La versión de Jimi Hendrix que nunca existió

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Por Jair Villano

Este artículo es una excusa para hablar del que es considerado el mejor guitarrista de todos los tiempos: Jimi Hendrix. O en otras palabras, un pretexto para hablar del niño de Seattle que tomaba palos de escoba simulando que tenía más que un bajo con una sola cuerda (ese instrumento fue el regalo de su padre). Del maniático depresivo enamorado hasta más no poder de Lithofayne Pridgon, la mujer del sur de Georgia que inspiró decenas de cartas que luego serían transmutadas a canciones, o digámoslo como es: a éxitos musicales de la talla de ‘Foxy Lady’. En otras partes dicen que en realidad esa mujer es Kathy Etchingham, la estadounidense con quien compartía los traumas infantiles. Lo cierto es que la mentira parece una condición inherente al artista, y Hendrix, que tenía todas las mujeres que quisiera, –le consta al escritor Robert Hughes–, sabía que todas se morían por ser la musa de sus composiciones.

En algunos magazines dicen que superó a todos sus maestros: B.B King, Muddy Waters, Chuck Berry, Elmore James. (Digo, se colige si se tiene en cuenta que quien lo escogió como el mejor guitarrista es nada y nada menos que el equipo de la Rolling Stones. Y ¿Quién se atreve a refutar eso?).

Es que Hendrix era una de esas personas que sabía amalgamar muy bien su proceder artístico, pues para ser autodidacta tuvo que ensimismarse mucho tiempo con la guitarra; pero para superar el haber de los grandes le fue necesario hacer de las virtudes de ellos una característica más en su auténtico estilo, por eso Little Richard tuvo que desprenderse de él, porque en el escenario se le robaba su show.

Pero de todo ese amplio repertorio que lo formó como artista, a quienes más les debe es a Walker y a Dylan. En efecto, su apuesta en escena se la adeuda a T-Bone Walker; de él extrajo el concepto según el cual el guitarrista debe ser más que un individuo que toca la guitarra. Y de Bob Dylan un elemento vital: las canciones como portadores de meditados mensajes, y no del anodino y comercial contenido de las estrellas del pop. (Dicho sea de paso, Jimi odiaba su voz; le parecía fea, anodina; pero fue el mismo Bob el que le inculcó que hay públicos cuyo gustos son menos voz y más letra).

Ahora bien, el verdadero motivo de este artículo (ahora sí va en serio) es desmantelar un equívoco por el que hemos pasado muchos. (Ay, Yotube). ¡La versión de Jimi que nunca existió no es más que una canción que nunca interpretó! O tal vez sí, pero bajo otro nombre… Es difícil de explicar.

La era digital trae grandes beneficios informativos, pero también algunos yerros fatales. Pasaron años, y no soy el único, en que creí que Hendrix había hecho una interpretación de ‘Cocaíne’ que nunca existió.

El no ser seguidor acérrimo de Clapton, y sobre todo el creer en la buena fe de un usuario de Youtube, -mamá tenía razón, es preferible no confiar en extraños-, es responsable de todo esto. Resulta que la supuesta ‘Cocaine’ de Hendrix era ‘Sunshine of your love’, de Cream.

Como se sabrá, ambas son interpretadas por Clapton, uno de los tantos guitarristas que Jimi admiraba y que, musicalmente, llegó a faltar al respeto.

Pero Hendrix también la interpretó. La historia de la canción es esta. En 1969 The Jimi Hendrix Experience, la banda que integró con Noel Redding (bajista) y Mitch Mitchell (baterista), tuvo una presentación en vivo en un show en el que la presentadora era una seudo estrella que no le agradó a Jimi; la banda debía tocar ‘Voodoo Child’ y ‘Hey Joe’, pero Lulu (la apócrifa) le dio por una interpretación de una canción suya en compañía de esos tres monstruos. Hendrix no lo pensó dos veces y con su guitarra alteró el desorden, -no la dejó hablar, pobrecita-, y acto seguido adujo algo así:

-En lugar de cantar esta basura quisiéramos tocar una canción de Cream.

Y entonces Hendrix le aumentó la velocidad al pa pa pan, pan pan pa pan pán, y luego esa canción hizo parte de un álbum póstumo llamado ‘Valleys Of Neptune’, lanzado en el 2010.

Anoche, en un bar en el que le hacíamos un homenaje al Elvis negro (pero sin LSD), un amigo me dijo que claro que era de Cream, pero le conté que me había confundido porque en un capítulo de Los Simpson en que se explica por qué la mamá de Homero lo deja siendo apenas un chico, se presenta dicha canción y luego ‘All Along the Watchtower’.

-Pensé que las dos eran de él.

Pues no.

Y así, esa era la versión de Jimi Hendrix que nunca existió.

Divertido, ¿no?

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