Las Cooperativas y el sistema agroalimentario

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Este artículo tiene como objetivo demostrar que la forma cooperativa es una forma apropiada para participar en un sistema agroalimentario que significa ventajas para el consumidor y el producto, siempre y cuando se le conciba como algo más que un instrumento de modernizcaión, Para el efecto muestra tres casos cooperativos, uno en Venezuela y dos en el Ecuador, para sustentar este planteamiento.
Las cooperativas y el sistema agroalimentario

Ricardo Dávila L. de G.
Instituto de Estudios Rurales
Facultad de Estudios Ambientales y Rurales
Pontificia Universidad Javeriana
Noviembre 14 de 2003

El objetivo de este ensayo es el de ilustrar el papel que la forma cooperativa puede jugar en el marco del sistema agroalimentario, con la idea de aportar elementos descriptivos en el análisis de la estructura productiva de los sistemas alimentarios, tal como lo plantea Schejtman, (1994). Lo que interesa mostrar, es como se logra articular esta forma en las distintas actividades que se llevan a cabo dentro de dicho sistema y, poder apreciarla, como un agente, que tiene que ver tanto con la oferta como con la demanda alimentaria, para enfatizar en las diferentes características que ésta puede adquirir dentro de dicho sistema.

Para cumplir con este objetivo, se expondrán tres casos correspondientes a experiencias cooperativas que se han dado en países andinos (Venezuela y Ecuador), en las cuales se podrá apreciar el papel que la cooperativa juega en la superación de los diferentes obstáculos y cuellos de botella que se encuentran en el sistema agroalimentario.

Para el efecto, el ensayo se encuentra ordenado en tres apartes. Un primer aparte planteará los elementos conceptuales que permiten pensar en un papel proactivo y dinámico que la forma cooperativa puede desarrollar en los sistemas agroalimentarios El segundo aparte se referirá a las experiencias vividas por diferentes casos cooperativos en diferentes países, en el desarrollo de actividades propias del sistema agroalimentario con la idea de mostrar las diferentes actividades y el papel que ésta forma organizacional y empresarial puede desarrollar en el marco de dicho sistema. Y, finalmente un tercer aparte, que a manera de conclusiones, presentará los aprendizajes y enseñanzas que se pueden obtener del análisis de estas experiencias.

1. La forma cooperativa y el sistema agroalimentario

Este aparte tiene como objetivo resaltar aquellos elementos conceptuales que la propuesta cooperativa tiene y que, en el marco de lo que se entiende por sistema alimentario, permite apreciar el gran potencial que posee para convertirse en un agente de especial importancia, al poder solucionar problemas y cuellos de botella, no solo al nivel de las relaciones procedimentales y técnicas, sino a nivel de las relaciones de carácter social y económico, Estos elementos son los siguientes.

a. La cooperativa, más que una empresa es una organización; es un sistema de alta confianza, reciprocidad y solidaridad

Desde la perspectiva de la teoría de las organizaciones, la cooperativa se considerara como una organización, una representación conceptual más amplia que el concepto de empresa, desde el cual se ha acostumbrado a las personas a mirar a la unidad económica como una “caja negra” o un “sistema tecno-procedimental”, principalmente.

Esta consideración de la cooperativa como una organización, es un aporte que permite concebirla como un sistema socio-cultural en permanente interacción con el entorno, que no solo facilita la práctica de la responsabilidad social de la actividad empresarial, sino que concibe la realización de actividades conexas a dicha práctica sin que se desvirtúe su esencia empresarial, como es el caso de actividades educativas que conducen al desarrollo de capacidades y habilidades de diferente tipo, entre su base social y/o la comunidad, las que en el contexto de un sistema alimentario tienen gran importancia ya que delinearían un mayor potencial de la forma cooperativa como un agente de características especiales en el marco de dicho sistema que se concibe también desde un enfoque amplio, como más que solo relaciones de carácter tecno-procedimental.

Desde esta perspectiva conceptual, la cooperativa puede realizar actividades no sólo de éste carácter (agregar valor a la producción, mejorar calidad, por ejemplo) sino que podría llevar a cabo actividades que condujeran al fortalecimiento de relaciones sociales, económicas y políticas entre los agentes mismos (productores, consumidores, intermediarios) regidas por la solidaridad, la cooperación, la democracia y la participación.

Schejtman (1994), se refiere a que en la conceptualizaciòn del sistema alimentario es necesario agregar a las relaciones técnico-funcionales, las relaciones y características de los agentes sociales que participan en cada una de las esferas para poder apreciar el papel que cumplen o podrían cumplir bajo un determinado marco de políticas. En este sentido, el ejemplo cooperativo es muy buen ejemplo de lo que propone este autor y en el tipo de políticas y actividades que podrían llevarse a cabo si se tiene una adecuada consideración conceptual, tanto a la cooperativa como al sistema alimentario

Así, desde este punto de vista, la cooperativa puede considerarse también como un sistema de alta confianza, reciprocidad y solidaridad y, por lo tanto, se puede proponer que el papel que cumpla en el marco del sistema agroalimentario, vaya más allá de desempeñar únicamente funciones de regulación, que apuntan a mejorar las asimetrías que se encuentran normalmente en el sistema agroalimentario y que se traducen en la posibilidad de mejorar los precios que reciben los productores por su producto y lo precios que deben pagar los consumidores por los productos que provee el sistema. Por esta razón, desde esta representación se desea valorar el papel de la forma cooperativa en el marco del sistema agroalimentario, entendido éste como “…el conjunto de relaciones socioeconómicas que inciden de un modo directo en los procesos de producción primaria, transformación agroindustrial, acopio, distribución, comercialización, y consumo de los productos alimentarios…” (Schejtman, 1994:3).

b. El principio de la intercooperaciòn: un principio cooperativo viejo que gana actualidad en el amanecer del siglo XXI

El principio de la ínter cooperación, un principio cooperativo que se aceptó en el Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) en 1966, en Viena, Austria, es un principio que conduce a la formación de grandes organizaciones cooperativas, tanto en su dimensión asociativa como económica. Este principio permite, por lo tanto, que las cooperativas puedan tener una presencia importante en diferentes actividades sociales, económicas y políticas de la sociedad humana. Y, este es el caso, cuando queremos apreciar el papel cooperativo en el marco del sistema agroalimentario, donde adquiere una mayor vigencia e importancia, ya que valora de manera significativa las relaciones basadas en la confianza, el compromiso y la cooperación (como decíamos en el apartado anterior, la cooperativa es un sistema de alta confianza, solidaridad y reciprocidad) en detrimento de los intercambios tradicionales basados en transacciones puntuales, la independencia, la competencia y el conflicto, como lo plantea Ritcher (2003).

Lo que se pretende es hacer entender que la identidad cooperativa y la inter cooperación se constituyen en importantes ventajas competitivas en el mercado. Siguiendo a Chaves Avila (1984) citado por Richer (2003:2-3), “… el fenómeno de la inter cooperación puede ser estudiado desde el punto de vista de las características de los agentes que se relacionan, y desde el punto de vista del carácter de la relación que se establece entre ellos. La intensidad de la relación de inter cooperación es también una variable importante de estudiar. Puede variar desde bajos niveles de compromiso mutuo, hasta niveles de fuerte intensidad, en los cuales los asociados mantienen vínculos estrechos y exigentes…

La relación entre las organizaciones puede ser de carácter económico y estar referida a una o varias de las funciones de la empresa: comercial, de financiamiento, producción, formación, tecnología, abastecimiento, gestión, etc. También puede tener dimensiones ideológicas, referidas a la promoción de los valores cooperativos (la solidaridad, responsabilidad autonomía), que no son los valores dominantes de la sociedad. A nivel político, la intercooperación puede lograr la formación de un espacio de cuestionamiento de la hegemonía de la economía de mercado capitalista y la difusión de su propuesta de una actividad económica, democrática y solidaria. La empresa cooperativa se distingue de la empresa privada comercial por un rasgo fundamental: el empresariado colectivo es a la vez un agente de adaptación al mercado y un agente de transformación (Desroche, 1976, citado por Malo 2000:87). Las cooperativas y otras asociaciones de la economía social son iniciativas de la sociedad civil, micro-utopías que apelan a la reciprocidad y a la solidaridad al mismo tiempo que se insertan en los mecanismos de mercado. En ellas se combinan una utopía que presenta una alternativa la mundo actual, y una ideología, conformada por normas que aseguran la cohesión del grupo (Malo, 2000: 84)…”(Richer 2003:3)

Esta larga cita permite confirmar, en palabras de otros autores, la amplia perspectiva que plantea la forma cooperativa, en el marco de un sistema agroalimentario que no se reduce a actividades tecno-funcionales, sino que considera, también, tener en cuenta las relaciones y características de los agentes sociales que participan en cada una de las esferas del sistema. Y esta no es más que la posibilidad de procurar un modelo alternativo de desarrollo, donde el funcionamiento de la economía no sea dominado exclusivamente por el mercado y la búsqueda de la máxima ganancia para los dueños del capital.

c. La cooperación y el desarrollo local

Conviene articular los conceptos de sistema agroalimentario con los de desarrollo local y cooperación para apreciar el potencial que puede adquirir la forma cooperativa al interior de este sistema, dando cabida, de esta manera, a todo su contenido conceptual. El desarrollo local puede ser visto como un proceso de cooperación en el cual se pueden diferenciar dos tipos de lógica presentes al mismo tiempo, una lógica de cooperación de animación del desarrollo y una lógica de cooperación de gestión, en el cual la forma cooperativa juega un papel trascendental, como motor que dinamiza ambas lógicas (Lobo 2002: 112).

En la primera lógica, se tiene como objetivo principal identificar y movilizar los agentes locales para que se conviertan en socios posteriormente y la cooperación se logra modificando comportamientos y buscando el compromiso responsable del mayor número de individuos, además de incorporarlos al proceso de cooperación local. En la segunda lógica, la cooperación tiene que ver con el reparto, asignación, gasto y manejo de los diferentes recursos a que tiene acceso la forma cooperativa. Es una lógica meramente técnico-económica (Lobo 2002:113).

Podemos deducir, entonces, que nos encontramos frente a una propuesta teórica y práctica, la forma cooperativa, que encaja muy bien dentro del momento actual de cambio de paradigmas en cuanto a la forma de entender la vida y el desarrollo de los pueblos, que permite reconocer la heterogeneidad y la diversidad de los procesos sociales, económicos, culturales y políticos de las regiones, a la vez que permite pensar en el planteamiento de propuestas de solución de problemas de diferente tipo, basados en dos aspectos, principalmente, la creación de vínculos y el enfoque local, con lo cual se puede pretender impulsar un cambio en los núcleos de poder que se encuentran dentro del sistema agroalimentario

2. Los casos a presentar

Con el fin de mostrar los diferentes papeles que las cooperativas pueden jugar, segùn el marco conceptual que se acaba de presentar, se exponen casos cooperativos que en países de la región andina, han realizado labores y actividades muy interesantes, en el marco de los sistemas agroalimentarios nacionales. Casos de los que se pueden extraer una serie de enseñanzas y aprendizajes que serán retomados en el último aparte, a manera de conclusiones

a. Intercooperación y economía solidaria: análisis de una experiencia venezolana (Richer 2003)

El caso que se presenta a continuación se denomina Central de Integración Cooperativa, CECOSESOLA, y es un caso que sirve para mostrar el potencial innovador que tiene la inter cooperación entre pequeñas organizaciones de la economía social y solidaria. Es una cooperativa de segundo grado, de carácter multisectorial, ubicada en la región centro occidental de Venezuela.

Breve historia de la Central

CECOSESOLA tiene 36 años de haber sido fundada y es un caso importante en el campo de los servicios funerarios y la distribución de alimentos. Se creó con la idea de organizar un servicio funerario para diez cooperativas en la ciudad de Barquisimeto, capital del Estado Lara. A mediados de los años setenta, creó un servicio de transporte cooperativo que fracasó en el transcurso de la década y que para ayudar a subsidiar las pérdidas econòmicas que este servicio generó y evitar el desempleo de las personas vinculadas a la fracasada propuesta de transporte, dio lugar en 1983, al proyecto de Ferias de Consumo Familiar (FCF), para crear una actividad económica que impulsara el sentido de organización entre las sectores populares, para poner en uso los autobuses paralizados a raíz de la quiebra comentada.

El tipo de actividades realizadas

Las FCF se crearon como una actividad de comercialización al detal de hortalizas y frutas frescas provenientes de una cooperativa de productores agrícolas fundada en 1976, la cooperativa la Alianza, una cooperativa de trabajo asociado impulsada por dos religiosos italianos entre campesinos sin tierra, donde tierra, maquinaria e inmuebles, eran de propiedad común de los socios y el trabajo se realizaba en forma colectiva. Estaba ubicada a una hora de la ciudad y producía papa y hortalizas. En ese momento, se decidió juntar la producción de otras asociaciones de productores, la de la cooperativa y la del mercado mayorista, para venderla los fines de semana a través de los departamentos de consumo de las cooperativas afiliadas a CECOSESOLA.

Esta experiencia fue exitosa desde sus comienzos, dado que el mercado que atendía se caracterizaba por deficiencia en la oferta de hortalizas y frutas frescas en la ciudad y los bajos precios que los intermediarios ofrecían a los productores. En 1990 ya participaban ocho organizaciones con 100 productores y en el 2003, 18 con 427 productores asociados. Para esta fecha, estas organizaciones suministraban alrededor del 60% del volumen de productos hortofrutícolas vendidos en la FCF. El 40% restante se obtenía en el mercado mayorista de Barquisimeto (Richer 2003:5).

Las FCF han alcanzado una posición importante en su sector de actividad: hoy son el principal actor de sector de la comercialización de víveres en el estado Lara. Entre los años 1984 y 2002, el volumen comercializado en las Ferias pasó de 3 a 450 toneladas. El valor anual de las ventas de frutas y hortalizas alcanza unos 8,3 millones de dólares americanos (Richer 2003: 5). CECOSESOLA posee actualmente tres locales, donde funcionan las ferias más grandes, ubicadas en el centro, el oeste y el este de la ciudad, en las cuales se alquilan algunos sitios a otros pequeños comerciantes (carnicerías, charcuterías, etc.) lo que permite enriquecer la oferta de productos para los clientes de las ferias.

Otros puntos de venta de las FCF están ubicados en las diversas cooperativas y asociaciones civiles de la ciudad y de cooperativas y asociaciones de productores rurales que tienen departamento de consumo, donde venden los productos adquiridos en le centro de acopio de CECOSESOLA y cuyo transporte se hace en los mismos camiones utilizados para llevar las cosechas a las ferias de Barquisimeto (Richer 2003:5)

Las organizaciones participantes en FCF

Como se mencionó anteriormente, en las FCF participan diferentes tipos de organizaciones: cooperativas, asociaciones comunitarias de consumidores (unas 38 organizaciones), organizaciones de productores agrícolas (19 organizaciones-13 cooperativas y 6 asociaciones) ubicadas en el estado Lara y en los estados vecinos de Trujillo, Barinas y Portuguesa y 8 pequeñas empresas de transformación, algunas asociativas y otras de carácter familiar, que producen pan, pastas integrales, salsa de tomate, brotes de lenteja, granola, miel, harinas, condimentos, dulces, etc. Este conjunto de organizaciones, que mantienen relaciones de negocios y relaciones políticas, conforman el Sistema de Ferias (Richer 2003 :7-8).

El Fondo de Apoyo Mutuo

Para facilitar el acceso al crédito para el pequeño productor, al cual no tenía posibilidades por parte del sistema tradicional de crédito, la Central decidió en 1995 crear un fondo de financiamiento para los grupos participantes en las FCF, que se alimenta de diversos aportes vinculados a la actividad de los FCF: un descuento del 1% del valor de las ventas de los grupos de productores de CECOSESOLA, y un recargo del 0.25% de las compras por parte de las organizaciones de consumidores. Otra fuente de recursos del Fondo es un porcentaje de los excedentes de las Ferias, decididos en Asamblea General (Richer 2003:10).

La Formación

Una actividad propia de una central de segundo grado es el ofrecimiento de formación y asistencia técnica a sus miembros desde dos dimensiones: la dimensión organizativa vinculada con los principios y valores de la doctrina cooperativa y una formación eminentemente técnica, vinculada al proceso de producción y comercialización. Esta labor la reforzó la Central consiguiendo recursos en diferentes fuentes, principalmente de carácter internacional – cooperación francesa- y así en 1991 consolidó el proyecto INTERCOOP, que tenia como objetivo el mejoramiento de las prácticas agronómicas en función de alcanzar mejores rendimientos y al mismo tiempo disminuir el uso de agroquímicos tóxicos, mediante prácticas como el control biológico de plagas, la diversificación de los cultivos, la producción de abono químico, etc (Richer 2003; 12).

Los resultados conseguidos

La experiencia de la FCF se ha manifestado en la creación de empleos de calidad (370 empleos fijos), caracterizados por la rotación de las tareas, el trabajo en equipo, la formación permanente, y la participación en la toma de decisiones. También ha sido factor importante en la formación de procesos asociativos entre los pequeños agricultores que han logrado mejoras individuales en sus explotaciones así como importantes procesos de capitalización colectiva. Las ferias han impulsado el desarrollo de empresas colectivas de transformación a partir de unidades econòmicas de subsistencia que han ido desarrollando dinámicas de acumulación. El caso explora cuatro dimensiones diferentes: sociales, económica, políticas e ideológicas (Richer 2003:5).

Hay excelentes innovaciones en la distribución de alimentos referidas tanto a lo organizacional como a lo social y a lo institucional en las Ferias de Consumo Familiar (FCF). Las propuestas innovadoras más importantes que se deben tener en cuenta en el caso presentado, son las siguientes (Richer 2003: 6-7):

A.) La concentración de las ventas en los tres últimos días de la semana, viernes, sabado y domingo. Esta decisión redujo tiempo transcurrido entre la cosecha y la venta al consumidor, buscando reducir al mínimo las perdidas y prescindir de costosísimos equipos de refrigeración e instalaciones permanentes de comercialización.

B.) La planificación trimestral conjunta de la oferta por parte de los consumidores y de productores: a partir de las características de la demanda, logrando de esta manera establecer las cantidades a producir, su distribución en el tiempo y la asignaciòn a las organizaciones participantes de cupos de producción para cada rubro. Hay reuniones semanales de planificaciòn y evaluación, que son reuniones abiertas a todos los participantes, y que permiten hacer ajustes en caso de detectarse problemas.

C.) En la FCF los precios de los productos son fijados a partir de los costos de producción y asì se evitan las fluctuaciones provenientes de la oferta y la demanda. Los precios son fijados a través de procesos participativos, primero en cada cooperativa o asociación de productores y luego en reunión conjunta con CECOSESOLA, llamada la reunión de costos, donde se confrontan los cálculos realizados por los diferentes asociaciones de productores participantes y se establecen los costos de producción para cada rubro, trimestralmente. Estos costos de producción sirven de referencia para la fijación de los precios que recibirán los productores por las cosechas entregadas a la FCF. Los acuerdos de producción, precios y calidad son permanentemente discutidos y revaluados en reuniones en las que participan representantes de lso productores y de CECOSESOLA.

D.) Fijación de un precio único por kilo para todos los productos hortofrutícolas. El precio ponderado semanal se computa a partir de cálculos en los cuales se tiene en cuenta los costos de producción de cada rubro y los niveles de precios de mercado. Este precio permite ser competitivo ya que permite una mayor rapidez en el proceso de compra. (de esta manera se logra disminuir el costo de transacción que implica la participación y la discusión). Se ha creado un mercado único, una forma original de mercado que ofrece productos a precios más bajos, caracterizado por una identidad propia basada en mucha actividad comunicativa como mensajes educativos o informativos sobre asistencia técnica y maneras de vivir mejor.

E.) CECOSESOLA ha creado un mercado propio que funciona segùn otras reglas, donde existe una planificación conjunta de la oferta y la demanda y la participación de todas las partes interesadas ( productores y consumidores) en la definición de los volúmenes a comercializar. Es una forma original de mercado que un importante número de consumidores prefiere a los supermercados, pues no solo ofrece productos a precios más bajos sino que ha creado una identidad propia, ya que la relación entre las FCF y los grupos de productores no es una simple relación comercial ya que los participantes deben compartir los valores del movimiento cooperativo.

Una de las innovaciones fundamentales, es la sinergia existente entre las dimensiones econòmicas, ideológicas, políticas y organizativas. Los valores, reglas y prácticas han con tribuido al éxito económico de los proyectos económicos de CECOSESOLA

2. FURNOSAL: la creatividad en el desarrollo rural. 1996

Furnosal es una propuesta autogestionada, nacida en el Ecuador y liderada por la misión salesiana, en colaboración con otros organismos nacionales y extranjeros, que caracteriza la filosofía sobre la cual se ha basado todo el trabajo de la comunidad salesiano a lo largo de 25 años, en este paìs.

Breve historia de la experiencia

El caso se encuentra ubicado en la Parroquia de Salinas, un territorio de 490 Km2,que va de los 800 MSN a los 4200 MSN que incluye vastas áreas de páramo, valle andino y subtròpico ecuatoriano. La población asentada allì ascendía en 1995 a 5059 habitantes, de los cuales 500 residían en el casco urbano y el resto en la otra parte del territorio (en la zona alta y el subtròpico), siendo el 40% de ellos mestizos llegados de otras zonas del paìs y el 60% indígenas. En los años setenta se dio una labor social orientada por una visión cristiana (no vivencia individualista), una visión cultural (lo comunitario lo cierto) y una visión de desarrollo (aunar esfuerzos el aporte del trabajo mancomunado), dando lugar a la aparición de la Cooperativa La Salina que desde sus comienzos logra el apoyo del Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio, (FEPP) y de esta manera se propone el impulso de alternativas de desarrrollo no tradicionales para el agro. La cooperativa se convierte en Fundación FURNOSAL (FUNDACION DE ORGANIZACIONES DE SALINAS), en 1988, con el fin de lograr un mayor radio de acción (ESPAE_ESPOL, 1996).

Aspectos interesantes de la experiencia

Los aspectos más llamativos de la experiencia, en lo que tiene que ver con el papel que juega en el sistema agroalimentario ecuatoriano, son los siguientes: El carácter empresarial de la gestión, la búsqueda de alternativas de desarrollo no tradicional para el agro, el aprovechamiento de la diversidad de zonas geográficas, la adopción de tecnología y capacitación, y la necesidad de cimentar las relaciones entre sus miembros mediante el trabajo y la fuerza colectiva, en los que la fe, la solidaridad y los preceptos cristianos han sido la fortaleza y guía para el éxito alcanzado. Este éxito se refiere al impulso de patrones de distribución de recursos y las relaciones de poder de manera equitativa y justa, convirtiéndose en un caso exitoso de diversificación rural (North, 2001:3)

El caso da importancia a una serie de situaciones innovadoras tales como el esquema socio- empresarial establecido, el manejo operativo y administrativo de las industrias, la dinámica económica alcanzada, la exportación de productos agroindustriales y se plantean algunas preocupaciones sobre el futuro de esta experiencia. La experiencia que se presenta es interesante de mostrar en cuanto a la generación de conocimiento en la comercialización y el diseño institucional de actividades productivas. Es un ejemplo exitoso de desarrollo comunitario de dimensiones microregionales que se manifiesta en diversificación económica (agropecuaria, forestal e industrial) y el mejoramiento del nivel de vida. Es un caso que surge de un sistema de distribución progresiva de la tierra, un razonable acceso a los mercados y la adquisición de conocimientos técnicos y experiencias en comercialización.

El aporte concreto que ofrece la experiencia de la Fundación es la existencia de más de 15 cooperativas de base afiliadas, que administran técnica y financieramente a una o varias microempresas dedicadas a la producción de bienes de carácter agroindustrial. Se encuentran además, las microempresas que maneja y apoya directamente la Fundación. FORNASOL apoya también proyectos de desarrollo y programas de capacitación además de intervenir en la comercialización de diferentes productos, tanto en el mercado nacional (2400 sacos de lana) como en el mercado internacional ( 6 toneladas de hongos deshidratados a mercados de Estados Unidos, Italia y Alemania) y a una red de tiendas por todo el paìs, denominados el Salinerito.

Otro aspecto interesante de esta experiencia fue el impacto logrado en la comunidad en lo relacionado a: Crecimiento en los niveles de escolaridad, Cambios en los hábitos alimenticios, reducción de índices de mortalidad total y adecuados niveles de natalidad, mejoramiento en la calidad de vida manifestado en mejor vivienda y acceso a la misma: reducción de la migración campesina hacia los centros urbanos, la integración popular y la generación de empleo.

3. La comercialización comunitaria en el Ecuador 

Otro caso interesante de reseñar, es el caso de la comercialización comunitaria (DA ROS, 2001:51). Es una experiencia que ayudò al pequeño productor rural a superar los problemas comunes en el proceso de la comercialización, a través de impulsar la comercialización asociativa directa (CAD). Esta propuesta es resultado de un proceso que consta de varias fases: a.) la conformación de una organización de pequeños productores, generalmente de una misma comunidad local. b.) la determinación de realizar actividades comerciales de manera conjunta dada la escasez de recursos y la poca relevancia en el mercado. c.) El despegue de la organización y su eventual consolidación.

Puesto que la venta directa de productos agrícolas, agro-industriales o artesanales requiere de ingentes inversiones iniciales en infraestructura y personal capacitado, las organizaciones de CAD se limitan a la creación de centros de acopio donde reúnen sus productos para luego venderlos en forma conjunta y más ventajosa a los intermediarios. La comercialización al por menor constituye un paso posterior y mas arriesgado que asegura mayores ganancias para los productores. En algunos pocos casos las organizaciones de CAD llegan también a comercializar sus productos en el mercado internacional.

Surgimiento de las primeras experiencias: del fracaso…

Las primeras experiencias de CAD se registraron en los años sesenta y setenta, impulsadas por el Estado o instituciones internacionales e intentaron establecer sistemas centralizados de acopio y mercadeo, al interior del paìs y hacia el exterior (mediante la obtención de cupos), de productos tradicionales de exportación (café, banano, arroz). Sin embargo situaciones coyunturales internas (adversidades climáticas, presencia de plagas) y externas (inestabilidad de la demanda, caída de los precios, eliminación de cupos, suspensión de los convenios internacionales, etc.) tuvieron serias repercusiones en las formas organizativas

La visión desarrollista que impulsó el surgimiento de estos intentos de comercialización asociativa fue acompañada de una elevada inyección de recursos que, ex post, llevó a las comunidades campesinas al estancamiento y a la desmovilización social por la fuerte dependencia hacia las organizaciones de apoyo. A inicios de los ochenta se asiste a un segundo intento, esta vez surgido por iniciativa de los campesinos, de conformar empresas para operar el mercado de forma comunitaria, que también fracasaron por diferentes razones, entre las cuales se resaltan los siguientes: Producción esporádica y no permanente, baja calidad y diversidad de los productos, escaso o nulo capital de operación para asegurar pago de contado al productor, ausencia de transporte propio o mal manejo del mismo, falta de experiencia y de adecuado flujo de información, boicot de los intermediarios ofreciendo precios may bajos momentáneamente y gestión empresarial poco acertada,

… al éxito

Sin embargo, unas pocas organizaciones lograron consolidar su actividad gracias a la ayuda desinteresada de instituciones de inspiración católica que, mediante concesión de créditos (FEPP) o la participación directa en la comercialización (Maquita Cushumchic Comercializando como hermanos – MCCCH), lograron conformar un sistema alternativo de comercialización de cobertura nacional.

Entre las experiencias más significativas de producción y comercialización comunitaria exitosas de las dos últimas décadas cabe señalar las siguientes:

a. FURNOSAL, que apoya las actividades de los centros agroindustriales (20 queserías, seis equipos para la preparación de hongos secos, dos plantas para la semi-elaboración de cacao adquirido en la Costa, dos centros para la fabricación de turrones y dos para la fabricación de embutidos) y que fue presentado atràs (ver el aparte B del punto 2).

b. La unión de campesinos del Lago Agrio (UCLA), que desde 1989 realiza actividades de acopio, pilado y comercialización de arroz.

c. El programa de cacao de MCCH, que a partir de 1992 lleva adelante la comercialización de este producto, inicialmente con cinco organizaciones y actualmente con casi treinta: exporta a Europa, Estados Unidos y Canadá, habiendo obtenido premios de calidad en Suiza.

El mercadeo comunitario no es un fenómeno nuevo para las organizaciones campesinas y sus intentos se han visto fortalecidos con la conformación de organismos de servicios a la comercialización como los mencionados (MCCH y CAMARI) quienes se respaldaron inicialmente en las organizaciones internacionales de “comercio justo y solidario”, las Alternativa Trade Organizations (ATOs), con origen y sede en los países desarrollados que se relacionan con organizaciones de pequeños productores de los países en desarrollo para ofrecerles alternativas de venta para sus productos (agrícolas y artesanales), a precios más equitativos.

Las principales ventajas que ofrece este sistema de comercialización son: a.) la seguridad en lo que concierne a la recuperación de los valores facturados y la regularidad en las compras. b.) la experiencia técnica que el intercambio conlleva en términos de calidad del producto y eficiencia productiva y gerencial.

El caso de Maquita Cushunchic comercializando como Hermanos (MCCH), representa la union entre el campo y la ciudad, que surgió en 1985 de la cohesión de comunidades eclesiales de base y pobladores de la ciudadela Quito Sur para llevar adelante las reivindicaciones básicas del barrio y garantizar el abastecimiento de los alimentos de primera necesidad a precio justo. Procedieron a incorporar a comunidades campesinas productoras conformando “mercaditos populares” y permitiendo de esta manera la comercialización directa entre productores y consumidores. A mediados de los años noventa aglutina a 400 organizaciones de base y segundo grado, del área urbana y rural, operando en trece de las 26 provincias del Ecuador.

En una segunda fase de sus actividades, MCCH añade a la comercialización el procesamiento de algunos productos agrícolas mediante la instalación de molinos comunitarios (cereales). En 1990 inicia un proyecto de transformación del cacao en manteca de cacao y chocolate en polvo que involucra a trece organizaciones campesinas de la Costa. En 1992 promueve la exportación directa de cacao a varios países europeos. En el nororiente ecuatoriano (Sucumbíos y Napo) el MCCH apoya el tratamiento poscosecha y la comercialización del principal producto y fuente de ingresos de la zona: el café robusta.

MCCH es una fundación de orientación católica sin fines de lucro, que impulsa el desarrollo de una propuesta alternativa de mercadeo de productos agrícolas, tanto a nivel nacional como internacional, estableciendo contacto con instituciones foráneas de comercio solidario. En síntesis, las actividades desplegadas por el MCCH permiten actualmente abastecer de productos alimenticios básicos a un total de 260.000 personas: aseguran a màs de 7.000 campesinos la venta de productos agrícolas a mejores precios (mediante tratamiento poscosecha y procesamiento).

Su estrategia para alcanzar un comercio equitativo se articula alrededor de tres áreas de acciòn que hacen referencia a lo económico, lo organizativo y lo educativo, actividades que se realizan a través de cinco coordinadoras que son: a.) tiendas comunitarias y mercaditos (apoya una red de casi 300 tiendas comunitarias abastecidas con productos básicos) b.) Productos campesinos (para el acopio, conservación, transformación y mercadeo de productos adquiridos directamente a los productores campesinos organizados – en la Sierra granos y transformación de harina: en la Costa cacao: en el Oriente café robusta, opera a través de una red de 45 centros de acopio y 11 molinos campesinos a nivel nacional o cajas de ahorro c.) Mujeres (para la comercialización de productos artesanales de 160 grupos). d.) Fondos solidarios. Y e.) Turismo popular.

La estrategia de comercialización de MCCH se ha fundamentado en los siguientes aspectos:

a.) desarrollo organizacional de los pequeños productores para aprovechar las ventajas de escala y tener mayor presencia. b.) transparencia en los procesos de compra y venta del producto: precios justo, pesos exactos, calificación del grano por claridad, pago de contado. c.)Disponibilidad de infraestructura comunitaria para acopio y procesamiento del producto (secado y fermentación). d.) mejoramiento estándares básicos de calidad (premios económicos). e.)Ofertas estable de productos. f.) envío oportuno de los pedidos. g.) cumplimiento estricto de los estándares e internacionales para lograr imagen de prestigio. h.) cultivos sustentables en lo ecológico, económico y social. i.)Ampliación y diversificación de los mercados (alternativos y formales). j.) expansión de la cobertura del programan. k.) capacitación y asistencia técnica a los productores. l.) implementación de un sistema de crédito. m.) contratación de personal profesional. n.) formación de líderes.

La presencia de MCCH en la comercialización ha tenido indudables efectos económicos positivos no solo para las organizaciones asociadas (mayores ingresos) sino también para los campesinos de las zonas aledañas, pues provoca una regulación zonal del mercado ya que el precio ofrecido se convierte en el precio preferencial para todos los productores. Las incidencias sociales del programa cabe señalar la capacitación profesional y la formación social de los productores, el desarrollo de canales de participación grupal al interior de las organizaciones para la toma conjunta de decisiones, la promoción personal y de líderes, la adopción de formas de trabajo equitativas y solidarias.

La estrategia de alcanzar una calidad del producto reconocida a nivel internacional ha sido la clave del éxito y el apoyo de las organizaciones de comercio solidario permitieron el acceso a los mercados de exportación. Sin embargo, los directivos de MCCH creen que existen todavía aspectos críticos que deben ser resueltos como es el caso del capital de trabajo escaso que impide comercializar mayores volúmenes de producto y aumentar la rentabilidad del programa, es necesario mejorar el perfil profesional de los colaboradores, perfeccionar la gestión empresarial

3. Conclusiones

El último aparte de este ensayo se refiere principalmente a los aprendizajes y enseñanzas que se pueden derivar de los casos presentados en términos del marco planteado

a. Las cooperativas deben ser consideradas más que simples instrumentos de política

Los gobiernos de los países en desarrollo siempre han considerado a las cooperativas como simples instrumentos de política, en razón a que se tiene y se ha tenido una visión estrecha de lo que realmente representa esta forma organizacional y empresarial. Por esta razón, se ha desaprovechado su potencial como un sistema socio-cultural que permita iniciar procesos de cambio planteado no solo a nivel de cambios en los precios que pueden recibir los productores o que deben pagar los consumidores, sino en la posibilidad de producir cambios en los comportamientos de los productores, tal como lo muestran los casos presentados, donde los productores entendieron la importancia de planear su producción para atender determinados mercados

A partir de esta posición, los casos que se presentan en el segundo aparte, permiten apreciar el grado de coherencia del comportamiento de la forma cooperativa con una probable definición de los objetivos de la política alimentaria. Asì, por lo que se ha planteado anteriormente, se puede tener en cuenta, de manera explícita, las motivaciones de los agentes involucrados, identificar los cuellos de botella a lo largo de la cadena y la capacidad potencial de algunos agentes de convertirse en núcleos de dinamizaciòn de los procesos productivos y detectar la eficiencia del proceso de transmisión de información que incida en el “que, el cómo y el donde” se producen los alimentos (Schejtman, 1994: 5).

Los casos expuestos permiten apreciar el papel que juegan las cooperativas, en cuanto a la manera como se puede tratar la heterogeneidad de las unidades productivas y de distribución que la estructura productiva y la posibilidad de superar esta heterogeneidad, así como la manera de reducir o acabar a la asimetría de las relaciones entre los agentes que participan en las diferentes actividades del sistema agroalimentario y la insuficiente articulación entre la producción primaria y el sector de la transformación.

Lo que se puede apreciar en los casos expuestos, es que la propuesta cooperativa va más allá de la consideración materialista de utilizar esta forma como un simple instrumento o mecanismo para mejorar (o empeorar ¿) unas situaciones dadas dentro del sistema agroalimentario, y lo que se propusieron quienes la impulsaron fue utilizar al máximo el potencial de cambio y generación de habilidades y capacidades que tiene esta propuesta. No en balde, los impulsores de al propuesta cooperativa fueron sacerdotes o religiosos de la iglesia católica, que no sólo pensaron en la cuestión materialista de la cooperativa (un útil instrumento de desarrollo) sino que exploraron al máximo su potencial espiritual e ideológico, orientado a desarrollar una forma de ver el mundo, una manera de poner en práctica principios y valores propios de una doctrina de carácter social como es la doctrina cooperativa.

Por está razón se puede hablar de la experiencia de las experiencias presentadas como experiencias que crean una nueva idea de mercado, basado en la solidaridad y la cooperación, dentro de un medio ambiente dominado por la competencia y la lógica capitalista.

b. La propuesta cooperativa y el sistema agroalimentario; la búsqueda de un equilibrio posible

La ventaja que expresa la experiencia venezolana, por ejemplo, está representada por el desarrollo de relaciones de ínter cooperación entre diversos tipos de organizaciones tanto cooperativas como asociativas de productores y consumidores así como la incorporación de los trabajadores como miembros de la organización. Representa la ventaja de lograr un equilibrio entre intereses generalmente opuestos (patronos/obreros, productores/consumidores).

La ínter cooperación es una variable importante en el marco del sistema alimentario, que conviene mirar detenidamente. Puede variar desde bajos niveles de compromiso mutuo hasta niveles de fuerte intensidad, en los cuales los asociados mantienen vínculos estrechos y exigentes. Las relaciones que posibilita este, ya viejo, principio cooperativo son de carácter económico, ideológico y político. Apunta a la formación de un espacio para el cuestionamiento de la hegemonía de la economía de mercado capitalista y la difusión de una propuesta en la cual la comunidad, basada en una acción colectiva, puede conducir a espacios donde las relaciones entre demandantes y oferentes de productos puedan darse en un contexto de simetría e igualdad (no igualitarismo), fundamentadas en el respeto de los unos por los otros. Es la posibilidad de consolidar una actividad económica democrática y solidaria.

BIBLIOGRAFÍA

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ESPAE-ESPOL (1996). FURNOSAL: la creatividad en el desarrollo rural. Caso Ecuador, INTERMAN Innovation Programme. Quito. Ecuador. 36 páginas

Lobo, Luis (2002). Conceptos y metodologías para evaluar el impacto de las organizaciones cooperativas en el desarrollo local. En; Juan Manuel Silva y Ricardo Dávila L. de G., (editores y compiladores): Gestión y Desarrollo: La experiencia de las cooperativas en Colombia. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Estudios Rurales y Ambientales, Instituto de Estudios Rurales. Bogotá. Colombia. 418 páginas.

North Liisa L (2001). Estrategias comunitarias de desarrollo rural en un contexto de políticas neoliberales; el caso de Salinas desde una perspectiva comparativa. En: Giuseppina Da Ros, editora. Realidad y desafíos de la economía solidaria. iniciativas comunitarias y cooperativas en el Ecuador. Facultad de Economía. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Quito. Pps. 1 a 50

Richer, Madelaine (2003). Intercooperación y economía solidaria: análisis de una experiencia venezolana. Caracas. Venezuela. 20 páginas

Schejtman Alexander (1994). Economía política de los sistemas alimentarios en América Latina. Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, División Agrícola Conjunta FAO/CEPAL. Abril. Santiago de Chile. 191 páginas

Otra bibliografía consultada

Cardona Arango Alonso (1997). La cuestión de las pequeñas cooperativas de producción agrícolas. Un estudio de caso. En Cuadernos del CIDSE No 3 Junio. Medellín .Colombia. Pps. 79 a 110

Forero Alvarez Jaime (1999). Economía y Sociedad Rural en los Andes colombianos. Pontificia Universidad Javeriana. Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, Serie IER _ 20 años, Instituto de Estudios Rurales. Bogotá

Green Raul H (1993). Principales tendencias de la reestructuración del sistema alimentario mundial. INRA. París.36 páginas

Machado C. Absalón (2002). De la estructura agraria al sistema agroindustrial. Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Bogotá 319 páginas

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