Legalización

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Resumen - Pablo Uribe

Por Pablo Uribe

@pablouribe90

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A las 8:00 AM del primero de enero, cuando los rayos de luz apenas comenzaban a iluminar las calles de Denver (Colorado-USA), un hombre entró caminando a una gigantesca tienda y a través de una sencilla transacción comercial (completamente legal) compró una bolsa de marihuana, de la manera más sencilla y transparente, como si estuviera consiguiendo la leche y los huevos para el desayuno, el hombre que compró tranquilamente su dosis de marihuana era nada más que Sean Azzariti, un ex infante de marina de los Estados Unidos. Tan solo unos días después en las costas de Buenaventura, un grupo de hombres y mujeres de la Armada colombiana interceptaban una lancha rápida cargada con 754 kilogramos de drogas, gastando a través de esta operación valiosos recursos públicos de nuestro país y poniendo en riesgo las vidas de estos héroes que están dispuestos a darlo todo por su patria. Estas dos situaciones tan diferentes y tan cercanas nos muestran lo confuso que se ha vuelto el panorama de la lucha contra las drogas en el mundo.

En Estados Unidos, en el estado de Colorado, acaba de ser aprobada y puesta en marcha la legalización del expendio de marihuana con fines recreacionales, con resultados económicamente excelentes, pues los comercializadores anunciaron que ya se están quedando sin inventario a causa de las enormes ventas que están registrando. Por otro lado, en el estado de Washington el expendio de marihuana también fue aprobado a través de referendo y la puesta en marcha de este régimen está programada para mediados de año, además hay que contar con otros estados, como Alaska, en donde hay peticiones en proceso para legalizar la marihuana. Lo más notable de todo este panorama es que estos brotes de legalización no son aislados, por primera vez los americanos están mayoritariamente a favor de la legalización de la marihuana y el gobierno Federal ha autorizado estos experimentos de legalización en los estados que los adopten.

En este lado del continente el panorama es muy diferente, la lucha contra las drogas sigue con toda su fuerza, año tras año quemamos miles de millones de pesos persiguiendo a los narcotraficantes, fumigando cultivos, llenando nuestras cárceles hasta el techo de consumidores y productores de droga, haciendo campañas preventivas y sacrificando valiosas vidas de jóvenes colombianos, solo para ver como este negocio ilícito sigue creciendo exponencialmente y por cada narco que cae aparecen otros 10 más en busca de esta infinita bonanza.

El panorama, que ya de por si era desolador, se ha vuelto más negro, pues esta guerra maldita contra las drogas que ha destruido nuestra cultura, que ha corrompido nuestras instituciones y que ha inundado nuestras calles de la sangre de nuestros compatriotas, no es nuestra guerra, esta lucha contra las drogas es una guerra que nos impusieron los norteamericanos y los europeos, y esos mismos que nos impusieron ese yugo ahora quieren abandonarlo, pero eso sí, nosotros los del sur, tenemos que seguir cargándolo.

Es que somos los colombianos los que hemos puesto los muertos y nos hemos gastado la plata, somos nosotros los que hemos pagado las consecuencias de los drogadictos de otros países, Colombia es la que se ha tenido que sacrificar para que otros gobiernos eviten que sus ciudadanos se maten a punta de droga. Y ahora, para rematar, los señores están echándose para atrás de a poquitos.

Yo no estoy a favor ni de la marihuana, ni de la cocaína, ni de la heroína, ni de ninguna otra droga, me parecen unas sustancias malditas que destruyen a las personas y las terminan convirtiendo en verdaderos desechables, pero es que el problema de las drogas no es nuestro problema, los grandes consumidores del mundo están hacia el norte, así que si estos señores ahora quieren venir a echarse para atrás en su guerra contra las drogas, pues nosotros no tenemos ninguna razón para seguir sacrificando las valiosas vidas de nuestros compatriotas, creo que ya llegó la hora de decirles a los Europeos y a los norteamericanos: allá ustedes con su problema, nosotros tenemos cosas más importantes que resolver.

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