La Ministra de Justicia

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

@Zuluagacamila

Lo más probable es que pronto tengamos un relevo en el gabinete del presidente Juan Manuel Santos. A pesar de que muchos esperarían que fueran varios, creo que el único que se dará pronto es el de la ministra de justicia Ruth Stella Correa. Así lo demuestra, entre otras, el jalón de orejas que le pegó públicamente el presidente en la rendición de cuentas que hizo esta semana, donde manifestó que le pedía, es decir ordenaba, retirar del código penitenciario aquel artículo que restringía que los sindicados dieran entrevistas a los medios de comunicación.

A la ministra no le ha ido bien, es insípida, y debido a eso genera más odios que amores. A pesar de ser una conocedora de la rama, de querer su cargo y tener las mejores intenciones, los resultados dejan la impresión de que no era necesario crear nuevamente ese ministerio. Recuerden ustedes que el ex presidente Uribe en su plan de gobierno lo eliminó, y lo unió al ministerio del interior. Con esto quiero dejar claro que no es que comparta que dichos ministerios debieron quedar unidos, de hecho no lo creo así, pero en esa cartera, esa es la impresión que nos deja.

Pero más allá de todo lo mencionado, sí quisiera rescatar algunos puntos valiosos de la ministra y de su proyecto:

Uno es el código penitenciario. Ha dicho Ruth Stella Correa que el sistema penal acusatorio beneficia la libertad y los jueces lo han mal interpretado. Por tal razón hoy las cárceles en Colombia cuentan con miles de presos que no deberían estar allí. Planteando un interrogante con una cifra aterradora  y desgarradora, la ministra invita a un debate fundamental para el país: ¿Queremos un país que favorezca la represión o la educación? Cada preso le cuesta al Estado colombiano doce millones de pesos al año, mientras que un estudiante le cuesta ocho. ¿No es mejor invertir dinero en educación  que en represión, pregunto yo?

Por otro lado, vale la pena mencionar que el senador Juan Manuel Galán, erróneamente a mi modo de ver, denunciaba que el código penitenciario traía escondido un mico que dejaría personas mayores de 65 años en libertad, entre ellos a Santofimio.  El país entero se ha solidarizado con la familia del senador, pero más allá de pensar si quien hoy es acusado de ser el autor intelectual de la muerte de su padre va a salir de la cárcel, lo que nos debemos preguntar es hasta que edad debe estar una persona privada de su libertad. ¿No deberíamos ponerle tope como dice la ministra? Las cárceles colombianas están llenas de señores y señoras de la tercera edad que ya ni se acuerdan por qué están presos. Por esa razón concuerdo plenamente con lo que plantea la ministra Correa, debemos replantear el tipo de régimen y Estado que queremos tener. ¿Queremos un país represivo lleno de cárceles? Hasta ahora creo que el éxito de regenerar personas en las prisiones a sido nulo. ¿No creen ustedes que la salida debería ser otra entonces?

Esos dos puntos anteriores sobre los que se le han hecho críticas a la ministra, y que por su lado ella ha invitado a reflexionar, me parecen sumamente válidos, lo lamentable es que debido a su falta de carisma y gracia, la gente no ha sabido entenderlos. Por eso es que pronto la tendremos fuera del gabinete a pesar de que, a mi modo de ver, tiene puntos interesantes que aportarle a la justicia.

Una cosa más: No se que tan claro esté que Germán Vargas no se lance a la presidencia, yo sé por qué se los digo.

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