean de su corte, en fin, durante muchos años vivieron del sufrimiento de millones de Colombianos y por una sencilla razón, la guerra les dejaba platica, hoy esa guerra se esfuma, tal vez esa platica les sirva para unos buenos abogados en la corte penal internacional. La guerra no olvida quien la alimento, y cuando sienta hambre de nuevo tan solo le quedara un camino, decir quien saciaba su hambre de muerte.

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