Los empresarios y el costo de los servicios públicos

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CynthiaPor Cynthia Vanessa Lewis Torres

El impacto del Plan de Impulso a la Productividad y Empleo (PIPE), promovido por el Gobierno actual, cuyo objetivo se enmarca en la generación de empleo y en el mejoramiento del desarrollo económico del país, se encuentra en tela de juicio cuando se revisa, por un lado, que aún sigue siendo desconocido por la mayoría de los empresarios industriales de la micro, la pequeña y la mediana empresa –quienes representan el 99,5 % del tejido empresarial–; y, por el otro, que el comportamiento de los costos de servicios públicos para dichos usuarios no contribuye de manera significativa para que sean más competitivos ante el mercado internacional.

En el plan se le da lugar a la competitividad, entre otras variables, y se establecen dos medidas directas para los usuarios del sector industrial: la eliminación de la sobretasa del 20 % de energía y del
8,9 % del gas. La verdad es que los requisitos exigidos para acceder a este beneficio tributario no son muy difíciles de cumplir, basta con entrar a la página web del Programa de Transformación Productiva y conocerlos. Por ejemplo, en la mayoría de las panaderías aún desconocen esta ‘ayuda’ que el Gobierno está brindando; pero más importante que eso, llama la atención la afirmación de un consultor del sector panificador: “En 2010, el recibo de servicios de gas natural llegaba en promedio por un valor de $90.000 aproximadamente, mientras que en los años 2012 y 2013 se incrementó y el recibo llegaba entre $145.000 y $160.000”.

Según las cifras reportadas por el Sistema de Información de Petróleo y Gas Colombiano de la Unidad de Planeación Minero-Energética, se observa que entre enero de 2010 y enero de 2012 el precio del metro cúbico del gas creció en un 47,04 % –y continúa creciendo, al estar atado a los precios internacionales–. Esto brinda el espacio para hacer la siguiente reflexión: ¿De qué le sirve, entonces, al empresario que le reduzcan la sobretasa del gas natural si se le incrementa el gasto en general? ¿O cuál termina siendo el impacto del impulso a la productividad y al empleo?

De otra parte, resulta mucho más costoso comercializar energía que generarla. En el Valle del Cauca solo se cuenta con dos empresas proveedoras del servicio eléctrico: Empresa de Energía del Pacífico S.A. E.S.P. (Epsa) y Empresas Municipales de Cali (Emcali), y solo la primera es generadora por medio de plantas hidroeléctricas, lo cual le significa un riesgo ambiental al departamento. Es necesario que desde el gobierno nacional se incentiven otras alternativas para la generación de este servicio que permita tanto cuidar el medioambiente como reducir sus costos en una proporción mayor al impuesto de sobretasa.

En este orden de ideas, es necesario pensar en mecanismos de generación de energía que usen recursos naturales renovables: bioenergía, eólica o solar. Por ejemplo, si se piensa en un sistema de energía solar para una empresa que al año pague alrededor de $40 millones de pesos, esta tiene que hacer una inversión de USD$192.000 para adquirir el kit fotovoltaico o solar de 56 kilovatios, con una vida útil entre 25 y 30 años, que recuperaría en 8 años aproximadamente bajo el supuesto de que sigue pagando el recibo normal de la empresa prestadora del servicio; y así le quedaría un periodo mínimo de 17 años de ahorro progresivo (teniendo en cuenta el efecto de la inflación).

Esto le permitiría al empresario ser más competitivo en su mercado, mientras reduce sus costos de producción.
El hecho de que el valor del servicio de energía eléctrica hace 5 años presentara un incremento asombroso, llevó a que los panaderos optaran por la utilización del gas natural para su producción; y como consecuencia de ello, el sabor del pandebono cambió y sus clientes aún lo extrañan. Si se implementara uno de los mecanismos de generación mencionados, podría pensarse en volver a deleitarse con el sabor del pandebono de años anteriores.

No se puede negar que las medidas implementadas por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos a favor del tejido empresarial están bien pensadas y sustentadas; pero de nada sirve que por un lado se muestre una reducción en los costos de energía y gas, y por el otro un incremento constante de estos servicios, cuando existe la oportunidad de pensar en la adopción de un mecanismo alternativo de generación de energía, con una visión de largo plazo, que vaya en sintonía con el medio ambiente y la competitividad del empresario.

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