Las divisiones del Polo

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jair-villanoEs una lástima que del Polo Democrático Alternativo se escuchen más las peleas internas que los rigurosos análisis que hacen frente a los gobiernos de turno: el PDA, recordemos, estuvo en la batalla contra la parapolítica, contra la compra de tierras ilegales que fueron baldíos, contra las chuzadas, contra la reforma a la justicia, a la educación, contra la minería destructora del medio ambiente. Y aun así del Polo se habla en los medios cuando hay rifirrafes entre sus miembros. Esta vez  se trata de un intercambio de cartas entre Clara López y Jorge Enrique Robledo, dos de los miembros más visibles de una colectividad que viene siendo una minoría opacada por la fuerza de las maquinarias políticas que en las campañas carecen de ideas pero abundan en parafernalia publicitaria,  minoría además porque, aunque parezca inverosímil decirlo,  muchos siguen creyendo que la única izquierda es la alzada  en armas.  Muy a su pesar Robledo, Cepeda y Navas Talero son los mejores congresistas según la medición de Cifras & Conceptos.

El Polo congrega diferentes izquierdas, una de centro, por la que inclina Clara, y una no radical (radical el que se alza en armas) pero sí sectaria. Digamos que ahí se puede ubicar al MOIR y su mayor representante Robledo (el Parlamentario que es respetado por todas las orientaciones políticas). Germán Navas Talero e Iván Cepeda, quienes le ayudaron a recordar a los más jóvenes que en Colombia existe la Cámara de Representantes, parecen estar al margen de esta discusión: Cepeda apoya el proceso de paz (y estudia cómo lograr otro debate con Uribe),  y Navas Talero (el Representante de mayor votación en Bogotá)…  Navas Talero sigue con su lucha en la Cámara.

¿Qué pasa? Que Clara López  apoyó a Santos en las pasadas elecciones presidenciales y que, según La silla vacía[1], parece no descartar la ayuda que le ofrece la Unidad Nacional en las futuras elecciones para la alcaldía de Bogotá. Robledo arde en llamas y dice que eso es un irrespeto para la izquierda. Alexander López y Wilson Arias, quienes a veces confunden lo popular con el populismo, atizan el fuego vomitando un argumento similar al de Robledo.

A decir verdad, ese presunto apoyo que le ofrece la Unidad Nacional a Clara López no le hace falta, los ciudadanos en Bogotá saben lo preparada que está para el cargo; Clara no ignora que recibir ese apoyo sería en efecto perder adeptos de la izquierda, por eso ese rumor que documenta la Silla no es dable, Clara demostró firmeza cuando descartó el Ministerio que le ofreció el Gobierno Nacional. De lo anterior se puede colegir que el rifirrafe estriba es en las secuelas que dejó  el apoyo que esta le dio a Santos en las elecciones, lo cual se presta para equívocos, los miembros que comparten la idea de Robledo en vez de quedar como los que propenden porque la colectividad actúe con ética, lo que terminan pareciendo es un grupo de fundamentalistas que no piensa en función del bienestar colectivo. Es hora de pasar la página, si en las elecciones de 2002 en Francia la izquierda hizo fuerzas para que no llegara la ultraderecha de Le Pen al poder, así tuviera que unirse con la derecha de Chirac, cuál es el problema en que se repita aquí (es hasta torpe decirlo, dado que ya Santos fue reelegido).

Ahora, es verdad que Santos es un despiadado neoliberal, que uno de los sapos más difíciles de tragar –aunque de este poco se habla– es que la paz de la que habla es de alguien que se jacta de un modelo que propende por la Prosperidad para todos y que termina siendo de unos pocos.

Pero hay que ser pragmáticos.

A la clase tradicional no le importa aliarse con perpetradores de masacres con  tal de seguir en el poder, y a la izquierda  le da por sacar a colación una estulta congruencia. Los líderes de izquierda deben recordar que no hay que caer en los argumentos ad honimen, que en democracia lo más importante no es el quién sino el qué, de modo que si malabaristas políticos como Roy Barreras tienen buenas ideas pues hay que apoyarlas.

Como escribió Javier Duque Daza en Colombia la izquierda ha sido más divergente que convergente, históricamente siempre ha estado dividida, los sectarismos del MOIR las malas jugadas del Partido Comunista Colombiano (que en su momento apoyó la doctrina “todas las formas de lucha” cuyo resultado fueron las Farc) han resultado un suicido político. No es gratis que hoy la “oposición” a la derecha la constituya la ultraderecha.

El Polo Democrático Alternativo, partido con mayor éxito electoral de la izquierda en Colombia, debería reflexionar como colectividad, recordar lo mucho que le ha costado posicionarse como fuerza política. Hasta Paloma Valencia y otros del Centro Autocrático…digo, Democrático reconocen que el PDA se aleja de clientelismos, mermelada, burocracia y todos esos ardides políticos.

Que no vaya a ser inequívoco lo que una vez el ex senador Camilo Romero me dijo: que el Polo más que un partido es un problema.

Jair Villano

@VillanoJair

[1] “Ir o no ir con Santos, esa es la cuestión para el Polo”- Andrés Bermúdez Liévano, www.lasillavacia.com

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