La indignación por ISAGEN, más activismo de sofá

0

 

Por Jaír Villano

@VillanoJair

Al momento de sentarme a escribir este artículo, lunes 11 de enero, la tendencia #IsagenEsDeTodos permanece entre las más tuiteadas en Colombia. Hasta líderes políticos de radicalismos disímiles se han unido en el rechazo de la privatización de la empresa (todavía) pública que abastece de energía a una considerable parte del país.

Esta expresión de indignación nacional debería ser estimada por el gobierno de Juan Manuel Santos como un mensaje de la sociedad, por la sociedad y para la sociedad colombiana. La venta de ISAGEN sí constituye un fatal yerro que demuestra que la gula neoliberal de Santos y su ministro Cárdenas está por encima de los intereses de lo público, que, como en pocos casos, funciona bien.

Pero el motivo de este texto no es reiterar lo que algunos columnistas gritan, o lo que los twitteros susurran, o lo que los indignados vía Facebook replican. No. Más bien, consiste en atenuar un poco ese fervor que se exacerba y manifiesta con el ya acostumbrado furor de las redes sociales.

Porque, hay que decirlo: en las redes sociales siempre hay un ‘líder’ que explota cuanta coyuntura aparece para posar como el intelectual, el comprometido con los menesteres sociales, el de la broma cáustica, el enciclopédico, el de las frases, entre otra clase de saurios (todos ellos virtuales) (Aunque, yo prefiero estos que aquell@s de las selfis).

Desde una perspectiva pragmática, no incomoda compartir causas con individuos cuyos argumentos son infundados; el problema es que esa vacuidad resulta inocua, toda vez que al momento de la praxis los apócrifos activistas se esconden, o se quedan en sus sitios de confort.

El activismo de sofá, que es como lo llama Bauman y otros pensadores, debería despertar más reflexiones sobre lo que pone en juego las redes. Por decir algo: ¿Cuántos de esos que hoy se indignan por la venta de ISAGEN salieron a votar en las pasadas elecciones? ¿Cuántos de los que pusieron la banderita de Francia en su foto de perfil (en Facebook) se “indignan” por los efectos colaterales que producen los bombardeos de las potencias en Medio Oriente, que dejan amplios saldos de niños muertos? ¿Cuántos de los que se enfurecían por el éxodo de los colombianos en la frontera con Venezuela sienten el mismo exacerbamiento cuando los empresarios rurales despojan a las familias del campo en aras de sus proyectos de desarrollo?

Posar de inteligente para sorprender a los incautos es un derecho que no se le puede arrebatar a nadie. Pero sí es motivo para pensar un poco sobre la congruencia que como seres humanos deberíamos propender.

En lo personal, me resulta más acogedor que la población colombiana se una por un acontecer como ISAGEN y su posible venta, antes que por los goles de la selección de fútbol o por el bajo rendimiento de James, o por una corona que pudo ser. Me resulta placentero que en casos como estos los medios tradicionales queden al margen, y que sean son los espacios alternativos los que se encarguen de difundir las aristas sinuosamente ocultas.

Pero eso que hoy conmueve a una descomunal suma de usuarios del país, sería mejor si se efectuara cuando es el momento de tomar decisiones pertinentes, como desde luego lo son la elección de nuestros líderes.

Umberto Eco ha dicho que es más fácil encontrar mentiras en internet que en un medio común, eso tiene tanto de falso como de cierto. Internet es una herramienta que si se sabe utilizar es de suma vitalidad para ampliar nuestro horizonte sobre cualesquier evento, campo o materia, pero es un arma de doble filo, por eso que trato de decir: porque hay muchos seres humanos que se sienten mejor como meros y llanos usuarios.

Despotricar, pontificar, aseverar sin inclemencia alguna es un ejercicio muy fácil si se hace desde instrumentos para los cuales no se necesita más que un buen corrector de estilo y un dispositivo que corrija bien los impases léxicos. Denunciar a expensas de la vida misma, tomarse la tarea de enfriar las emociones para procurar ver los hechos en diversos puntos de vista, a veces es malagradecido y en todo caso, toma más tiempo.

Pero el punto aquí es este: ¿sería diferente el escenario si por la no venta de ISAGEN los colombianos tuviéramos que sacrificar algo? Es lo más probable. Pero hablar de ello es inoportuno y poco rentable.

Comments are closed.