Liberalismo: No vender a Isagén

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Por Horacio Serpa

“Volvió la burra al trigo y el pollino al cebadal”. Otra vez el gobierno pretende vender sus acciones en Isagén, la segunda empresa más importante de Colombia en generación de energía. El año pasado se propuso hacerlo bajo la orientación del señor Ministro de Hacienda, proceso que suspendió el mismo gobierno mientras superaban algunos desajustes en el procedimiento de la subasta, según se informó. Antes el gobierno del Presidente Uribe tuvo el mismo empeño.

¿Para qué se vende a Isagén, un activo productivo que le genera al Estado una buena suma de dinero cada año, correspondiente a su propiedad accionaria del 54%? No se sabe a ciencia cierta. Se comenta que es para financiar las promocionadas super-carreteras. También se dice que es para apalancar financieramente a los empresarios privados que asumen la construcción de tales obras bajo el régimen de Concesiones. Puede ser para tener caja a disposición, ahora que se ha disminuido el alto ingreso que venía recibiendo de Ecopetrol por utilidades.

Se va a vender una de las pocas “gallinitas de los huevos de oro” con que cuenta la Nación. ¡Ni más, ni menos! Y es una bobería fenomenal porque los cinco billones de pesos en los que se piensa feriar a Isagen de poco servirán para mitigar las angustias presupuestales.

El Estado no debe seguir descapitalizándose. Desde que llegó el neoliberalismo se puso de moda vender todo lo del Estado para estar a tono con el Consenso de Washington. Se hizo sin tasa ni medida, sin cumplir la obligación constitucional de ofrecer en serio a las organizaciones sociales y solidarias la posibilidad de comprar los activos oficiales.

Isagén está bien manejada. Isagén no le ocasiona gastos al gobierno. Isagén le produce dividendos al gobierno. Isagén se valoriza permanentemente. Gracias a Isagén el Estado tiene presencia en el manejo de un sector estratégico de la economía y en un aspecto social vital para la comunidad.

Isagén acaba de poner en funcionamiento la Hidroeléctrica del Rio Sogamoso, en Santander, una altísima inversión que requirió cinco años de enormes esfuerzos para servirle al país y capitalizar a la Empresa.

El Partido Liberal rechaza la venta de Isagén. Cree que no es apropiada ni necesaria ni conveniente. El Partido Liberal, aliado del gobierno nacional, miembro de la Unidad Nacional, le pide al señor Presidente que no venda las acciones del Estado en la mencionada Empresa.

El Partido Liberal que tantas veces ha escuchado y atendido positivamente sugerencias y requerimientos del gobierno, le solicita al señor Ministro de Hacienda que se abstenga de proseguir las actividades que adelanta para vender a Isagén.

El Partido Liberal requiere a sus copartidarios en el Gabinete Ministerial para que sean solidarios con su Partido y coadyuven esta posición liberal al interior del gobierno.

Si el gobierno no escucha al Partido Liberal, utilizará todos los recursos legítimos a su alcance para impedir que se lleve a cabo la enorme lesión que se pretende ocasionar al capital público.

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