Los contenidos y el talento en T.V. no han ido al ritmo del desarrollo tecnológico: Vicky Hernández y Alejandra Borrero

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Por Claudia Palacios

@claudiapcnn

Estas dos actrices, valluna una y caucana la otra, conversan sobre la televisión inteligente que ambas añoran, y plantean los desafíos para actores, directores, y empresarios al cumplirse 60 años de la televisión en Colombia.



C.P. ¿Qué creen que le ha dado el Valle y sus actores a la T.V.?

 

A.B. Por supuesto está Vicky que fue la primera y la más. Desde luego hay mujeres como Carlota Llano o Margarita, que en las décadas de los años 80 y 90 hicieron cosas muy importantes.

 

V.H. Cuando comenzó la T.V. la ciudad de Bogotá era sólo de bogotanos, hoy es una ciudad pluricultural y pluriétnica. Frente al Valle del Cauca los primeros y mejores locutores han venido de este departamento así como las mejores presentadoras de noticias, grandes actores, directores de cine, escritores y artistas en general. En algún momento el Valle tuvo festivales de arte que eran muy importantes  que necesariamente eran semilleros y puntos de llegada y salida.

 

C.P. Vicky se fue a Bogotá muy joven e hizo su carrera allá, aunque regresó temporalmente, mientras que Alejandra llegó a Bogotá cuando ya tenía un nombre en el medio….

 

V.H. Yo me fui a Bogotá cuando tenía tres años, desde luego muy joven,

 

A.B. Yo me fui cuando ya me había graduado de la universidad más o menos a los 24 años terminando la escuela con Enrique Buenaventura.

 

C.P. Alejandra, a las personas que piensan que se tienen que ir a Bogotá porque en la región no hay mayores oportunidades, ¿Qué les diría?

 

A.B. A mí me tocó vivir un momento muy especial. Conocí a Mayolo y todo el grupo de Caliwood, en la universidad trabajé con Enrique Buenaventura, tuve la fortuna de tener hombres maravillosos. Por ejemplo tuve de profesor a Estanislao Zuleta!

 

V.H. Yo me leí El Capital junto a él.

 

A.B. En ese entonces se vivía una época de añoranza de los años sesenta siendo que estábamos en los ochenta. Uno escuchaba el rock sesentero y no la música de plancha, se oía salsa y rock. Cali era una ciudad muy diferente sin duda. 

 

V.H.  Yo he vivido de manera alucinante desde los años sesenta. Lo que dice Alejandra es una maravilla. Cuando yo tenía catorce o quince años fundamos la Casa de la Cultura, lo que es hoy el Teatro de la Candelaria. Allí conocí en vivo y en directo a personalidades como Salmona, Obregón, Escobar, Santiago García, Carlo José Reyes, Perozo, Peter Brooke. Imagínese qué es eso teniendo uno apenas catorce o veinte años. Yo fui profesora en Cali a los veinte años.

 

C.P. ¿Por qué se regresó a Bogotá después de haber ido a Cali?

 

V.H. Porque quería actuar. Fui a Cali de 1969 a 1976. Yo hice teatro y televisión desde los siete años. Estaba en el grupo escénico infantil que también tenía dos programas de televisión a nivel nacional. Uno se llamaba “El Mundo del Niño” y “Abrete Sesamo”. Había un tercero que se llamaba “Música para niños”. Estos programas eran semanales y en vivo y en directo. Hacíamos dramas de la literatura infantil universal. Luego salí de la televisión cuando comencé la adolescencia y me dediqué al teatro. Mi hermana salió de la profesión pero yo cometí la torpeza de seguir. Yo me fui a Cali porque en 1969 creamos con Carlos José Reyes el Manantial de los Santos en la Casa de la Cultura. En la casa de las ex compañeras de colegio conocí un señor y nos enamoramos. Me iba a casar para luego irnos a vivir en Estados Unidos bajo la única condición de que yo seguiría haciendo teatro allá. Era un príncipe azul. Faltando 5 días para el matrimonio me di cuenta que no estaba enamorada y como yo ya me había despedido de la obra, de las amigas, de la familia y tenía todo listo para viajar decidí irme para Cali y fue un año entero allí que no hice teatro. Validé el colegio para decidir si estudiaba medicina, arquitectura o seguía en teatro.

 

A.B. Ahora que dices eso, es increíble cómo en el país se olvida a las personas. Los jóvenes, cuando hacen las audiciones en Casa Ensamble les hago un examen somero sobre conocimientos generales y no te puedes imaginar lo que escriben. Por ejemplo que ‘Betty La Fea’ la escribió Shakespeare.También que Fernando Gaitán escribió ‘El Quijote’. De este tamaño. Quieren estudiar teatro o hacer televisión y nunca han visto una obra de teatro. 

 

C.P. ¿Vicky, y sí fue una torpeza seguir en la actuación?

 

V.H. Sí lo fue (risas). Hubiera sido una gran arquitecta o médica.

 

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C.P. No le creo porque usted ha sido muy exitosa…

 

V.H. Yo no creo en eso del éxito. Para mí eso es una pendejada. Creo en el reconocimiento y lo agradezco en cualquier disciplina que la persona tenga. El reconocimiento es un gesto de nobleza de la raza humana que debe existir y hace bien, es alentador. Lo demás de ese mundillo de mentiras, esa parafernalia de dos pesos de ahora me repugna y me molesta. Me duele. Hoy día es una bobería y si pienso que para llegar a esto me rompí el culo todos estos años entonces sí fue lo peor que hice. Hoy esto tiene un grado de estupidez, vanalidad, superficialidad e improvisación sin bases y mentiras que hace que no tenga sentido.

 

C.P. ¿Usted piensa lo mismo Alejandra?

 

A.B. Yo veo eso con los alumnos que cuando pasan de un semestre a otro se les olvida lo visto. Cuando yo comencé en la televisión no se decía pero era mal visto que uno faranduleara en las revistas, que dijera en donde estuvo de vacaciones. Eso no tiene nada que ver con ser artista o ser actor. 

 

V.H. No se pregunta sobre el trabajo porque nadie sabe nada y menos los periodistas que no preguntan ni conocen eso. Mayormente hablamos de televisión pero el universo de un actor es mucho más grande. No todos los que salen en televisión son actores ni todos los actores salen en televisión. Pienso que no se compadece el desarrollo tecnológico en los sistemas de producción con los contenidos y cualidades de las obras. Cuando a nosotras nos tocó iniciar en el tema de la televisión los directores eran cultos y sabían cosas que le permitían indicar al actor con propiedad. Sabían de música, filosofía, pero ahora uno encuentra directores que no saben el significado de algunas palabras, es decir, no tienen el lenguaje necesario.

 

A.B. Las cosas que vivimos anteriormente ya no volverán.

 

C.P. Es decir, la televisión es mejor en cuanto al desarrollo tecnológico pero el actor no ha evolucionado…

 

V.H. El desarrollo tecnológico ha sido muy bueno ya que se tiene la facilidad de hacer todo tipo de trucos y desarrollos con lentes, filtros, luces y cámaras. Los equipos de producción han aprendido a hacer bien su trabajo. Pero en cuanto al desarrollo de los temas, su tratamiento, los libretos, la dirección y la actuación han ido en declive.

 

C.P. Hay mucha crítica respecto a los temas que trata la televisión: la vida de Pablo Escobar, los Castaño y demás. Usted participó en la novela de Escobar. ¿También critica que se pongan esos temas al aire?

 

A.B. Más allá de eso es la calidad. Yo tuve directores que tenían su sello en lo que hacían, tomaban decisiones, cosa que hoy ya no pueden hacer. Por ejemplo no pueden decir que en un determinado momento no se hace la grabación porque la luz no es la ideal o que no quiere a un determinado actor o actriz. El director pasó a un segundo plano opacado por el productor al que le interesan son los minutos en televisión sin mirar cómo se hicieron. Hoy hay contratos donde uno llega a grabar hasta doce horas.

 

V.H. Se trabaja incluso con tres unidades para sacar todo en menos tiempo. Hoy los egresados provienen de la técnica. Eso no tiene nada de malo pero que aprendan, que investiguen porque se quedan solo en ese tema. Es como si una persona que ha sido instrumentador quirúrgico por veinte años llegase a operar porque ha visto cómo se hace. Pienso que lo que lo se ha agotado es la forma de tratar los temas. El  país puede aprender mucho de esas historias y los jóvenes podrían tener de golpe un conocimiento sano sobre eso pero resulta que eso se muestra desde el punto de vista sensacionalista, y con el sentimentalismo absurdo que tiene hoy la televisión. No se apela al juicio crítico ni a la razón. La televisión en algún momento pudo tener visos humanísticos interesantes en cuanto al arte y los valores pero eso ya a nadie le interesa. De ahí que hoy se hagan los ‘realities’ o eso que llaman ‘Protagonistas de novela’. Es una televisión de concurso, de invertir poco y hacer que la gente se emocione y crea que está ganando cosas… pero la pérdida es enorme. En algún momento se hacían conversaciones por televisión que a algunos les podrían parecer ladrillos pero eran muy interesantes. Cosas de historia. Abelardo Forero hacia unas conversaciones deliciosas. Con todas las ayudas que hay hoy se podrían hacer programas ilustrativos o informativos sin que lleguen a ser un ladrillo o un bodrio.

 

C.P. ¿Qué piensa Alejandra sobre los ‘realities’?

 

A.B. Me pagan muy bien y es importante para mi economía. Debo decirlo tal cual: si quiero tener una vejez en la que pueda vivir tranquila y sin pensar que tengo que hacer algo por conseguir dinero.

 

C.P. Eso es lo que le pasa hoy día a muchos actores…

 

A.B. Yo miro eso y me lleno de pánico. Nunca en mi vida quiero llegar a ese punto.

 

V.H. Con las cosas que Alejandra hace en Casa Ensamble no lo necesitaría porque ya ha ganado un público y un nombre. No necesita poner en tela de juicio el nombre de un actor participando de una manera activa en una cosa que usted sabe que es un engaño.

 

A.B. Antes que eso es un programa y los muchachos saben que es un juego y lo asumen así.

 

V.H. No sé qué porción del público vea eso como un juego. Hay juegos buenos y malos, inteligentes o tontos en la vida, del monopolio al parqués. Si se le explicara a la gente que es un juego seguro sería menos nocivo, pero eso ha producido equívocos y perturbaciones de lado y lado. Es decir, de los que están en el juego y los que están del lado del público.

 

A.B. Yo no estoy de acuerdo con el programa. No me lo veo y siempre lo he dicho entre otras cosas porque no me interesa sesgar mi opinión. Mi trabajo es ir a juzgar una prueba.

 

DSC_0316C.P. Esto queda para la reflexión, ahora quisiera retomar para volver a las remembranzas sobre las producciones que han compartido como actrices.

 

A.B. Indudablemente está “Azucar”. Para todos los que trabajamos en esa producción fue un aprendizaje al estar al lado de un genio como Carlos Mayolo. Fue un momento muy especial porque Samuel Duque le abrió la posibilidad de hacer una gran producción. Valdiri por ejemplo es mi hermano ya que lo era en la novela. Compartimos dos años de trabajo y cada quince días íbamos al Guadalajara porque era nuestra casa. Me sentía dueña del Valle del Cauca, no tuve necesidad de tener un cañaduzal en mi vida porque los tuve todos. Fue increíble. En la fiesta de matrimonio de Alberto Valdiri mucha gente salió desde Bogotá hasta Buga a hacer de extras vestidos de la época solo por estar metidos en medio de este proyecto.

 

V.H. Y se emborracharon. Vivíamos borrachos todo el tiempo. (Risas)

 

A.B. Fue muy divertido porque el Hotel Guadalajara dio la fiesta y puso trago de verdad, entonces todo el mundo se emborrachó en la fiesta del matrimonio. Azúcar fue un momento increíble.

 

V.H. Más allá de eso, Azúcar partió en dos la manera de contar una historia en televisión. Hay gente que puede aceptarlo y otros que no. En Azúcar la cámara comenzó a tener la valoración para el espectador. Ver un plano medio, un plano general, una panorámica o un plano secuencia. Sin darse cuenta, la gente comenzó a percibir una manera diferente de contar historias y no solo con el hecho de que RCN se lanzó a las locaciones sino a estas locaciones en particular con su gran tamaño, proporción y luz. Se creó una nueva manera de contar sin lenguaje verbal sino puramente visual. Los diálogos eran totalmente diferentes, primero porque con Mayolo improvisábamos casi todos los libretos, y no es como lo que acabamos de ver de una novela en Cali donde la gente dice “Ve mirá, tu tienes…”. Eso me da dolor de estómago y un malestar que no puedo disimular. 

 

A.B. Después de los años contando como se hizo la novela los demás actores se sorprendían al oír cómo fue que se grabó.

 

V.H. En los libretos participábamos la script, Mayolo y yo. Yo era una especie de memoria armando la escaleta, ya que no se grababa con libretos.

 

A.B. Mayolo fue un tipo irreverente, lúcido…

 

V.H. Pero nos necesitaba a los televisivos, porque aparentemente cualquier idiota puede hacer televisión y de hecho hay muchos idiotas haciéndola pero la hacen mal. Hacerla bien es otra cosa.

 

C.P. ¿Por qué Cali, con ese capital de actores, directores y locaciones no se volvió una meca de la t.v.? 

 

V.H. Yo me lo he preguntado muchas veces y pienso que es por el centralismo. Bogotá se convirtió en la ciudad del país, la capital, y todos nos comimos ese cuento que era donde sucedían, conseguían y se movían las cosas. El año pasado estuve haciendo vueltas para irme a Cali, mamada del tráfico, del de los carros y del de las influencias. Además porque como casi no trabajo en la televisión me podría ir a Cali y si alguien recuerda que uno existe pues lo llamarán. Dudo que eso suceda porque yo no tengo manager, ni lo voy a tener, por principio.

 

C.P. Me pregunto también por qué un Canal como Telepacífico no es más relevante, le va mejor a Teleantioquia, por ejemplo en eventos como los India Catalina… 

 

V.H. Mientras existan dos canales privados ninguna ciudad de Colombia va a tener una televisión poderosa. Lo que está pidiendo a gritos este país es un tercer canal que sirva como fuerza reguladora de la competencia desleal que hay y establezca una competencia basada en la calidad del producto y no en que los dos monopolios se pongan de acuerdo. Casi que funciona como el dicho de que entre bomberos no nos pisamos la manguera. Es una cosa absolutamente negativa para un país que tiene 46 millones de habitantes que haya dos canales que tienen criterios totalmente sesgados para todo y que no son incluyentes, pluriétnicoss, puriculturales y que no tienen que ver con el país. Se les olvida a todos que la televisión es un servicio público y un derecho. El dueño del espectro somos todos los colombianos. 

A.B. Cuando comencé las productoras trataban de hacer lo mejor que podían y no estaba en función del rating. Azúcar se escribió pensando en hablar de la idiosincrasia valluna, no del raiting, pero cuando se hizo ese cambio a la televisión privada y el hecho tan fundamental de que les entrara dinero por lo que estaban haciendo nos olvidamos de los grandes escritores y grandes personalidades.

 

C.P. Ahora estamos ante otro cambio en donde los privados están perdiendo rating porque lo que marca es el cable. ¿Cuál es la expectativa de los actores frente a este cambio y el hecho de que la gente ahora vea producciones por internet a la hora que quiera?

 

A.B. Ya no va a existir ‘prime time’. Ojalá gane la producción y prime la calidad. 

 

V.H. Debería existir un tercer canal mientras se llega al desmoronamiento total de este modelo. Con 46 millones de personas caben muchas formas de televisión, somos muy provincianos en el mirar. Cada vez que quieren asustar al gremio de los actores lo hacen, dicen que nos vamos a quedar sin trabajo. ¡Carajo! Si aquí hemos tenido épocas muy duras y la gente las ha sabido llevar y superar.

 

A.B. Hoy día la televisión no es la única manera de sostenerse. En los noventas si lo era. Estuve leyendo una investigación que hizo el BID sobre la cultura en Cali y me impresionaron varias cosas. Primero que en Casa Ensamble generamos más empleos que todo el arte reunido de Cali. Y cuando le preguntan a los caleños sobre la cantidad de obras de teatro que ven en el año responden que ninguna porque no se enteran. No obstante sí hay un amor por el arte en Cali. Creo que hay un movimiento que va a resurgir y va a dar cosas interesantes. Ojalá no se vayan todos a Bogotá.

 

V.H. Yo creo que en estas ciudades como Cali, que tienen sus canales pero con tan poca fe en ellos mismos, los industriales, los anunciantes y las entidades públicas necesitan una inyección de responsabilidad, de fe y de criterio para surtir al Valle del Cauca y no solo a los caleños de posibilidades de ver cosas que los levanten como comarca, como nación y como región. 

 

A.B.: Cali ha ganado en cultura porque hoy se tiene al negro, al mulato y al mestizo. Antes las únicas negras eran las empleadas del servicio. Ya Cali es negro y le ha posibilitado espacios de desarrollo muy interesantes.

 

A.B. Si vemos a Cali como una persona yo diría que entró en una gran depresión. Uno ve a Cali deprimida.

 

V.H. Eso fue por la mafia…

 

A.B. Por supuesto pero uno ve a los paisas que tuvieron la capacidad de salir de allí y están haciendo una ciudad increíble.

 

V.H. En Medellín han hecho infraestructura y Cali se adormeció sin construir nada.

 

A.B. Se llenó de corrupción porque Cali no era una ciudad corrupta. Ahora que tengo que ir frecuentemente me encuentro con cosas que antes no sucedían en Cali. 

 

C.P. ¿Van a pasar sus últimos días en Cali o en Bogotá?

 

A.B. Yo ojalá en una playa.

 

V.H. Yo en Cali, por eso ya he dado pasos en esa dirección.

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