La mintransporte nos despertó

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leo quinteroPor Leo Quintero 

Lo peor fue que lo hizo abruptamente, como cuando le dan a una persona el saludo con una fuerte palmada en la espalda.

Así despertó la funcionaria Cecilia Álvarez a los caleños, que sabían que de fondo el MIO tiene problemas serios, pero no del calibre que planteó la ministra, quien le dijo a todo el mundo que el Sistema de Transporte Masivo de Cali estaba mal estructurado.

Por eso, las cuentas no dan para las partes. Por eso, el desajuste financiero para los operadores y, lo peor, las prolongadas demoras para los usuarios, que hoy en Cali se convirtieron en los colombianos que más caminan para tomar una ruta de transporte para llegar a sus casas o a su trabajo.

El MIO, según la ministra, no fue estructurado en sus componentes, rutas, las que fueron manejadas al arbitrio de los funcionarios de turno, que no las proyectaron para el servicio de la comunidad. Las hicieron con el total desconocimiento de las necesidades de los caleños

Por eso, hoy en día hay tantos sectores de Cali que no están cubiertos por el MIO. Aunque todos se enceguecen señalando que cuando entre la totalidad de los 956 buses del Masivo, la situación cambiará y será para bien.

La realidad es que el mismo estudio de la demanda de pasajeros está atrasado más de diez años. Hoy en día nadie conoce cuál es el tamaño de la movilidad de la gente de Cali en buses del Masivo, o del colectivo, y cuántos pasajeros se bajaron del MIO para montarse en motocicleta. O cuántos de ellos ya no esperan el MIO –no tienen la paciencia de Job, para esperar que el bus azul o la iguana llegue en media hora o en más de una hora, para llevarlos a un corredor central donde tendrán que bajarse para buscarse otro vehículo que llegará en media hora o en más de una hora para luego de prolongada espera llegar tarde a su destino–.

Para los más pobres, la movilidad se convirtió en un asunto de dinero, porque cada vez que toman un pirata para ir de un lado a otro, deben buscar otra clase de transporte para llegar hasta su sitio. O cada vez que lo hacen en un Masivo, es igual.

Las integraciones del MIO, la gran bandera del Sistema, se perdieron a la luz de la incapacidad de Metro Cali de acabar con el negocio que montaron ciertos particulares para venderles pasajes a los usuarios del MIO, que ya estaban cansados de buscar de un lado a otro un punto en donde recargar su tarjeta del Masivo.

El problema de fondo, como lo plantea la ministra, es que los estructuradores pensaron –como eran banqueros– en el tema financiero. Los diseñadores del sistema, como eran brasileños, pensaron en la eficacia –como en su país, para actualizar el modelo, aunque ninguno pensó en el usuario final–.

Por eso hoy se ven en las calles de Cali nubes de motociclistas (en el oriente, norte, suroriente de Cali en hora pico). Son personas, hombres y mujeres. que le respondieron de esa manera a la incapacidad que han tenido los gobiernos de pensar en un servicio de transporte.

Por ahora, el fenómeno está creciendo y será insoluble si no hay posiciones como la de la ministra del Transporte, de contarle toda la verdad a la ciudad sobre lo que pasa con el sistema, que ya no soporta medias tintas, sino acciones concretar para resolver la movilidad de miles de personas que no tienen plata para la moto o para pagar los $2.000 del pirata cuatro veces al día.

La informalidad solo se acaba cuando la legalidad se asoma a la puerta. Esa ha sido la respuesta del Estado. Es clara, lo delicado del asunto es que desde hace dos meses anunciaron que estaban listos los dineros para que los operadores del MIO avanzaran en la chatarrización de las 1.300 busetas que circulan por las calles, y son contadas con los dedos de la mano las documentaciones que tienen.

Por un asunto concreto de credibilidad. Hay buseteros a quienes les deben hace varios meses sus vehículos y no les han pagado. Porque el fondo Fresa no ha operado de la manera más eficaz posible y porque la desconfianza entre todos los actores del MIO se hace patente cada día que pasa.

Ese es el desespero del propio Gobierno Nacional, que ya le dio su campanazo de alerta a los representantes del MIO, a todos los actores, y ninguno cree que llegará la hora de la intervención, que es lo que todos en el fondo están esperando que ocurra, olvidándose de lo que pasó en Emcali y de cómo fue la intervención de Emsirva…

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