Las trampas de la pobreza y desigualdad en la región Pacífico colombiana

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Luis Eduardo Lobato - NuevaLuis Eduardo Lobato Paz

Integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

El año 2015 se cumple el plazo fijado por las Naciones Unidas para que los 189 países que suscribieron el pacto de los Objetivos del Milenio, cumplan los ocho propósitos de desarrollo humano contemplados en dicho documento: erradicación de la pobreza extrema, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de sexos y la autonomía de la mujer, mejorar la salud materna, combatir el VIH-SIDA, paludismo y otras enfermedades graves, garantizar la sostenibilidad ambiental y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

En días pasados el Dane publicó las cifras sobre pobreza en 2013 y las instancias gubernamentales celebraron por los éxitos obtenidos en la reducción de la misma. Según estos anuncios el país logró pasar de un 49,7 % de personas en estado de pobreza en 2002 a un 30,6% en 2013. En lo que tiene que ver con pobreza extrema se pasó del 17,7% en 2002 al 9,1% en 2013. Con estos datos, auguraban que se podría cumplir las metas fijadas para el 2015 en materia de pobreza y pobreza extrema que se habían fijado en 28,5 % y 8,8 %, respectivamente.

Cuando se revisan detalladamente esas cifras, cabe la siguiente pregunta: ¿esa tendencia de reducción de la pobreza abarca a todo el país? Si miramos los datos que registran los departamentos que hacen parte de la región del Pacífico y varios de la región Caribe, se nota que estos beneficios no están llegando por igual en todo el territorio nacional.

En la región Pacífico colombiana, en el departamento de Chocó el 63,1% de la población sigue siendo pobre y de ella un 34,3 % es pobre absoluta; en el Cauca estas cifras alcanzan el 58,4% de pobreza y de 34,3 en pobreza extrema; en Nariño del orden de 47,6% y 15%, respectivamente. El departamento del Valle del Cauca registra una pobreza del 27,2% y de pobreza extrema del 7,1%.

Frente a esas cifras y los reiterados anuncios que nuestro país lleva varios años de seguidos con tasas de crecimiento económico del orden del 4 ó 5 %, se suscitan otros interrogantes: ¿por qué no cede la pobreza en estos departamentos?, ¿será que no se están afrontando decididamente los factores generadores de pobreza?, ¿las políticas públicas aplicadas en esta región tienden a perpetuar la pobreza?

Para responder a este interrogante utilizaré el concepto de las Trampas de la Pobreza que fue presentado en 2007 por la Misión para el Diseño de una Estrategia para la Reducción de la Pobreza en Colombia. Entre los factores que se mencionan que impiden a los grupos salir de la pobreza están el trabajo infantil, el analfabetismo, falta de acceso a la información, capital de trabajo, desnutrición, demografía (tamaño de los hogares), embarazo adolescente; también, la criminalidad, carencia de papeles de identificación, trampas físicas, fiscales (baja recaudación de impuestos) y ambientales, baja calificación (niveles de preparación y calificación de los trabajadores), criminalidad y desplazamiento forzado.

Teniendo en cuenta estos referentes no es difícil advertir por qué en los departamentos de la región Pacífico no hay reducciones significativas de la pobreza. Los indicadores sociales nos muestran los rezagos que tienen frente a otras regiones en materia de mejoramiento de las condiciones de salud, alimentación, cobertura y calidad de la educación, embarazos adolescentes, trabajadores infantiles, tamaño de los hogares. Para completar este cuadro, los departamentos de Cauca, Chocó y Nariño son los más azotados por la violencia de las bandas criminales, el narcotráfico y la guerrilla.

Las iniciativas que ha tomado el gobierno de Santos para reducir la línea de pobreza y pobreza extrema han sido el aumento de beneficiarios del Sisben y los subsidios de Familias en Acción. No se puede negar que el aumento de cobertura de salud pudo haber significado alguna mejora en materia sanitaria, pero como no ha habido cambios sustanciales en la infraestructura de los centros de salud y los hospitales de niveles I y II, lo que se ha originado es una congestión y deterioro en la prestación de estos servicios. Familias en Acción ha sido un paliativo para la pobreza, pero se advierte deterioro en la capacidad productiva de muchas familias porque genera espejismos de bienestar o ilusión monetaria, además de que aumentó la población a través de embarazos de adolescentes.

Se puede afirmar que mientras no se ataquen los factores estructurales que generan pobreza en la región Pacífico, pueden presentarse niveles de crecimiento económico anuales del 5, 6 ó 7 % en Colombia y la pobreza va a seguir igual o disminuir levemente. Igual se van a mantener o aumentar los altos niveles de desigualdad en esta región porque es bien sabido que el capital siempre se reproduce a unas tasas más altas que las que alcanzan los niveles productivos y sobre todo por las bajas tasas de reinversión social que caracterizan a las economías de carácter extractivista que abundan en estos territorios. No olvidemos que Colombia pasa por una clara reprimarización de su economía.

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