La Narradora

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Por Patricia Suárez

 

Historias recreadas de Manú, personaje e hilo conductor de:

Tras el mismo cristal los ojos de Jaquima, el oído en agudo de la escucha, las ruedas de la silla, las flores en el nicho –siempre frescas- y el gorjeo de los pájaros al inicio del alba, los afanes del tiempo, los versos de los días, el estante de los libros antiguos, el saber que dejan al pensante en profundo silencio, el número y la forma, los lenguajes eternos del amor…

Archivos incrustados en los muros, las voces de los guardas y el aullido del lobo al ver en el barranco la manada…

Las leyendas y el mito en análogos pases de infinidad de hechos y el silbo del recuerdo la noche en que las luces apagaron su brillo…

La vacua impostura del cortesano,  la debilidad de las equivalencias  en los halagos que profería a todo aquél con quien topara, vergonzosa costumbre del postor, abyecta condición de circunstancias, hasta el amanecer de la primavera en que descubierto en robo de menor cuantía fue encarcelado en los sótanos del déspota y enfrentó la tortura  y la impiedad de los verdugos…

Donina, hija adoptiva de una pareja de enanos, hereda la fortuna de su abuela Rocina; presa de hechizos y persecución de un duende de trágico carácter cae por el balcón al patio de recreo de los monos traídos del amazonas; de su cuello pende un colmillo de jaguar que pincha la gata negra de la vieja Runa; en carrera veloz huye por los tejados al monasterio de los Dominicos…

Celedonio, Salustiano y Ceferino, trafican con marfil de Oriente; los mercaderes de las arenas, en dromedarios cargados de mercancía, escapan de malhechores nómadas y llegan a los refugios señalados. Los enanos siguen la ruta de Los Dragones que sirvieron a sus mayores para llevar a doncellas raptadas a los templos del Placer y el Sacrificio. Poseídas eran recluidas a las afuera del poblado, vendidas a los postores sexuales: el dinero ganado servía de tributo para construir ciudades y templos…

El niño ladrón que lleva a la Cabilia, onzas de oro, al subir la montaña  es atrapado por viejos beduinos que negocian con los Bereberes la entrega del pequeño a cambio de toneladas de trigo…

Cerca al Bósforo una vieja Kasida cuenta a su nieta la historia de una treintena de elefantes que guiados por el filósofo del grupo entran por las areniscas y atacan a los pobladores. La fecha solar de su memoria registra y cumple los atávicos…

Adelina, la sirvienta de Lucilo, abre uno de los quince baúles del general Panche, hijos de indios del Bajo Cauca;  roba una gargantilla de esmeraldas, se fuga con el guarda-bosques de la hacienda Los Molinos hasta llegar a la casa de sus tíos maternos y da a luz a uno de los comandantes futuros de la batalla de El Charco…

Las mulas que a lomo cargan en las alforjas de cuero de cocodrilo mercancías y las bolsitas de oro tejidas por Anué, la cholita del Chicamocha, empecinadas en su terca manía de no querer seguir los senderos empinados, con su piafar imponen el sitio y hora  del descanso…

La letra menuda de la escritora recorre el laberinto de infinidad de relatos y trama, en prosa de fuego y ceniza, los altos y bajos de su ficción. Deja impresos caracteres de fuerza y equilibra narración y sentido, juega entre géneros; fabula y en desafíos de constante relevancia se precipita en el claro-oscuro de la fantasía.

Dana Silos, en su libro La Narradora, amasa la arcilla de la vida…

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