La protesta, protagonista nocturna en Cali

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Las protestas de los últimos días en Cali, en uno de sus momentos más importantes, se concentraron en escenarios importantes de la vida nocturna de una ciudad, que la vive en pleno pero pocas veces con plantones, marchas y cierres como pasó esta semana. La Administración sigue poniendo en evidencia que lo único que tiene para hacerle frente al fenómeno, es la fuerza.

Organizaciones sociales y estudiantiles apoyaron a los campesinos en la protesta. Foto: Álvaro Osorio
Organizaciones sociales y estudiantiles apoyaron a los campesinos en la protesta. Foto: Álvaro Osorio

La vida en la noche de la capital vallecaucana está cargada de matices muy parecidos a la mezcla de tantas influencias culturales que convergen en una ciudad multiétnica. Esta semana la particularidad de las jornadas nocturnas de la ciudad tuvieron un nuevo ingrediente: el de las protestas, que por la falta de respuestas para quienes las protagonizaron, los campesinos vallecaucanos, se extendieron hasta esas horas.

Después de todo un día de marcha y falta de pronunciamiento de los gobiernos locales, los campesinos se reunieron en la plazoleta de San Francisco. Foto: Álvaro Osorio
Después de todo un día de marcha y falta de pronunciamiento de los gobiernos locales, los campesinos se reunieron en la plazoleta de San Francisco. Foto: Álvaro Osorio

Con la noche, el primer día de protestas en Cali luego de una aparente tranquilidad en casi la totalidad del Valle por el paro agrario que sí tuvo su complejidad de orden público en otras zonas del país, llegó la manifestación de apoyo de sectores que se unieron en actividades como el cacerolazo. Los ciclistas de un grupo medioambiental estuvieron acompañando igualmente a los campesinos presentes en Cali, y optaron por cerrar la que hoy es considerada una de las más emblemáticas obras de infraestructura de Cali: el hundimiento de la Avenida Colombia.

Desde hacía años la noche no era escenario de protestas como esta. Las medidas de seguridad en Cali, sobre todo, son el principal factor por el que manifestaciones públicas como la de los campesinos en su primera noche en Cali no se realizan y las pocas que se hacen se convierten en hechos históricos de la ciudad.

Para esta ocasión, una mesa de concertación entre campesinos y la administración departamental hizo que la jornada se extendiera y que quienes marcharon decidieran instalarse en la plazoleta San Francisco como única opción hasta el momento. No obstante, la mesa no llegó a ningún acuerdo y los representantes de quienes marcharon desde el municipio de Palmira hasta Cali y luego por las principales vías de la ciudad solo pedían poder entregar su pliego de peticiones,

Desde niños hasta adultos, cerca de 300 campesinos permanecían en la plaza. Foto: Álvaro Osorio
Desde niños hasta adultos, cerca de 300 campesinos permanecían en la plaza. Foto: Álvaro Osorio

La plaza los recibió a todos

Desde los más jóvenes hasta los más ancianos y desde los dueños de las tierras hasta los que llevan toda su vida como labriegos de la tierra ajena, fueron unos 300 campesinos los que esperaron pacientemente hasta que se definiera su situación “Y eso que llevamos todo el día caminando”, indicaron muchos de ellos, provenientes de municipios de todos los puntos cardinales del Valle, quienes hicieron su mayor esfuerzo para llegar a la capital porque la protesta de los nueve primeros días no tenía eco.

Jesús Eberth Hurtado, un campesino de Pradera, Valle, de 54 años de edad, padre de cinco hijos, cultiva café  y eso lo ha sostenido durante toda la vida. Hurtado le dijo a EL PUEBLO que los hombres y mujeres del agro de la región de donde llegó a Cali se unieron al paro desde un comienzo. “La situación está insostenible para los agricultores y cada vez hay menos esperanza de que las cosas cambien”, manifiesta. A pesar de la fatiga, es uno de los voceros y durante la noche hacía constantes intervenciones en la tarima, invitando a sus compañeros a no desfallecer.

Hurtado señala que si tuviera la oportunidad de tener al frente al presidente Santos, o a alguien que lo representara, le pediría energía eléctrica para su casa. No se explica cómo en pleno siglo XXI, su casa ni la de sus vecinos cuenta con energía. Para ellos, los bombillos son un lujo.

La espera de los campesinos se llevó a cabo en medio de arengas y discursos en la tarima por parte de voceros. Foto: Álvaro Osorio
La espera de los campesinos se llevó a cabo en medio de arengas y discursos en la tarima por parte de voceros. Foto: Álvaro Osorio

Cada uno de los campesinos del Valle que protestaron en Cali tiene su propia historia, y aunque los unen necesidades en común, como la regulación de precios en insumos por parte del Gobierno, la protección frente a las importaciones, las garantías con los tratados de libre comercio y que haya una verdadera lucha contra el contrabando, cada uno también tiene su propia necesidad.

Desde niño Fabián Cuadros labra la tierra, hoy tiene 21 años y lo único que sabe hacer son  labores del campo, también participó del plantón nocturno protagonizado por los campesinos del paro agrario en el Valle. Llegó con su papá, “porque mi mamá y mi hermano se quedaron cuidado la finca”, contó. Dedicados al ganado para la producción de productos lácteos, llegó a Cali con 28 compañeros desde la zona alta del municipio de Buga, centro del Valle, donde se ha vivido un poco más la complejidad de un extenso paro agrario. Cuadros reclama para el sector al que representa además como vocero del paro salud y educación. “No solo necesitamos garantías económicas, necesitamos calidad de  vida, que no tenemos. Para muchas familias del campo es tan incierto lo que van a comer y a qué horas, como lo es esta noche para nosotros, porque hasta que no tengamos dónde dormir, el resto es incierto”, puntualiza.

La noche de protestas de los campesinos estuvo acompañada de un cacerolazo y de la protesta de ciclistas. Foto: Álvaro Osorio
La noche de protestas de los campesinos estuvo acompañada de un cacerolazo y de la protesta de ciclistas. Foto: Álvaro Osorio

Otros sectores se unieron a la protesta

Organizaciones sociales y estudiantiles se unieron a la protesta en Cali con actividades concentradas por la noche como el cacerolazo, cuyo impacto fue superior con los campesinos presentes a su primera versión, cuando ciclistas se tomaron la entrada del hundimiento de la Avenida Colombia.

La protesta de los campesinos en Cali, la papa caliente

Cali demostró que todavía le falta para asumir esta clase de manifestaciones, más cuando se extendieron hasta la noche. La administración local tenía la tarea de definir donde pernoctarían los campesinos que protestaban y que insistían en quedarse en Cali hasta que recibieran respuesta de algún organismo. La imposibilidad de la Alcaldía para ofrecer una relativa comodidad a quienes protestaban y el silencio de organizaciones como la Defensoría del Pueblo y hasta de la administración departamental, que lo único que puso fue la plaza que además es de carácter público, hicieron que la responsabilidad para solucionar todo lo que correspondía recayera en la Policía, cuya única forma de reacción es la fuerza, y en la Personería de Cali, que hizo presencia hasta último momento.

La Policía hizo presencia en las manifestaciones con unidades del ESMAD, que trataron de evitar el cierre del hundimiento de la Avenida Colombia
La Policía hizo presencia en las manifestaciones con unidades del ESMAD, que trataron de evitar el cierre del hundimiento de la Avenida Colombia

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