“Las empresas pueden hacer responsabilidad social sin afectar sus ingresos”: Pres. Fundación Carvajal

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Por Claudia Palacios

@claudiapcnn

“Mundo Maderas” y “Ganchos y Amarres” son dos empresas exitosas del Valle del Cauca cuyos socios y empleados son desmovilizados. Exguerrilleros y exparamilitares trabajan conjuntamente de manera tan exitosa que sólo recuerdan que vienen de polos opuestos cuando los periodistas los entrevistamos. Este resultado es fruto de un experimento de la Fundación Carvajal sustentado en el programa presidencial para la reintegración. Roberto Pizarro, su presidente cuenta que lograrlo ha sido no solo más barato y simple de lo que se puede pensar sino que se debe hacer, a menos que los generadores de riqueza quieran seguir pagando ejércitos privados que los cuiden.

Roberto Pizarro, Presidente de la Fundación Carvajal
Roberto Pizarro, Presidente de la Fundación Carvajal

Claudia Palacios: ¿Cómo es que la Fundación Carvajal es pionera en trabajar con desmovilizados en el Valle del Cauca?

Roberto Pizarro: Hace como 7 años, en un Consejo directivo, algún miembro de la familia me preguntó qué había pensado yo sobre los desmovilizados de los grupos armados, le dije que creía que había que trabajar con ellos, y me dijo que sí porque el día en que se firmara un acuerdo con la guerrilla los desmovilizados iban a entrar por el Valle del Cauca.

C.P.: Y hoy en día la fundación tiene una experiencia con 200 desmovilizados, varios de ellos convertidos en empresarios. Me imagino que no fue fácil…

R.P.: Lo de fácil o difícil es relativo. Yo me entrevisté con Frank Pearl, que entonces era el jefe de la Alta Consejería para la reinserción. Me explicó que el programa tenía 3 requisitos: Que estudiaran, que asistieran a talleres psicosociales, y que se capacitaran en un arte o un oficio. Le dije que me dejara hacer lo mismo desde el ámbito privado, cumpliendo los mismos tres requisitos, y así nos dieron 140 desmovilizados en Cali y en 60 en Buenaventura.

C.P.:¿Déme un ejemplo del beneficio que le puso la empresa privada al programa?

R.P.: Por ejemplo, les pusimos profesores especializados para adultos desescolarizados, porque en al agencia los ponían con profesores de los colegios públicos y no era tan exitoso el entendimiento entre unos y otros. Es que el promedio de edad de reclutamiento de los de nuestro grupo fue a los 12 años. Otra cosa, en esa época la Consejería de gobierno tenía un profesional por cada 160 reinsertados, nosotros decidimos que no podían ser más de 40. Y hoy en día nos sentimos felices de que nuestro programa también ayudó a mejorar el programa de la agencia, que es excelente.

C.P.: Pero eso no es sólo darles estudio y ya….

R.P.: Trabajamos mucho con sus esposas, ellas son muy importantes para que ellos se mantengan con el deseo de cumplir el programa y salir adelante. Hubo que ayudarles a mejorar sus condiciones de vivienda, muchos vivían en una miseria impresionante y con el miedo de que los fueran a descubrir. Ese contraste es un reto porque mientras les estamos enseñando a vivir en la legalidad, cuando llegan a sus barrios, que en muchos casos son peligrosos, tienen que convivir con delitos como el microtráfico, atracos, etc.

C.P.:¿Y cómo deciden qué los ponen a estudiar si la mayoría lo único que ha hecho es manejar armas y seguir órdenes?

R.P.: Fue simpático porque curiosamente muchos dijeron que querían ser peluqueros y les conseguimos los cursos. Pero lo importante es llevarlos a que se pregunten ellos qué quieren ser, que sean sus ideas, no las nuestras. Nuestra parte es como la de ir llevando a un niño de la mano.

C.P.: Una vez capacitados en algún oficio, ¿cómo logran que creen empresas y que consigan clientes?

R.P.: Nosotros buscamos como 6 ó 7 proyectos que tuvieran mercado y se los ofrecimos, escogieron según lo que les gustara, aunque ellos aprenden la actividad que sea, tienen mucha fuerza y saben trabajar todo el día. Lo más difícil fue lograr que se asociaran, para eso les dimos cursos. Es que ellos son muy individualistas, y no alcanzan a dimensionar en un principio los beneficios de la asociatividad. Además, acostumbrados a seguir órdenes, a muchos les falta liderazgo, pero cuando identificamos algunos líderes los potencializamos. Y claro, algunos tienen problemas de drogas o alcohol, y no son disciplinados con los horarios, pero los hemos mandado a tratamiento y a los que quieren salir adelante no los dejamos solo.

C.P.: ¿Cómo es que una de esas empresas -Mundo Maderas- termina vendiendo 1400 millones de pesos al año?

R.P.: El primer negocio que identificamos fue el de las estivas, hablamos con Bavaria para que les comprara y Bavaria aceptó pero siempre y cuando fuera con la calidad y precio de mercado. Y es que así tiene que ser para que estos proyectos sean sostenibles. Bavaria donó los equipos para Mundo Maderas pero a través de la Fundación, como una garantía, por 5 años. Les pusimos un asesor empresarial que les ayudara con todo, empezando por los estatutos. Luego les ayudamos a conseguir más clientes y los hemos ido soltando, nuestro acompañamiento es decreciente porque ellos deben lograr ser independientes.

C.P.: Y cuando han tenido vacas flacas, o cuando les toca cumplir normas que no quieren, ¿cómo pagar impuestos más caros, o cuando pierden clientes porque sus precios no son competitivos no le han dicho que mejor vuelven a las armas?

R.P.: No, claro que han tenido dificultades, y no todos son exitosos. Diría que de los 200 un 15% tiene demasiado metida la guerra en la cabeza, y con ellos es difícil, pero con la mayoría el final es bueno. Unos 35 tienen negocios individuales y los demás están asociados en empresas de ellos o empleados en otras empresas. Y aprenden tanto a trabajar en la legalidad, que usando los estatutos han llegado incluso a sacar a socios que no cumplen, y ellos aceptan eso, sin violencia.

C.P.: La familia juega un papel determinante decía usted…

R.P.: Con las esposas trabajamos para que monten negocios, como una venta de Arepas que les sirva para ayudarles a los maridos, a que lleven a sus hijos a los hogares del ICBF, que apliquen a los subsidios de vivienda del estado, etc. Muchos desconocen que tienen esos derechos y que existen esos beneficios.

C.P.:  Pero la verdad es que esta gran labor es un grano de arena en el desierto…

R.P.: Sí, tendría que haber miles de estos esfuerzos en Colombia.

C.P.:  ¿Y cuál es la parte crítica?

R.P.: Me han preguntando algo que es horroroso de contestar: Entonces tengo que ser un malo para que me ayuden? Yo respondo: Acepto su reclamo. Y les preguntó si entonces dejamos solo a ese desmovilizado para que vuelva al monte a echar bala. Además la fundación también hace proyectos con población vulnerable no involucrada en el conflicto. Los procesos son prácticamente los mismos.

C.P.:  ¿Pero los ricos del Valle no lo miran raro cuando usted les pide ayuda para quienes fueron sus reales o potenciales secuestradores, extorsionistas, etc?

R.P.: Cuándo íbamos a empezar, hace unos 7 años, hice una reunión en el Club Colombia para contar el plan y qué no me dijeron! Pero le digo que si medimos en una escala de 1 a 10, la aceptación en ese momento fue 0,5 y hoy en día es 8. Yo creo que estamos en capacidad de manejar las desmovilización que se viene si se firma el acuerdo de paz. Eso va a costar plata y en el Valle nos va a costar más.

C.P.:  ¿Cuánto le ha costado esto a Carvajal?

R.P.: La Fundación es el principal accionista de Carvajal y como tal recibe el 23,5% de los dividendos aprobados por la asamblea. Y este programa, que es de la fundación, en 6 años que lleva ha costado unos 200 millones de pesos con todo, o sea nada. Las empresas pueden hacer responsabilidad social sin afectar sus ingresos. Manuel Carvajal decía por allá en los 60 que toda empresa debe mirar su entorno porque si no va a tener dificultades.

C.P.:  ¿Cuál es su mensaje entonces para otras empresas?

R.P.: Estamos en una situación en la que todos tenemos que trabajar, es una oportunidad y la tenemos que utilizar. El reinsertado es quien reconoce su error y hay que darle opciones, al que sigue en el monte sí hay que combatirlo. Pero me pregunto si es que preferimos seguir pagando escoltas y más impuestos de guerra o de patrimonio?

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