Las telecomunicaciones, el negocio que bloquea a Emcali

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La Alcaldía intentará que el Concejo apruebe la escisión de este componente para lograr que se le restituya a la ciudad la administración de la Empresa.

En la ciudad, Emcali, la empresa pública que ofrece el servicio de telefonía fija, tiene hoy casi 30 % menos de usuarios de este servicio que hace cinco años
En la ciudad, Emcali, la empresa pública que ofrece el servicio de telefonía fija, tiene hoy casi 30 % menos de usuarios de este servicio que hace cinco años

Los teléfonos fijos, conectados con cables de cobre, se convirtieron en pocos años en piezas de museo. En todo el mundo están en vía de extinción y en Colombia el número de líneas de estos teléfonos se estancó en cuatro millones y medio desde hace casi diez años. Mientras tanto, el número de usuarios de telefonía móvil se ha multiplicado exponencialmente.

La Corporación Colombia Digital afirma que “el mercado de los servicios de telecomunicaciones cambió de forma sustancial durante la primera década del siglo XXI”. Los ingresos del sector, que antes provenían del uso de la telefonía fija local y de larga distancia, ahora se concentran en la telefonía móvil pero se mueven rápidamente para el internet. Los celulares son cada vez más “terminales de computador” que reciben todo tipo de datos, que incluso permiten comunicaciones de voz y video sin ‘gastar’ el servicio de teléfono sino el de ‘datos’, que suele tener un costo fijo y que por tanto hace que los usuarios perciban el servicio como ‘gratuito’.

En la ciudad, Emcali, la empresa pública que ofrece el servicio de telefonía fija, tiene hoy casi 30 % menos de usuarios de este servicio que hace cinco años. En 2007 había conectadas 475 mil líneas fijas, y hoy hay menos de 320 mil. Es un negocio que cambia rápidamente y Emcali no tuvo la capacidad de adecuarse a las nuevas circunstancias.

Su resultado financiero, que sigue siendo positivo, se ha reducido de 175 mil a 25 mil millones en cuatro años. La pérdida de valor de esa unidad de negocios es muy rápida y afecta las otras líneas de acción de Emcali.

Si bien la empresa caleña ha incursionado en el negocio del internet y ha logrado captar casi el 50 % del Mercado local –unas 90.000 conexiones–, no tiene la capacidad financiera de competir en el negocio que abandonará la banda ancha más rápido de lo esperado para pasarse al 4G, una subasta en la que Emcali no tiene ninguna posibilidad de participar porque se ha convertido en un actor irrelevante en el mercado de las telecomunicaciones.

Los riesgos y cambios en el mercado y las dificultades que tiene el sector público para enfrentarlo se expresan bien en el comportamiento de EPM, las Empresas Públicas Municipales de Medellín, que son el gran ejemplo de una empresa estatal exitosa. EPM sacó el negocio de las telecomunicaciones de su estructura central y creó Une. Ahora hizo una jugada audaz pero inevitable: anunció una alianza con Tigo, una empresa controlada por el capital privado, aunque con participación accionaria de EPM y ETB.

Ese es el panorama con el que el gobierno local pone nuevamente en consideración del Concejo el proyecto de acuerdo para escindir el componente de telecomunicaciones de Emcali y para que se le autorice la creación de una nueva empresa.

El alcalde Rodrigo Guerrero ha dicho que la empresa será pública, con lo que responde a Sintraemcali a propósito del “caballito de batalla” de la privatización, que sigue siendo un argumento político fuerte ya que la ciudadanía percibe que el paso de las empresas de servicios públicos al capital privado implica un aumento en las tarifas.

Lo cierto es que sin capital privado –a través de una alianza estratégica o cualquiera que sea la forma que se adopte– la empresa de telecomunicaciones que se cree no tiene ninguna posibilidad de competir en ese mercado abierto y dinámico como ninguno.

“Emcali no tiene la caja para hacer esfuerzos, y si lo hiciera quedaría arrodillada en expansión, modernización y actualización”
“Emcali no tiene la caja para hacer esfuerzos, y si lo hiciera quedaría arrodillada en expansión, modernización y actualización”

La Superintendencia de Servicios Públicos, que asumió el control de Emcali hace casi doce años, ha puesto tres condiciones para devolver al gobierno de Cali la administración de la empresa, tal como se lo dijo el superintendente César González a la periodista Claudia Palacios en su entrevista para EL PUEBLO: convenir una fórmula de pago de las deudas de la empresa, tanto con el gobierno nacional como con los bancos; escindir el componente de telecomunicaciones y adoptar un código de buen gobierno.

La verdad es que el acuerdo de pago y la adopción de normas de buen gobierno son condiciones que están dadas, la que falta por conseguir es la creación de la nueva empresa de telecomunicaciones. La alcaldía de Guerrero ha logrado conformar una mayoría en el Concejo que hace suponer que aprobará –esta vez sí– la escisión. Pese a ello, todavía quedarían muchos detalles por resolver.

La complejidad del tema la trajo a discusión el superintendente en el debate que convocó la bancada de concejales liberales Clementina Vélez Gálvez y Carlos Hernando Pinilla Malo. Ahí, de forma tajante, González dijo: “No tengo una fecha para ofrecerle al Concejo y a la ciudad”.

La discusión en el Concejo no será, sin embargo, pacífica. Ya Sintaemcali ha realizado movilizaciones para oponerse y el contralor de la ciudad, Gilberto Zapata, emitió un control de advertencia hace algunos meses en el que afirmó que “nuestros economistas hicieron los análisis de los estados financieros de Emcali y lo más aconsejable es que no se separen los componentes, porque desafortunadamente acueducto y alcantarillado y energía no tienen la capacidad de sostener a Emcali”. Según el contralor el componente de telecomunicaciones representa en promedio el 49 % del patrimonio total de la empresa.

El debate será fuerte pero la Alcaldía confía en que esta vez será la vencida en el Concejo. Por su parte, el sindicato concentrará sus energías en demostrar que el negocio puede ser viable y que la pérdida de relevancia de Emcali en el mercado de las telecomunicaciones ha sido culpa de una gestión deficiente que ha llevado incluso a que los recursos de inversión de este componente hayan sido muy bajos. Los dirigentes sindicales sostienen que ha habido una especie de estrategia de marchitamiento de la empresa para justificar su privatización.

La pregunta en este momento es qué hará el gobierno caleño con la nueva empresa. Una de las posibilidades era una alianza con las otras empresas públicas, UNE y ETB; sin embargo, la jugada de la empresa paisa de aliarse con Tigo dejó por fuera a la empresa de Bogotá y a Emcali. A la ETB la sacaron por la orientación ideológica del alcalde de la capital, Gustavo Petro, quien se niega a buscar acuerdos con el capital privado, y a Emcali la marginaron por irrelevante y por dicha indefinición que ha habido hasta ahora.

“Emcali no tiene la caja para hacer esfuerzos, y si lo hiciera quedaría arrodillada en expansión, modernización y actualización”, dijo César González en el Concejo. En los últimos años, la empresa ha tratado de modernizarse pero nada parece considerable: se metió en el mercado de banda ancha y alcanzó a tener la mayor proporción de clientes en Cali, pero en el último año fue superada por Claro, la multinacional de Carlos Slim, el mexicano considerado el hombre más rico del mundo. Asimismo, ha intentado entrar en el mercado de televisión IP, pero su penetración es casi insignificante.

Mientras tanto, la intervención de la Superintendencia continúa y, con doce años, se convierte en una de las más largas de la historia. Los gobiernos a través de los presidentes y de los superintendentes han dado fechas para que termine la intervención y todos los plazos se han incumplido. Guerrero apuesta a que ese será su gran logro de 2013.

La concejala Clementina Vélez ha dicho que “se nos pidió ocho años, después por parte de la nación, y que si aprobábamos dos acuerdos municipales se levantaría la intervención y tampoco se cumplió”. Agregó que “no se puede decir que en Cali no conocemos del proceso de intervención de la empresa. No tenemos televisión, no tenemos movilidad, no tenemos planeación en Emcali. Tenemos que salvar a Telecomunicaciones ahora que está en cuidados intermedios”.

Algunos analistas estiman que Rodrigo Guerrero está asumiendo un riesgo que aunque en un principio le puede dar créditos cuando la devolución de Emcali al gobierno de la ciudad sea interpretada por la opinión como un acto de dignidad que mejora la autoestima de los caleños, rápidamente se le devuelve porque debe empezar a responder por los servicios a cargo de Emcali, que no van a tener mejoras en el corto plazo.

Guerrero tendrá que responder por los frecuentes cortes de agua que se presentan como consecuencia del exceso de turbiedad del río Cauca y tendrá que afrontar una fuerte discusión política cuando vaya a realizar la alianza con algún privado para echar a andar la nueva empresa de telecomunicaciones.

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