Las tareas pendientes del América

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Aunque la salida de la Lista Clinton le abre el panorama al América después de 16 años de incertidumbre, lo cierto es que aún falta democratizar el equipo, pagar las deudas y alcanzar el ascenso.

/Foto: Andrés Puentes
Con todo el plantel y personalidades nacionales fue anunciada la salida oficial del América en la Lista Clinton /Foto: Andrés Puentes

Fueron dieciséis años de incertidumbres, durante los cuales se vio de cerca la muerte del diablo; años de contrastes entre el fútbol y procesos legales, oscuros manejos y un sinfín de problemas en el camino. Hoy de nuevo está latente la pasión de un pueblo.

Fue una fiesta. Lo que se vivió en el Pascual Guerrero el pasado miércoles lo soñaron los más jóvenes, que nacieron cuando el diablo rojo ya era perseguido, y los más viejos, que sufrieron su proceso desde el principio e incluso desde antes, cuando el Cartel de Cali encumbró al que en algún momento de la historia fue el segundo mejor equipo del mundo –después de Juventus–, según la IFFHS, en 1997, un año de contrastes sin precedentes para la corporación.

Quienes asistieron al ‘sanfernandino’ y acompañaron al equipo en su inmensa celebración saben las dimensiones que tiene la noticia. América no es más un equipo perseguido por la justicia de Estados Unidos –la más implacable con el narcotráfico– al dejar de ser el único club de fútbol profesional en el mundo que se había sostenido por más de una década bajo las condiciones que imponía la OFAC (Oficina de Control de Bienes Extranjeros).

Dichas condiciones implicaban la imposibilidad de acceder a transacciones financieras, congelar las cuentas bancarias de la empresa y sus directivos, no tener algún tipo de vínculo comercial con empresas en el extranjero. De todo ello estuvo excluido el América, y sus hinchas, que lo acompañaron fielmente desde entonces hasta ahora, también sufrieron.

América se demoró dieciséis años en superar el problema. Así como el drogadicto que es consciente de tener un problema grave, pero sigue recayendo, lo que le impide superarse.

A la Lista Clinton, creada bajo el gobierno de Bill Clinton, para el año de 1995, entró el América en 1997 cuando la justicia norteamericana consideró que el Cartel de Cali manejaba el rumbo del equipo de fútbol.

Miguel Rodríguez Orejuela, quien manejó el equipo desde antes de ganar su primera estrella, en el año 79, fue el timonel rojo hasta principios del siglo XXI, pero dejó el equipo al ser capturado y extraditado en el 2005 a los Estados Unidos. Su hijo, Juan Miguel Rodríguez, quedó a cargo de los Diablos Rojos, para luego dejarlo en manos, según versiones extraoficiales, de Los Comba, Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna.

Esto significa que el América de Cali debe al menos doce de sus trece títulos al mando de la familia Rodríguez Orejuela y al narcotráfico, por conseguir el primer título en el año 1979, en el recordado Aquel 19, y por épocas doradas como los cinco campeonatos nacionales consecutivos desde 1982 hasta 1986, los títulos de 1990, 1992 y 1997. Y, finalmente, la seguidilla triple de principio de milenio, en 2000, 2001 y 2002.

El título más reciente, el del segundo semestre del 2008 bajo la dirección técnica de Diego Umaña, se dio en medio del intento de resurgir del América con la participación de Jorge Iván Ospina, quien intentó alejar al club de los negocios oscuros de la Corporación América para convertirla en una Sociedad Anónima, proyecto que se llamó Nuevo América S.A., y por ende, este título estuvo libre de presiones del narcotráfico al concretarse la salida de Juan Miguel Rodríguez.

Por eso se demoró el resurgir del diablo, y se aplazó año tras año hasta completar dieciséis, 192 meses o, lo mismo, 70.080 días de calvario económico legal, lo que se tradujo en grandes crisis como la de 2008-2009, cuando se acumularon hasta siete quincenas sin pagar a los deportistas. Por esa fecha el equipo incuso estuvo cerca de perder el reconocimiento deportivo.

La explicación: Los nexos con Juan Miguel Rodríguez, hasta principios de 2008 vigentes y cercanos al narcotráfico, servían para traer jugadores de renombre local o nacional, pero el pago se debía efectuar legalmente, y por las vías legales la Corporación América de Cali no era solvente.

Por eso la alegría del miércoles. Al unísono más de 20.000 personas cantaron y celebraron la exclusión definitiva del América de Cali de la Lista Clinton, pues ahora el equipo es manejado en su mayoría por la familia Sangiovanni y los Navia, como Juan Carlos, de la junta directiva, y Édgar, el asesor jurídico, quienes fueron investigados por la OFAC sin que recayera ningún cargo en su contra, y pese a que los Sangiovanni estuvieron en la dirigencia del América de Cali durante su primera época dorada.

Todavía queda entre los aficionados un sinsabor que hace juego con una pancarta que se colgó en el estadio el miércoles durante el partido frente a Nacional: “Los platos rotos ya se pagaron, y los demás qué?”, aludiendo a la responsabilidad –aún sin repercusiones– del Atlético Nacional (y sus nexos con el Cartel de Medellín en la época de Pablo Escobar) y de Millonarios (club en cuya historia hay conexiones con Gonzalo Rodríguez Gacha, también del Cartel de Medellín, pero aficionado al equipo albiazul), a los cuales no les fue aplicado un proceso legal internacional tan importante como el que sí tuvo América.

Ahora, con el alta económica de los Estados Unidos, América se prepara para ganar al menos cinco mil millones de pesos al año por concepto de patrocinios, terminar su proceso de democratización y consolidar la buena gestión legal y administrativa que viene realizando su presidente Oreste Sangiovanni, de la mano de la dirigencia de Édgar Navia y la asesoría legal de Luis Valero, ficha clave en el proceso de exclusión del América de la Lista Clinton.

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En el partido amistoso, América jugó el primer tiempo de negro y el segundo de rojo como símbolo de su resurgir/Foto: Andrés Puentes

Las tareas pendientes del América

Lo cierto es que más allá de la celebración por la exclusión del América de Cali, uno de los símbolos más queridos de la ciudad, dela denominada Lista Clinton, sus directivos aún tienen algunas tareas pendientes para los escarlatas logren tener el puesto que se merecen en el fútbol colombiano y en el corazón de una de las hinchadas más grandes del país. Estos son algunos de los pendientes en la lista de los americanos:

  1. Clarificar la composición accionaria del club
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El presidente del América, Oreste Sangiovanni, recibe el documento oficial/Foto: Andrés Puentes

Aunque para lograr salir de la Lista Clinton fue necesaria una minuciosa revisión de los aproximadamente 170 accionistas con los que hoy cuenta el club, EL PUEBLO pudo constatar que algunos miembros de la sociedad han solicitado a los directivos la certificación de la composición accionaria y después de casi tres meses no han logrado que se las entreguen.

La discordia se centra en las casi 230 mil acciones, un 15 % aproximadamente de las acciones del equipo, que se encontraban en cabeza del señor Édgar Navia, las cuales debieron ser excluidas por solicitud de las autoridades estadounidenses, a pesar de lo cual fueron trasladadas a familiares de Navia, con lo que ese grupo se convierte en el mayor accionista de los rojos.

Édgar Navia, asesor jurídico del club, fue condenado por enriquecimiento ilícito de particulares y lavado de activos a 52 meses de prisión en 2009, sentencia que quedó en firme después de que a finales de ese año la Corte Suprema de Justicia no aceptara el recurso de casación interpuesto por el apoderado de Navia. Ese hecho hizo que la oficina correspondiente de los Estados Unidos exigiera que el abogado fuera excluido del grupo de accionistas, lo que se cumplió –como se señaló– mediante el traspaso de las acciones a sus hijos, según las fuentes consultadas por EL PUEBLO. El traspaso no se pudo comprobar ya que no hay certificación oficial sobre los propietarios de las acciones del América.

La familia Navia junto con las familias Sangiovanni y Orozco tienen sumadas más del 60 % de las acciones del América y actúan en conjunto. Los Sangiovanni son propietarios de varias empresas, entre las cuales la más emblemática es Café Águila Roja. Oreste Sangiovanni, actual presidente del equipo, es hijo del reconocido Pepino Sangiovanni, también presidente del América en 1979, cuando los rojos obtuvieron la primera estrella luego del ingreso de los Rodríguez Orejuela al equipo.

La familia Orozco, representada en el equipo por Osberth Orozco, es socia de una importante empresa de construcciones, denominada Gandini y Orozco Ltda., que participa en el programa gubernamental de viviendas de interés social.

El anterior alcalde de la ciudad, Jorge Iván Ospina, hizo un importante intento de democratizar la propiedad del equipo pero fracasó. Adecuarse a la ley del fútbol es una tarea pendiente de los rojos.

Muchos de los socios minoritarios están inconformes con la presencia de Navia, de quien dicen que es prácticamente el que tiene el poder en el equipo. El pulso se dará el próximo 24 de abril, cuando se realice una asamblea extraordinaria en la que se intentarán cambiar a algunos miembros de la junta directiva, a pesar de que hayan sido elegidos para un periodo de cuatro años, del cual solo han corrido unos seis meses.

  1. Sanear la situación financiera del equipo

En los últimos meses el América ha estado cerca de entrar en causal obligatoria de liquidación porque los pasivos del equipo superan los activos: la deuda del club es de aproximadamente 14 mil millones de pesos. Sin embargo, este punto, sin duda, debería ser el más fácil de superar con la exclusión de la Lista Clinton, porque ello le permitirá obtener patrocinios que no había conseguido por el veto comercial que implica aparecer en esa lista.

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La OFAC entregó documento oficial de la exclusión de la Lista Clinton al América/Foto: Andrés Puentes

EL PUEBLO pudo establecer que está prácticamente cerrado el negocio con la empresa de comunicaciones Claro, que comprará la camiseta por 2.5 millones de dólares. Incluso se considera que en el futuro cercano podría llegarse a un acuerdo con esa empresa, propiedad del mexicano Carlos Slim, para que compre parte de las acciones del club.

En realidad se trata de una jugada en la que se discuten los derechos de televisión de los partidos del fútbol colombiano y la forma de distribuir esos ingresos entre los clubes que pertenecen a la Dimayor. Claro –antiguo Telmex– perdió con Directv la puja por los derechos, y el América –así como otros de los clubes denominados “grandes” – se sienten injustamente tratados con la distribución, que es por partes iguales, entre todos los equipos. Ello ha hecho que equipos como el Cortuluá perciban lo mismo que el América o Nacional por derechos de televisión, equipos que generan mucha mayor audiencia que aquellos que tienen poca hinchada.

El América sería la puerta de entrada de Claro a la Dimayor, lo que explica además que el club haya hecho énfasis durante los últimos meses en la transmisión de sus partidos a través de su página web, lo que incluso le causó una multa impuesta por la Dimayor.

  1. Subir a la A

La alegría de los hinchas americanos por la exclusión de la Lista Clinton se justifica por la expectativa que tienen de que, una vez superados los problemas económicos, el equipo se pueda armar suficientemente bien como para volver a la primera división del fútbol profesional colombiano.

El equipo en este momento es débil y seguramente no ganará el primer torneo, a diferencia de lo que ocurrió el año anterior. Pero en junio, cuando se abra el libro de contrataciones, se espera que las arcas del equipo estén boyantes y se puedan adquirir jugadores de jerarquía que permitan que Los Diablos recuperen su cupo en la A.

A este propósito se le interpone, por ahora, la mala relación que hay entre la familia Navia y el técnico Diego Umaña. EL PUEBLO supo que las discusiones han llegado hasta intentos de irse a golpes entre Edgar Navia y Umaña, que de ocurrir provocaría la salida del técnico y podría poner en riesgo el rendimiento del equipo y su propósito de llegar a la primera división.

Ver entrevista de Claudia Palacios con embajador de los Estados Unidos sobre el proceso del América

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