La Terminal se envejeció

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leo quinteroPor Leo quintero

La Terminal de Pasajeros de Cali fue la primera que se construyó en Colombia. Por allá para los Sextos Juegos Panamericanos de Cali, un grupo de dirigentes regionales, encabezado por Fabio Rodríguez, se constituyeron en los promotores de la iniciativa que se cristalizó, en su momento, con la más moderna terminal, muy similar a las construidas en Norteamérica y en otras ciudades del mundo de la época.

Pero con el pasar de los años, aquello que fue moderno se ha ido envejeciendo, además porque el diseño operativo ha sido revisado en otros países, donde se ha decidido que los que tienen que buscar los pasajeros son los vehículos, no al revés, como ocurre con la terminal de pasajeros de Cali.

Además, la misma ubicación del complejo se ha convertido en un nudo para el desarrollo de la zona y de la ciudad. ¡Y para que hablar de su interior! La terminal está atravesada sobre la calle 26, entre el río Cali y la Avenida de las Américas, en un lote con un inmenso valor predial, comercial, pero que solo le genera congestiones a la ciudad.

En las ciudades modernas, que han construido sus últimos desarrollos sobre la comodidad del poblador, las terminales no son inmensas moles de cemento, sino estructuras casi planas que sirven para que el pasajero se desplace de un servicio intermunicipal, o interdepartamental o nacional, a uno local.

Aunque el tema no es nuevo en Cali, hace diez años, antes del mismo sistema de transporte masivo, se planificó la construcción de terminales alternas en el sur, en el norte, en la llegada de Buenaventura o de Candelaria. Pero nada pasó. Los lotes que habían sido definidos como parte de los proyectos hoy son preciosos edificios de apartamentos en el oeste de Cali. O en el sector de Juanchito, las ferreterías han copado esos proyectos. En el sur aún hay algunos lotes, aunque el proceso de urbanización en la zona dejará en poco tiempo a esa parte de Cali sin una decisión en la materia.

Las terminales satélites, como se llaman en Bogotá y Medellín, sirvieron para evitar que los buses de poblaciones vecinas llegaran hasta el corazón de esas ciudades. Así ocurre en Cali, especialmente con el transporte que viene del sur del Valle del Cauca y del resto del país, que hace una larga travesía y hasta le hace paralelismo al Sistema de Transporte Masivo, porque busca pasajeros y anda «urbaneando» por la autopista Simón Bolivar, la carrera 66 y las mismas autopista sur y calle 26, hasta llegar a la terminal central o a la ventiúnica de Cali.

Y qué decir de la salida norte, que tiene un terminalito que montaron las empresas de buses. Primero arrancaron con un servicio de tiquetes, hace treinta años, que se expandió, y hoy en día es el nudo de todos los días en la salida a Palmira desde la Autopista oriental.

También son claros los problemas similares que padecen la autopista a Yumbo, junto a Sameco, y la congestionada vía que lleva hasta Cavasa, Villagorgona y, finalmente, hasta Candelaria, Pradera y Florida.

El POT que se venció hace tres años contemplaba las terminales satélites de Cali. Ojalá el nuevo POT también las involucre para sanear la movilidad en algunos puntos; para construir polos de desarrollo y movilidad organizados en los accesos a Cali, que hoy se han convertido en gigantescos trancones. En la vía a Buenaventura es doloroso el punto llamado La Portada, así como en la vía a Jamundí y hacia el sur del Valle, en la salida por la calle Quinta y en la autopista Simón Bolívar. Especialmente porque esa será la zona con mayores problemas de movilidad que tendrá en un futuro inmediato la ciudad, porque no hay vías y porque los urbanizadores que están ejecutando las llamadas áreas de expansión urbana de Cali no han recibido instrucciones claras del gobierno municipal en cuanto a las obras y áreas que pueden permitir una segunda calzada en la vía a Jamundí.

La excusa la tiene clara la Administración de la ciudad: que es una carretera nacional. Aunque en sana lógica, quien debe determinar qué hacer con las vecindades de su patio urbano es el gobernante local y hacerlo antes de que nos coja la tarde, cuando se están anunciando por periódicos y revistas especializadas centenares de proyectos habitacionales que en menos de cinco años harán que Cali y Jamundí sean una sola ciudad, integradas por la congestionada carretera.

Para comenzar a planificar, hay que pensar en el transporte, en la llegada de pasajeros y en las terminales. Aunque si se quiere pensar en futuro, buscar los medios para integrar todo el marco del transporte regional con el Sistema de Transporte Masivo de Cali, ahora que está en crisis y las crisis representan oportunidades de repensar los modelos fallidos.

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