Las Farc sí tienen secuestrados – 2

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“Quien hable de cifras tiene un 90 % de riesgo de errar. En este momento, ninguna cifra puede corresponder a una realidad cercana. Son muchos los muertos, son demasiados los desaparecidos y no hay claridad sobre el tema”: Sigifredo López

“La mesa de negociación está coja”

Blanca Flórez, portavoz de la organización Por los que faltan, dedicada a alentar desde Bogotá la lucha por la libertad de los secuestrados, guarda en su agenda decenas y decenas de teléfonos de colombianos cuyos seres queridos aún no regresan de la selva: soldados, policías y civiles de diversas profesiones que las Farc no quieren devolverles.

“Hay 3.135 secuestrados y desaparecidos por las Farc, sin contar con los niños que ellos han reclutado en sus filas. Hay 120 militares encadenados en la selva”, afirma la señora Flórez, a cuyo hijo, el comerciante Jesús Antonio Rodríguez, ese grupo subversivo le robó la libertad hace más de 15 años.

“Él fue secuestrado el 18 de noviembre de 1997 en Bogotá, pero tengo la fe y la esperanza, y seguiré luchando sin desfallecer un solo segundo hasta no tener de regreso a mi precioso hijo”, manifiesta con una convicción tan amorosa como imponente.

Doña Blanca reconoce que se inspira en la fortaleza de las madres de otros secuestrados, como Luis Alfredo Moreno Chagüezá, el soldado que cayó en poder de las Farc el 3 de agosto de 1998 en Miraflores, Guaviare, y que fue liberado el pasado 3 de abril. “Tengo una esperanza y una confianza únicas en que mi hijo va a aparecer”, reitera la señora Flórez.

“Soy una mujer pobre, pero la guerrilla no tiene trato de condición social para exigir cualquier peso. Me empezaron a pedir 10 millones de pesos hasta subir a $100 millones, que tocaba llevar a Suaza, Huila. Tengo grabaciones. Hace diez años estuve hablando con un grupo guerrillero en la selva y me dijeron que sí lo tienen, pero que no les convenía entregar los secuestrados en su poder”, confiesa la madre de Jesús Antonio.

Cada mes, la organización Por los que faltan hace un plantón en la Plaza de Bolívar, en la capital de la República. Otros familiares de secuestrados en todo el país replican esa misma actividad en departamentos como Cauca, Caquetá y  Santander, entre otros.

En el Valle del Cauca, las acciones de las Farc contra la vida y la libertad de civiles y líderes políticos han dejado una huella sangrienta e imborrable en el departamento.

Uno de esos actos fue el secuestro de los doce diputados del Valle, perpetrado el 11 de abril de 2002, y la posterior ejecución de once de los asambleístas en 2007.

Cifras oficiales de la Gobernación del Valle indican que los casos de secuestro han presentado una reducción significativa desde ese 2002 funesto para la historia del departamento.

De los 140 secuestros que se reportaron en 2002 y de los 81 casos denunciados al año siguiente, se pasó a 15 en 2009. Sin embargo, las cifras aumentaron en los dos años posteriores, con 33 y 39 secuestros en 2010 y 2011, respectivamente.

Más de 549 acciones contra la libertad de los civiles se han presentado en el departamento durante los últimos diez años, de acuerdo a datos del gobierno departamental.

No obstante, en opinión de Sigifredo López, el único sobreviviente entre los doce diputados que fueron raptados hace más de diez años, los números en tema de secuestros son muy variables, no solo en el Valle, sino en toda Colombia. “La Fiscalía tiene unas cifras y las ONG, otras. País Libre tiene unas y Las Voces del Secuestro, otras. Todas son muy disímiles”.

“Quien hable de cifras tiene un 90 % de riesgo de errar. En este momento, ninguna cifra puede corresponder a una realidad cercana. Son muchos los muertos, son demasiados los desaparecidos y no hay claridad sobre el tema”, acota.

Para López es claro que “las Farc aún tienen secuestrados y son muchos. Lo que ocurre es que, después de dos años en los que la guerrilla no vio ninguna negociación inminente o forma de ganar plata, los asesinaron”.

“Las madres de los secuestrados merecen que las Farc les digan la verdad. Si están vivos, que los devuelvan. Si están muertos, que digan la verdad y que den las coordenadas para recoger sus cadáveres”, añade.

Según el exdiputado, “el Valle y Colombia tienen que exigir participación de las víctimas y participación civil en el proceso de paz. Una mesa de paz debe tener cuatro patas: los victimarios, el gobierno, la sociedad civil y las víctimas”.

López asegura que en la actual mesa de negociación no están representados ni las víctimas ni el resto de la sociedad civil. “Una mesa así es una mesa coja, un proceso de paz así es ilegítimo. La participación que le quieren dar a la sociedad civil es indirecta, haciendo unos foros donde a la gente no le dan tiempo de hablar y a las víctimas no le dan tiempo de expresarse”.

Blanca Flórez conserva la esperanza de que ese grupo subversivo libere a todos los otros secuestrados. Le inquieta, empero, que dicha guerrilla niegue tener prisioneros de guerra y secuestrados.

“Están hablando de paz, pero nosotros, las víctimas del conflicto en Colombia, no tenemos paz sin nuestros seres queridos. Nosotros queremos comprobar que sí tienen secuestrados y que no puede haber mesa de diálogo hasta que entreguen a civiles y militares”, sostiene Blanca Flórez.

“Tengo un listado de bastantes secuestrados, civiles y militares. También me llamó una señora de Vichada para que publicara que las Farc se habían llevado 12 niños de una escuela. Eso es un crimen de lesa humanidad”, agrega.

Esta activista afirma que ella y otros familiares de las víctimas han tratado de ser incluidos en las mesas de negociación, pero que el gobierno no les ha prestado atención. “Le hemos pedido al presidente Juan Manuel Santos, por todos los medios, que nos dejen participar en este proceso. Pero al ir al Ministerio de Defensa no nos dan permiso para hablar directamente con el ministro, sino que dan cita para dentro de un mes”.

“Queremos ir a Cuba y demostrarle a las Farc que verdaderamente tienen secuestrados. Tenemos documentos y videos para mostrarles que sí los tienen”, concluye Blanca Flórez.

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