Las cuentas de Cali

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La publicación del ranking fiscal de 2012, el recaudo del “papayazo” y la discusión del presupuesto del año entrante en el Concejo muestran que el municipio está haciendo la tarea pero que los resultados todavía se demoran

El Alcalde Guerrero dijo, desde la propia campaña, que los caleños tendrían que pagar más impuestos para mejorar la capacidad del municipio de emprender los programas que la gente reclama. En el primer año de gobierno se dio dos “pelas” para lograr ese objetivo: terminó el contrato de Sí Cali y adelantó una actualización catastral que le subió el avalúo a una buena parte de los predios de la ciudad.

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Las cifras de 2012 no fueron, sin embargo, especialmente buenas. La ciudad bajó en el ranking fiscal que publica anualmente el Departamento Nacional –pasó de ser el municipio 122 a ser el 187- y las cifras indican que los dos impuestos más importantes –predial e industria y comercio- apenas crecieron en forma “vegetativa”.

En 2013 el resultado es sustancialmente mejor especialmente en materia de impuesto predial.  Al cierre de Agosto  las cifras mostraban un incremento superior al 20% en relación con el mismo periodo del 2012, pero las cifras del “papayazo” dispararon el registro. El grupo predial aportó más de 43 mil millones de los 86 mil que sorpresivamente se recaudaron.

Ese recaudo –sin embargo- no se repetirá el año entrante por tanto no habrá que hacer cuentas alegres, pero lo que sí pasará el próximo año es un nuevo aumento como consecuencia de la incorporación de nuevas actualizaciones del impuesto predial.

Otro que ha aportado a la mejoría de las finanzas municipales es el Secretario de Tránsito y su grupo de guardas que han triplicado el valor de recaudado por multas de tránsito en solo dos años. En 2011, último año del Gobierno de Jorge Iván Ospina,  se recaudaron 8.000 millones y en 2013 la cifra sumará más de 25.000 millones.

El aumento de las sanciones debe reflejarse también en una mejoría en las cifras de seguridad vial.

Los impuesto de industria y comercio y la sobretasa a la gasolina, en cambio, no muestran mejoría. El ICA disminuyó en 0.65% en los primeros siete meses del año y la sobretasa se mantuvo prácticamente estable. Estas cifras son preocupantes porque reflejan la dinámica económica de la ciudad que no repunta. La cifra de desempleo ha disminuido pero el crecimiento sigue siendo moderado y eso seguramente no irá a mejorar ni aún en mejores épocas dado que el sector industrial localizado en Cali ha disminuido y seguramente lo seguirá haciendo. El Municipio de Yumbo, los municipios del Norte del Cauca y algunos otros vecinos de la capital del Valle seguirán recibiendo nuevas industrias que tributarán en esos lugares.

No cabe duda que el Municipio ha hecho un gran trabajo por sanear las finanzas locales y mejorar sus cuentas pero también es cierto que el caucho no estira mucho y que Cali no podrá ser como Bogotá o Medellín si no logra que sus Empresas Públicas Municipales, cuya administración recuperó después de muchos años de intervención, le produzcan utilidades equivalente a las que EPM le transfiere a Medellín o la Empresa de Energía le entrega a las arcas de la capital de la república.

Esas dos ciudades han logrado hacer inversiones extraordinarias porque cuentas con esos recursos que, además, han sido crecientes en los últimos años. El gran salto de Bogotá en materia de infraestructura, en la época del Gobierno del ex alcalde Peñalosa, se hizo con los recursos de la venta parcial de la propiedad de la Empresa de Energía y Medellín logra mantener un ritmo de inversiones muy por encima de todas las demás ciudades de Colombia, porque sus EPM le producen dinero a rodos.

Ninguna de esas dos capitales lograrían tanto si basaran sus ingresos en los tributos locales. Claro si recaudan más podrán hacer un poco más y un poco mejor, como cuando un miembro de una familia mejora su sueldo, podrá estar más holgado pero para cambiar la casa, comprar un carro, hacer un viaje o hacer cualquier otra inversión extraordinaria se requiere que salga algún negocio. Eso mismo pasa en las ciudades.

Así que a pesar de los esfuerzos de los caleños todavía habrá que esperar para que la ciudad cuente con unas finanzas que se acerquen a las de Medellín o Bogotá. Por ahora la competencia es con Barranquilla, Cartagena o Bucaramanga.

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