La influencia de Anapoima

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camila zuluaga barraPor Camila Zuluaga

@zuluagacamila

Se termina 2014 y  de las nuevas realidades que nos deja este año para el país es la figura de un vicepresidente que controla dos ministerios fundamentales para el desarrollo de la nación, pero que así mismo sirven para incrementar la maquinaria política de su propio movimiento con miras a su elección presidencial en cuatro años.

Germán Vargas Lleras está haciendo maratones trabajando en el ministerio de transporte y el de vivienda, es un trabajador  incansable e igualmente efectivo. Pero el vicepresidente es también un animal político con un voraz apetito burocrático que ayuda a saciar los requerimientos que trae su camino a la presidencia en el 2018. Y son precisamente los anuncios de vías y viviendas los que están ayudando a eso; lo que sucede es que  los criterios que se están utilizando para dichos anuncios no son precisamente técnicos: se anuncian carreteras dependiendo la necesidad política del momento.

Este es el caso de la ampliación de la vía Mosquera- Anapoima que fue anunciada con bombos y platillos hace ya dos semanas. Son 819.000 millones de pesos que serán invertidos en una vía que no pareciera ser la más importante hoy para Colombia. Pero como lo que nos parezca no es lo que interesa, decidí preguntar y buscar los argumentos técnicos que se utilizaron para tomar dicha decisión. En la página de internet del Ministerio de Transporte se encuentra un importante documento presentado en Diciembre de 2013, el Plan Estratégico de Infraestructura Intermodal de Transporte, en él se muestran las vías más importantes a construir o intervenir a corto, mediano y largo plazo. En ese estudio presentado hace un año no aparece la ampliación de la vía Mosquera- Anapoima. ¿Entonces por qué el ministerio decidió incluirla en sus planes e inversiones? Esta es la respuesta que me ha sido imposible obtener por parte de la actual administración del Ministerio.

Esa carretera, que hasta antes del anuncio era una vía de interés departamental, se convirtió de buenas a primeras en una vía de interés nacional. No quisiera ser mal pensada, pero que no se nos olvide que los propietarios de importantes tierras y casas por esa zona son de gran influencia política y económica en  Bogotá. De hecho la  presión de gente importante es uno de los argumentos que me dio una de las personas fuertemente vinculadas al proyecto. Es entonces cuando, por más de que uno no quiera, es imposible no creer cosa distinta a que decidieron intervenir esa vía a dedo para favorecer a unos cuantos y garantizar el futuro político de otros tantos.

Es pertinente recordar que la gobernación de Cundinamarca hoy es de Cambio Radical, partido del actual vicepresidente de la republica,  obviamente ese partido no quiere perder la plaza, por ello su candidato a remplazar a Álvaro Cruz es el ex alcalde de Funza Jorge Rey, quien cuenta con votos únicamente en ese municipio y necesita de otros para poder llegar a gobernador. Por eso insisto en que es difícil no ser mal pensado,  esperemos que la ampliación de esa vía no sea fruto de una decisión tomada con base en intereses políticos; sin embargo, blanco es, gallina lo pone y frito se come.

Puede ser una batalla solitaria, intentar preguntar por una vía que no tiene relevancia fundamental para el desarrollo del país (según datos del propio Ministerio) y sobretodo en época de Navidad cuando los funcionarios creen que como es habitual toda noticia pasa desapercibida; pero tengo el firme propósito de seguir interrogando por ella y saber ¿Por qué razón se invierten 819.000  millones de pesos en una vía que hoy no es prioritaria para Colombia?

Una cosa más: A todos los lectores de esta columna, los habituales y ocasionales, gracias por dedicar unos minutos de su tiempo a estas líneas durante el 2014, sobre todo en tiempos en donde eso es precisamente lo que escasea. Un feliz año para todos y nos seguiremos encontrando por estas páginas.

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