Lo que va de Senador Serpa al General Alzate

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Floro-Hermes-bandaEl hoy Senador de la República, Horacio Serpa Uribe, en calidad de candidato a la Presidencia de la República por el Partido Liberal Colombiano, marchó hacia San Vicente del Caguán el día 29 de septiembre de 2001, para expresar la inconformidad de los colombianos con la FARC-EP por los abusos en la zona de despeje, la continuación de la práctica del secuestro, la violación al Derecho Internacional Humanitario y los desaciertos del gobierno de Andrés Pastrana en el manejo de aquel fracasado proceso de paz, de ingrata recordación.

Sin embargo, consciente de su altísima dignidad de candidato presidencial, propia de un hombre de Estado, suspendió la marcha hacia San Vicente del Caguán, a la altura de Balsillas porque un comandante de las FARC-EP le salió al paso y le manifestó de la ausencia de garantías para seguir caminando, ¿miedo?

No, Horacio Serpa, un valiente santandereano, sabía que no podía hacer prevalecer su querer personal sobre su investidura política. Pero, trece años y diecisiete días después, con asombro fuimos testigos los colombianos de la retención (dice el Fiscal General de la Nación), o del secuestro (dice el Procurador General de la Nación), del Brigadier General Rubén Darío Alzate Mora, quien hizo prevalecer su querer personal (clara e inequívocamente humanitario) sobre su altísima investidura militar, al desplazarse de civil sin protección alguna.

Pero, ¿por qué un Brigadier General hizo prevalecer su espíritu privado humanitario, su vocación privada de servicio social sobre su profesión pública de defensa de la seguridad nacional? Porque el señor Brigadier General Alzate Mora, seguramente, desconoce que “la bondad como consistente forma de vida, no solo es imposible dentro de los confines de la esfera pública, sino que incluso es destructiva”, nos lo recuerda Hannah Arendt en el capítulo segundo de su libro La condición humana, en el cual examina la distinción entre “La esfera pública y la privada”.

Esto quiere decir, que un miembro de la fuerza pública, sin excepción alguna, debe tener claro que tanto las necesidades como la bondad, pertenecen a la esfera de lo privado, a lo que se oculta, a la intimidad; mientras que, tanto la fuerza como la gloria, pertenecen a la esfera de lo público, a lo que ha de mostrarse, a la desconfianza, como lo explica todo liberalismo.

En conclusión: la retención o secuestro, que las malqueridas FARC-EP practicaron sobre el Brigadier General Alzate Mora, expresa que nuestra fuerza pública carece de la formación para distinguir entre las esferas pública y privada.

Luego, urge una acción correctiva en la formación académica de nuestra fuerza pública, para que sus hombres tengan preciso, de manera clara e inequívoca, que su función es la seguridad y que, estando dentro de una liberal-democracia, la acción social (la bondad) tiene dentro del Estado colombiano aparatos tan conocidos como el Departamento para la Prosperidad Social con sus entidades adscritas: la Unidad de Atención a Víctimas, la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema, el ICBF, etc.

Floro Hermes Gómez Pineda

@Florohermes

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