Las trampas del poder

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Por Oscar Gamboa Zúñiga

En algunas de mis anteriores columnas que titulé “La Vanidad el Poder” escribí…”Si vamos a escenarios públicos de oficina, esta vanidad les hace creer a los funcionarios que los cargos que ejercen son una propiedad personal y que eso les va a durar toda la vida”. Hoy como un simple ciudadano del mundo me refiero a lo que impensablemente está pasando en los Estados Unidos. A pesar de que cada día se consolidan más los resultado a favor del electo presidente Joe Biden y su carismática formula vicepresidencial Kamala Harris, inclusive en estados como Arizona y Georgia que se daban por descontado ganaría el actual presidente Trump, este se niega a aceptar los resultados y por el contrario e irresponsablemente profundiza una peligrosa división entre los ciudadanos azules y rojos que esperemos solo llegue hasta retoricas y verborreas.

No hay que hacer muchos esfuerzos para entender que el perfil personal del presidente Trump privilegia la vanidad y el egocentrismo por encima de la democracia, la constitución y las leyes. Por ello, no le resulta creíble aceptar los resultados. Mas que por el país, es por él y su vanidad. No sé si el Sr. Trump se ha dado cuenta del daño que con su conducta le está haciendo a la imagen de su país que ha exhibido liderazgo-o intervencionismo dirán otros-en la defensa de regímenes democráticos en el mundo entero. Después de estos episodios, muy seguramente los dictadorzuelos que aún se campean por muchos países muy orondamente dirán…y ustedes de que hablan si allá hubo un presidente que no aceptó resultados electorales, o también si se le comen el cuento a Trump, dirán…pero si allá se le robaron las elecciones a Trump y por ello nada tienen que reprochar o reclamar.

Lo que preocupa de todo esto es que el partido republicano que ha juntamente con el partido demócrata ha construido una sólida democracia y unas instituciones muy vigorosas y estables, le este haciendo el juego al Sr. Trump, respaldando estas locuras. Claro, muchos dirán, es que fueron más 70 millones de votos que las bases republicanas pusieron, pero ojo, eso fue al calor del momento pico de la polarización que era el momento electoral. Una vez se calmen los ánimos y con un Trump fuera del poder, seguramente muchas cosas se sabrán de las que el hizo, que no dudo van a molestar sin retorno a muchos de los que le acompañaron con su voto. Después de escuchar que el presidente Trump sabia de la gravedad del virus y que decidió callar para no “crear pánico” y ya van casi 250 mil muertos y una economía tremendamente afectada, pues simplemente da a pensar sobre qué otras cosas se conocerán después sobre lo que hizo o no hizo pero que seguirán afectando a los Estados Unidos y sus gentes.

En la vida siempre habrá que derivar enseñanzas de cada evento que suceda en cualquier disciplina y por ello me atrevo a referirme al título de esta columna, las trampas del poder. Si, el poder es una trampa para la vanidad porque crea una burbuja en la cual se instalan muy cómodamente las personas que sufren de la enfermedad del poder y lo están ejerciendo, y de la cual creen que nunca saldrán. Bajo estas circunstancias se hacen dueños de la verdad, se hacen infalibles a la justicia, se crean el imaginario que son dueños de los votos, e incuban una frase prefijo en sus mentes de “no saben quien soy yo”, “no saben de lo que soy capaz de hacer” y se hacen entonces rodear de los áulicos promotores de los comités de aplausos y van declarando como personas no gratas a quienes de buena fe les dicen la verdad y de la mejor manera, sobre los errores que pueda estar cometiendo.

La reflexión aquí para aquellas personas que detentan el poder y a quienes aspiran a ello. NO se crean el cuento del poder, no siembren un tortuoso camino en la fase del “post poder”, ya que parte de sus familias no querrán saber mas de ustedes, los amigos de verdad también les abandonarán y se quedarán con esa pesada carga de los nuevos mejores amigos derivados del poder y que desde luego una vez ya no lo detenten pues saltarán del barco en búsqueda de quienes les reemplacen en esos cargos de poder. O sea, se quedarán prácticamente solos.

PD: Absoluto rechazo a la actitud racista de algunos periodistas del Cauca que han creado y circulado grabación burlesca contra el secretario de gobierno departamental, Dr. Luis Cornelio Angulo, donde sobre todo se centran de una manera peyorativa en el lenguaje propio de nosotros los descendientes de africanos. Me da por pensar que este repudiable acto tiene un telón de fondo y es el hecho que el gobernador Elías Larrahondo es de raza negra. No se equivoquen Srs racistas que la esclavitud hace mucho se acabó y fue precisamente un presidente liberal de origen caucano, José Hilario López

 

 

 

 

 

 

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