Los años 60s políticos en Colombia

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El analista político, Alejo Vargas. (Colprensa-archivo)Por Alejo Vargas Velásquez

Profesor Titular Universidad Nacional

Leyendo el excelente libro del colega Alvaro Tirado Mejia, “Los años sesenta. Una revolución en la cultura”,  me anime a escribir este ensayo, que los lectores de OlaPolítica recibirán en tres entregas, sobre mi análisis de la dimensión política de los años 60s colombianos.

Los años 60s están marcados en lo global por el periodo de la denominada ‘guerra fría’, ese enfrentamiento global entre capitalismo y socialismo que dividió a la mayor parte del mundo en esos dos campos, cada uno de ellos con una superpotencia a la cabeza, Estados Unidos y la Unión Soviética, una capacidad nuclear en cada bando -que se expresó en la llamada disuasión mutua asegurada o el ‘equilibrio del terror’-, una alianza económica, el Mercado Común Europeo de un lado y el CAME del otro, una alianza militar en cada bando, la OTAN en el campo occidental y el Pacto de Varsovia en el lado socialista. Esto lleva a que las confrontaciones entre los dos campos no se materialicen globalmente, sino localmente -como lo había sido en los 50s la guerra en la península de Corea-, especialmente en las llamadas guerras de liberación nacional, especialmente las del Sudeste asiático -Vietnam, Camboya, Laos- y algunas guerras de descolonización en África -la de Argelia contra Francia había sido la pionera-.

En América la Revolución Cubana, liderada por el Movimiento 26 de Julio (M-26) y encabezada por Fidel y Raúl Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos y los llamados ‘los barbudos’ de la Sierra Maestra, se había convertido en un hito para la región, al lograr con la combinación de un movimiento de resistencia de masas y un movimiento guerrillero, acabar con la dictadura de Fulgencio Batista. Esto género varios efectos: uno, el estímulo a la formación de grupos guerrilleros, a semejanza del M-26, en la mayoría de los países de la región -un claro efecto imitativo-; dos, la interpretación norteamericana de que la Revolución Cubana, después de sus primeras medidas de política interna y de no alineamiento con las políticas norteamericanas, era la expresión en la región de la ‘guerra fría’ que hasta ese momento sólo se materializaba en Europa y en Asía; esto genera la expulsión de Cuba de la OEA y el rompimiento de relaciones de la mayoría de los países con Cuba -México fue de los pocos que nunca lo hizo-; tres, el desarrollo de la llamada Alianza para el Progreso, como un plan de contención global a la expansión de la Revolución Cubana, un verdadero plan contra insurgente hemisférico, que buscaba combinar seguridad y desarrollo, siendo en lo primero la dimensión militar de la contra insurgencia y en lo segundo la dimensión política, dentro de la cual la reforma agraria jugaba un papel central -los años 60s son conocidos en la región como los de la reforma agraria, no porque se hubiera hecho reforma agraria, sino porque se expidieron leyes de reforma agraria, que son dos cosas distintas-.

Luego se inicia, inspirada por los norteamericanos y la llamada doctrina de la seguridad nacional, la oleada de golpes militares, empezando en el Brasil en 1964 contra el gobierno de Joao Goulart y que se expanden como mancha de aceite en la región, con una lógica perversa: había que defender la democracia del comunismo y la manera de defenderla era acabando con ella, a través de golpes militares. Todo ello origino la materialización de la guerra fría en la región y la emergencia del llamado ‘enemigo interno’, denominando así a todos los líderes y movimientos sociales o de protesta, que van a ser estigmatizados y perseguidos calificándolos genéricamente como ‘comunistas’.

En Colombia, los años 60s se inician con el Pacto del Frente Nacional, que había sido estructurado en Sitges y Bernidorm -localidades españolas donde se encontraba exiliado el expresidente conservador Laureano Gómez, después del golpe militar de 1953, con visos de ‘golpe de opinión’ como lo llamo el jurista y dirigente liberal Dario Echandia, del General Gustavo Rojas Pinilla-, junto con Alberto Lleras Camargo en representación del partido liberal. El Frente Nacional fue el verdadero pacto de paz entre liberales y conservadores, en el cual sellaron, con la fórmula de ‘borrón y cuenta nueva’, varios años de violencia política que dejaron cerca de trescientos mil muertos, y miles de desplazados, perseguidos y despojados. No hubo ni reconocimiento de responsabilidades, ni de las víctimas, ni sanción de ningún tipo para los inspiradores y ejecutores.

El Frente Nacional fue dividirse el poder paritariamente entre liberales y conservadores durante dieciséis años y alternarse la presidencia entre liberales y conservadores por cuatro periodos, excluyendo cualquier otra fuerza o expresión política que no podía ser elegida a ninguna corporación pública, ni siquiera podían sus miembros trabajar con el Estado, ni en la administración de justicia. Recordemos, los presidentes del Frente Nacional fueron en su orden, el liberal Alberto Lleras Camargo, el conservador Guillermo León Valencia, el liberal Carlos Lleras Restrepo y el conservador Misael Pastrana Borrero.

Dos grandes oposiciones se van a formar desde el interior de los partidos tradicionales, el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) liderado por Alfonso López Michelsen y la Alianza Nacional Popular (ANAPO) encabezada por el General(r) Gustavo Rojas Pinilla. Adicionalmente van a existir otras oposiciones menores derivadas del partido conservador, la encabezada por el dirigente Jorge Leyva y la que encabezó Gilberto Alzate Avendaño.

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