La terquedad y los cambios en la sociedad

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Por Oscar Gamboa Zúñiga

A veces nos preguntamos porque a pesar de tantos diagnósticos, mediciones, políticas públicas, leyes, decretos , estrategias y acciones frente al tema de desarrollo y los cambios sociales, seguimos desplazándonos sobre una banda caminadora estática y no hay avances reales que presupuesten verdaderos cambios, sino ilusiones y visiones que se traducen en retorica y verborrea repetitiva, con cada vez menos audiencia y alimentadoras de la desesperanza y las frustraciones. Esto nos ha perpetuado la calificación de países “en vía de desarrollo” ahí seguimos y seguiremos hasta el día de san blando como decía mi difunta madre. Me temo que la terquedad quizá como reflejo actitudinal de otras conductas tiene mucho que ver. La falta de audacia, arrojo y valentía para generar cambios nos sumerge en varios tipos de terquedades, entre las que menciono:

Terquedad en la política y en los partidos políticos. Se destruye día tras día el sano propósito del ejercicio de la política porque se sigue haciendo lo que cada vez fastidia más a la gente…corrupción, engaño, incoherencia. Los “partidos” políticos lo saben, pero siguen actuando como organizaciones de dirigentes, compadres y socios. Por ello, cada vez pierde más y más sintonía con los electores y en cada campaña les toca entonces rebuscarse con canonjías y regalitos que hacen día tras días vez más costosas e inseguras en resultados sus propias campañas.

Terquedad en la lucha contra las drogas, este problema nos sigue afectando de mil maneras. Llevamos ene años haciendo lo mismo y los resultados ni siquiera son los mismos, son peores. Se genera violencia de todos los pelambres porque este negocio es el sustento de las organizaciones armadas ilegales y a partir de donde seguramente se sigue financiando a “políticos” deshonestos en diferentes regiones y con ello potenciando la corrupción cuando sus ahijados son elegidos. Pero ahí estamos de tercos, haciendo lo mismo.

Terquedad en la elección en los organismos de control. La forma como se eligen los jefes de los organismos de control del nivel nacional y algunos del nivel local es de verdad el absurdo. La clase política eligiendo a quienes les van a controlar. Pero desde luego que los negocian para poder darles el voto y esto lleva de por medio que nombre cuotas de los mismos políticos en la estructura burocrática y los mas grave que si encuentra algo nos haga despacito con las investigaciones. Incluso el poder que se deriva del control de estos organismos sirve hasta para derribar contrarios y contradictores. Pero ahí seguimos de tercos haciendo lo mismo y ni de vainas que esto se va a reformar.

Terquedad con los modelos de desarrollo social y económico. A propósito de lo que viene ocurriendo en Buenaventura y en otros municipios de la región del pacifico, donde los paros, bloqueos y protestas por parte de la comunidad se han convertido en una estrategia efectiva para que los tomadores de decisión atiendan los problemas. Se llegan a “acuerdos” para resolver los problemas de marras, pero seguimos con la terquedad de aplicar las mismas recetas para buscar ahora si erradicar por siempre los problemas y garantizar el progreso y la sana convivencia en la comunidad, pero a los pocos años volvemos a lo mismo, con las mismas consignas y pancartas, y desde luego se obtienen los mismos resultados y se repite la película y se sigue peor porque se agota la esperanza y la credibilidad en las mismas instituciones, pero ojo que este mensaje aplica también para los gobiernos locales y sus formas de gerenciar los acuerdos alcanzados y para las comunidades cuyos representantes a veces tampoco dan la talla para gerenciar los acuerdos que ellos mismos forzaron.

Terquedad en el sistema electoral. Cada que ocurre una elección se validan las prácticas de siempre, compra de votos, alteraciones de datos en formularios, acusaciones van y acusaciones vienen, pero al final del día nada pasa. Pero por Dios si en la escogencia de los registradores y los delegados regionales hay injerencia de la clase política y sobre todo de los varones electorales regionales y obviamente los funcionarios operativos en estas entidades no se escogen por concurso alguno sino a dedito limpio y seguramente son muy agradecidos con sus jefes y a veces harán mandaditos

Terquedad en la forma como se administra la justicia. Es francamente triste, inverosímil y hasta vergonzante observar cómo se manipula la justicia. Abogados que son expertos en dilatar y dilatar los procesos buscando el vencimiento de términos y lo logran. Se volvió moda manipular testigos para beneficiar al acusado o al demandante. También se sigue castigando gente inocente y los verdaderos dueños de las fechorías frescos y orondos burlándose de la justicia. Pero aquí seguimos de tercos de no reformar estructural y seriamente la justicia para que realmente sea justicia.

Finalmente, la terquedad más grande la está practicando la misma gente porque tiene el poder para erradicar con su voto estas terquedades, pero ha preferido seguir entregándole su presente y el futuro de sus hijos o nietos a los que mantienen este estado de cosas.

 

 

 

 

OSCAR GAMBOA ZUÑIGA

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