La libertad de expresión

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Resumen - Pablo UribePor Pablo Uribe

Twitter: @pablouribe90

Hace poco, en este periódico se desató una tormenta. Gracias a la habilidad de la periodista Claudia Palacios, el secretario de tránsito de Cali mostró  sus verdaderos colores, le dio una dosis de opinión cruda a la ciudad sobre lo que piensa de la política vallecaucana. Siendo sinceros, muchos términos no fueron los mejores, entre esos decirle “esta mierda” a Cali. Si bien más de uno salió ofendido por la crudeza de la lengua del señor Hadad, otros se sintieron por el contenido de sus comentarios, y entre los más afectados están Alexander López, Patricia Molina y miembros de la pasada administración. Repasemos qué le dijo a cada uno:

Primero a López, a quien responsabilizó de la crisis de la ciudad, pues a través de vías de hecho este senador ha utilizado a los sindicatos para quebrar a más de una empresa y frenar procesos gubernamentales, entre otros, como el retiro de los buses que van a ser reemplazados por el MIO. No olvidemos también que López era sindicalista en Emcali, empresa que está quebrada por su pasivo laboral. ¿Cuántos acuerdos colectivos habrá firmado este señor en su condición de sindicalista? Aun así, el señor López está indignado con lo que le han dicho y tiene planeado acudir ante las autoridades para tomar represalias contra Hadad.

Segundo a Patricia Molina, a quien tachó de ser la enemiga del MIO, con lo cual ella resultó muy ofendida y le dijo al secretario  “grosero”, “guache” e “ignorante” (lo insultó, a mi parecer). Pero es que lo que dijo Hadad tampoco está tan fuera de la realidad: recordemos que los transportadores, los mismos que han intentado por todos los medios posibles obstruir el progreso del MIO, pidieron la presencia de esta señora en las negociaciones de la Alcaldía. Pregunto yo: ¿qué tiene que hacer ella ahí?

Después contra la administración de Jorge Iván Ospina, de quien dijo que había robado las arcas de la ciudad y, además,  entregado la movilidad de Cali en cuidados intensivos. El alcalde Ospina no respondió, pero su antiguo secretario de tránsito, el señor Fabio Cardozo, a quien ni siquiera mencionaron en esa entrevista, recogió el guante y se descompuso totalmente, atacando de la manera más vehemente al señor Hadad: “No voy a permitir que este señor me calumnie, por eso tendrá que sustentarlo en los tribunales”. En pocas palabras se va a intentar desquitar con ayuda de la rama Judicial.

Lo importante de esto no es qué tan veraces sean las afirmaciones de Alberto Hadad, quien dicho sea de paso tampoco es que sea el hombre más tolerante de mundo. Lo importante de este asunto es que estamos en una democracia, y no en cualquier democracia sino en la más antigua de Latinoamérica. Y en las democracias existe una cosa llamada libertad de expresión.

Gracias a la libertad de expresión podemos decir lo que queramos de cualquier figura pública, llámese Alberto Hadad, Alexander López o Rodrigo Guerrero, y no nos va a pasar nada, porque una democracia sin libertad de expresión no es democracia. Es gracias a esto que los ciudadanos se dan cuenta de que va mal en su comunidad, es gracias a esta libertad que los funcionarios mediocres van a ser derrotados en la próxima elección; es por este derecho que las ideas obsoletas le dan paso a unas nuevas y mucho más eficientes.

Así que si al secretario de Tránsito le parece que Alexander López y Patricia Molina son los enemigos del progreso de la ciudad, ¡pues que lo diga! Si él opina que la alcaldía de Jorge Iván Ospina estaba llena de ladrones, ¡pues que lo diga! Que si a estos señores o a cualquier político no le gusta que lo critiquen, ¡pues de malas!, porque en las democracias el derecho a criticar es sagrado.

Por esta razón es que no debemos permitir que a Alberto Hadad le apliquen ninguna represalia por decir lo que piensa, no porque estemos de acuerdo con él, sino que de ocurrir esto se va a crear un precedente perverso, y los caleños viviremos en un lugar en donde nos tendremos que quedar callados en la sombra, mientras nos sometemos a los caprichos del burócrata de turno, ya que tendremos demasiado miedo del castigo que nos vayan a aplicar por decir lo que vemos y pensamos. ¡Protejamos la democracia!

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