Los descendientes de los bebedores

0

 Por Patricia Suárez

 En la ciudad de CATAL UYUCK, entre las ruinas de la vieja Anatolia, al sur de lo que hoy es Turquía, descubrieron las bebidas alcohólicas. Desde entonces, en un proceso lento hasta nuestros días, la conducta de los hombres derivó hacia la dependencia y la adicción, no solo a la sustancia “mutante”, sino a todo tipo de adicciones. El gen mutado por el alcohol en las células seminales comienza su camino descendente hacia las compulsiones desde los tiempos históricos.

El hombre en su ignorancia tejía el destino de la humanidad y su impronta degenerativa, debido al consumo de alcohol. ¡Prolífico!, el gen mutante se reproducía, transmitiendo el Testamento Genético y sus errores de copia.

El gen alcohólico llegaba por azar a uno o más de los hijos en la reproducción genética que según el biólogo Inglés Richard Dewkins es la razón de ser de los genes (vivir eternamente) y, para ello, utilizan el cuerpo como vehículo y así sobrevivir a través de la multiplicación egocéntrica de copias y copias (en otras palabras); somos una máquina programada y dirigida por los genes que buscan de forma egoísta perpetuarse.

En su libro Los Descendientes de los Bebedores el médico psiquiatra Mauro Torres nos enfrenta a una realidad de objetividad tácita y advierte, desde su vastísima investigación científica, la urgencia de políticas preventivas y toma de consciencia frente a la grave degeneración de la población mundial.

El Dr. Torres define la Mentalidad Compulsiva en busca de soluciones ante el flagelo degenerativo de la sociedad y nos dice: El gen mutado por el alcohol de manera débil, altera el Cerebro Pleiotrópicamente, esto es, con varias compulsiones, afectando solamente el Área Orbito frontal del Hemisferio Cerebral Derecho y los Centros Límbicos del placer (…).

“El descendiente del bebedor” nace compulsivo, por lo general, con varias compulsiones, estas irrumpen con gran Fuerza, de tal suerte, que la Compulsión o las compulsiones se convierten en el motor del comportamiento del niño, después del adolecente y luego del adulto.

Compulsión: incontrolable deseo que genera gran placer, la voluntad no logra reprimirla.

No es raro, sino frecuentísimo, que nos encontremos con niños difíciles desde el nacimiento, lo que viene hacer un preludio aún no determinado de sus pulsiones compulsivas. PERO ES EL MEJOR MOMENTO PARA INICIAR SU TRATAMIENTO porque, genéticamente, la Compulsión no está consolidada, y el cerebro con todas sus facultades mentales aún se halla en formación y atiende las correcciones del terapeuta o de los padres para que estas facultades intelectuales no se pongan al servicio de la o las compulsiones.

Una serie de casos ilustran las variadas y tipificadas compulsiones que tienen en jaque a la sociedad toda, (…) niños que constituyen el verdadero drama familiar, y, como alguno de los padres también es compulsivo bebedor o de otra naturaleza, el infierno hogareño se enciende.

El triunfo de la mentalidad compulsiva es evidente y con ella las cuarenta compulsiones identificadas en el estudio de campo de cientos de pacientes que el galeno auscultó.

En la cultura sociopática de la sociedad colombiana y su secuela delictiva, la inteligencia y astucia de los grandes criminales que han puesto de rodillas al Estado y su Ordenamiento Jurídico a base de corrupción y crimen donde la paga y con ella el exceso, estimulan e invitan a delinquir a todos los estratos sociales, es flagelo destructor de nuestra sociedad;  llaga explotada de forma irresponsable por medios y guionistas sin valoración ni guía para entender, de forma crítica, nuestra devastadora realidad de terror. Unido esto a la pecuniaria ganancia que reciben el estado y los dueños de las grandes productoras de alcohol.

En las cárceles nacionales –por sólo hablar de éstas- criminales, pedófilos, pederastas, ladrones, sádicos, violadores, asesinos, traficantes, y los corruptos que aún caminan libres por los corredores de la permisividad y los salones del poder (con salarios de gánsteres),  avergüenzan y desafían la inteligencia social que vive, desde la impotencia, la Soledad del Bien. Y ante el cinismo de los depredadores y el manejo de las leyes, pagamos los impuestos y con ellos, los robos de los señores del Poder.

En una celda, yace el depredador serial más grande del mundo: GARAVITO, violador de 200   niños, quien heredó el gen mutado y devino asesino; el Estado, entre tanto, nutre sus arcas con la ganancia millonaria del alcohol que genera las compulsiones incontrolables y con ellas la mentalidad compulsiva de una sociedad reducida a la delincuencia, a sus vicios, a sus crímenes…

Comments are closed.