La Sirga: La naturaleza como laboratorio de la realidad

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La aparición en el escenario audiovisual colombiano de la opera prima del caleño William Vega con su película La Sirga, propone aventuras más arriesgadas sobre la producción y recepción del teatro de los sueños. Ante una opinión pública suplicante por narraciones visuales con menos violencia y estereotipos armados, emerge esta propuesta que trasciende los linderos de la forzosa ficción para adentrarnos en las entrañas de la naturaleza como escenario y la soledad como dolor.

La película «La Sirga» de William Vega fue galardonada en la versión 16 del Festival de Cine de Lima (Perú). (Colprensa-Cortesía de Velvet Voice).

Ya que no son los temas sino la vanguardia aquello que se establece como cine nacional, La Sirga entra rompiendo paradigmas y ofreciendo alternativas para fortalecer este propósito. Su riqueza simbólica, su economía de recursos, su plan de rodaje, su historia cargada de silencios elocuentes y turbadoras esperas, permiten visionar un nuevo cine colombiano que narra desde la composición fotográfica y la dirección de arte.

Rodada en el santuario de La Cocha, Nariño, la aventura de La Sirga es el segundo proyecto de Contravía Films, productora caleña que empezó a marcar la ruta con la premiada película El Vuelco del Cangrejo y que propone renovaciones del lenguaje cinematográfico que apresura la brecha generacional de unos directores inquietos por narraciones más contenidas en lo visual. Cabe destacar que gran parte del equipo de producción de la película son egresados de La Universidad del Valle, lo que empieza a constituirse como un proceso no sólo estético, sino productivo en ese propósito de proyectar un movimiento significativo del séptimo arte en Colombia.

Esta metáfora de la realidad nacional empieza a inscribirse como una de las apuestas más audaces visualmente en la contemporaneidad, se trata de un producto novedoso, concebido con madurez, propuesto para gozarse en una sala de cine debido a su diseño sonoro que potencia la belleza de la legendaria laguna.

Las salas están abiertas, no deje pasar la oportunidad de contemplar los nuevos directores colombianos, las nuevas narraciones, compruebe que no todo el cine social está cargado de violencia, aléjese por escenarios mágicos a vislumbrar el prisma del que está hecha nuestra realidad nacional, péguese el viaje a La Sirga.

Por Juan Guayara Mora

 

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