Las dos caras de la Colina de San Antonio: ¿cara o sello?

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Pasadas las seis de la tarde, ‘Andrés’ y ‘Jessica’* deciden salir de la monotonía de la ciudad, y para ello visitan la colina de San Antonio como lugar de esparcimiento y así tener un día lleno de cultura con música, cuenteros, teatro y una vista panorámica de la ciudad de Cali.

En su recorrido primero pasan por la capilla de San Antonio, la cual fue fundada en el año 1747 y pasó a ser reconocida como monumento nacional en 1993, y en la que  hace 45 años habita en su interior el Monasterio Santa Clara.

Mientras cae la noche y la brisa se hace más fuerte, la mazorca acompaña sus risas que, junto con su atención, fueron robadas por los cuenteros, quienes hace diez años suben a esa colina para ejercer la mejor medicina contra todo mal: la risa.

Y así, entre carcajadas se pasó el tiempo. Ya a las diez de la noche cada uno de los cuenteros iba pasando su mochila para que cada quien remunerara a su gusto su trabajo. De este modo cerraron sus actos.

Pero para ‘Andrés’ y ‘Jessica’ no fue suficiente, ellos querían seguir ahí, en San Antonio. Así que tomaron asiento, el más cómodo, el pasto. Ahí se sentaron a disfrutar de las sonrisas ajenas, de los diferentes olores que allá se pueden percibir y de la música, música para la que tan solo se necesita una guitarra y la voz.

Dieron las once de la noche y con esto sintieron que todo había terminado. Los policías empezaron a desalojar a todas las personas que se encontraban ahí disfrutando de un día familiar o de una noche en pareja como ‘Andrés’ y ‘Jessica’, o, tal vez en otros casos, fumando un poco de marihuana.

Y así como a ellos les pasó ese día, a muchos otros les ha pasado lo mismo desde que la administración municipal impuso la sanción que dictamina que el parque será cerrado para todo el público a las once de la noche.

Hasta las once.

 En una cláusula, el Dagma se comprometió a realizar operativos los fines de semana con el fin de medir el nivel de presión sonora. El tránsito hará operativos hasta lograr que las personas que visitan la colina sólo parqueen los vehículos al lado derecho de la calle. Y los representantes de ASOVAN y los cuenteros cumplirán con el horario establecido.

La cláusula fue firmada por cada uno de los representantes el 16 de marzo del 2012.

Colina San Antonio

Viernes y sábados

Hasta las 10:00 p.m.

Domingos cuando es lunes festivo

Hasta las 9:30 p.m.

Domingos y lunes festivos

Hasta las 8:00 p.m. y vendedores ambulantes hasta las 9:00 p.m.

Loma de la Cruz

Viernes, sábado y domingo

Hasta las 9:00 p.m.

Sello.

La colina de San Antonio se ha convertido en un lugar más para pasar un buen fin de semana; y por esto, cada vez es mayor la aglomeración de personas en el lugar, cosa que ha venido incomodando a los vecinos del sector.

Carros parqueados a lado y lado de las calles en más de dos cuadras a la redonda impiden el paso o parqueo de vehículos propios del sector, vendedores ambulantes que se han ido apropiando de las aceras y no permiten el libre paso de las personas, restaurantes con un volumen alto en su música y la diversión “vulgar” de los cuenteros son varios de los motivos que tienen inconformes a los vecinos.

San Antonio, por ser un espacio amplio y libre, se presta para la venta y consumo de alucinógenos, para la diversidad sexual y su libre expresión, aunque no todos están de acuerdo con esto último, entre ellos, Óscar Aragón, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Libertadores, quien afirma que “la libertad y diversidad de sexo es permitida pero no en público, este es un espacio para las familias”.

Entre los vecinos se encuentra la capilla, la cual también se ve afectada por el ruido que generan los restaurantes y, principalmente, por los actos que realizan los cuenteros en el teatrino, y quienes poco a poco han ido cogiendo mayor fuerza y han logrado que la cantidad de gente que atraen a diario sea cada vez mayor.

Para la hermana Esperanza, directora del Monasterio Santa Clara, estos números son considerados un irrespeto ante los actos litúrgicos que son realizados en la capilla. “A las seis de la tarde se celebra la eucaristía y ellos a las 5: 30 ya han iniciado. Está bien que hagan sus cosas pero cuando se acabe la ceremonia”, declara.

Como consecuencia de ello, los matrimonios y otras ceremonias en la capilla cada vez son menos. Para ellas no queda más solución que retirarse. “El monasterio lleva 45 años aquí y con mucho dolor nos iremos. Este es un espacio que necesita silencio y ahora no encontramos lo que antes había en este sector”, afirma la hermana Esperanza.

No obstante, otras personas consideran como única solución el cierre total del parque. “El que viene a pie quiere su espacio, el que viene en carro quiere su parqueo, pero esto es una zona residencial. Solución no hay, solución es que no esté el parque”, así lo asevera el comandante Miguel Osorio, del CAI de San Antonio.

Cara.

Por su historia, San Antonio es un barrio muy reconocido en la ciudad, uno de los motivos que ha llevado a los caleños a visitarlo los fines de semana. Su parque, el teatrino, las artesanías y la capilla son los principales atractivos para el público.

Para muchos, todos estos espacios han generado más empleo en la ciudad y han ido convirtiendo el barrio en una zona cultural. Luis Loaiza es un vendedor del sector, se ve beneficiado por la cantidad de personas que visitan  la colina y considera que las once de la noche es una buena hora para finalizar su jornada.

Pero para algunos, el límite de horario les parece muy corto. “Los restaurantes de San Antonio tienen algo particular: una vista de la ciudad, al compás de bandas musicales. ¡Y van a cerrar a las once de la noche, cuando apenas muchas personas están saliendo de su casa!”, expresa Jonathan Castro, residente del sector.

Los más afectados con dicho acuerdo son los cuenteros, con quienes se pactó finalizar sus actos a las diez de la noche con el fin de que las personas que asisten a sus presentaciones tengan tiempo de salir y retirarse del parque antes de su cierre, como a las once de la noche.

Carmen Charria, asistente asidua a los actos de los fines de semana, manifiesta que “este es un espacio diseñado para el público y se debería aprovechar al máximo con cultura, no dejar que las drogas se apoderen de él. Cuando a nosotros nos sacan de aquí a las diez, se quedan aquellos que de verdad son perjudiciales para los demás”.

Los cuenteros que nombra la gente son personajes que este año están cumpliendo diez años de presentarse en la colina de San Antonio, lugar que ha sido testigo de millones de risas y carcajadas que encuentran en cada uno de los espacios en donde se han ubicado, pues en repetidas ocasiones ha sido removidos de distintos lugares.

Hoy, conformados como Cuento Luna y Santa Palabra, hacen que los caleños desde las cinco de la tarde tengan un espacio diferente, tengan un momento en el que su mente se revuelva entre la risa y la imaginación que desata un cuento.

Uno de ellos, Jaider Rengifo, más conocido en el mundo de la literatura como Jota, explica que cerrar el parque de la colina de San Antonio es hacer que las personas encuentren en otros vicios la salida a una semana de estrés, a un hogar con problemas, “la risa es el mejor remedio contra un problema, aquí no se le está haciendo daño a nadie”, asevera el cuentero.

Además, no solamente es el perjuicio a una sociedad que quiere encontrar en este espacio una forma distinta de distraerse, sino que ellos, quienes subsisten con este medio, afirman que cuando dejaban a las personas quedarse hasta cualquier hora el día salía económicamente mejor que ahora.

Ya hemos hecho de todo, no sé a cuántas reuniones más tenemos que asistir. Se tomó una decisión que realmente lo que sentimos es que se está beneficiando el bien particular sobre el bien común, que en este caso son todos los caleños”, precisó Jota, quien desde hace siete años acompaña a los cuenteros en su proceso.

Consciente de la problemática que se ha venido incrementando en los últimos años en el sector, y preciso al decir que como habitantes de una zona siempre querrán tener un espacio tranquilo donde descansar, AVOSAN y el grupo de cuenteros no piden que cierren el parque, simplemente que se ejecuten estrategias de seguridad para los caleños, que permitan que todos puedan estar en paz, tanto habitantes como visitantes.

Finalmente, será un proceso en el que unos querrán el bien particular sobre el general y viceversa, será una problemática en la que unos se verán afectados y otros favorecidos; pero la intención es buscar que espacios como la colina de San Antonio sean aprovechados de la mejor manera, en donde la cultura sea una nueva cara de la ciudad y donde aquellos habitantes se sientan tranquilos en el lugar que habitan.

 

Aquí realmente es difícil un acuerdo, la gente viene y se divierte y se van contentos, como también habrá vecinos que vivirán molestos, o como otros se acostumbrarán. La solución es la presencia constante de entes encargados del control del espacio para así tener contentos a la mayoría”, concluyó Luciano Aristizabal, viejo habitante del sector.

 

* “Andrés” y “Jessica”, nombres cambiados por petición de las fuentes

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