Los expresidentes

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

Twitter @ZuluagaCamila

¿Qué hacer con los expresidentes? Son un verdadero dolor de cabeza no solo para el mandatario de turno sino para el país. Claro que el fenómeno se ha venido agravando con el mandato actual.

 Con esta tendencia empezó el expresidente Uribe, quien desde la conformación del gabinete manifestó su inconformidad y se declaró en oposición, utilizando su capital político para desprestigiar al Gobierno. Con razón, los detractores de Uribe  dijeron que él pretendía que Santos nombrara a quien él quisiera en el gabinete y que tenía que entender que él ya no era el presidente, que la ausencia de poder lo estaba haciendo delirar. De hecho, los protagónicos expresidentes lo atacaron fuertemente.

 Después vino el presidente Pastrana, quien también se molestó por lo que sucedió en la comisión de Relaciones Exteriores, al conocerse que podría existir la posibilidad de revelar las actas de las diferentes reuniones de la comisión asesora. En otras palabras, sintió que querían echarle la culpa de que el fallo de La Haya hubiera sido desfavorable a Colombia por el manejo que se le dio al proceso durante su gobierno. Esto, además de molestarse por la influencia del samperismo en el gabinete de Santos. De tiempo atrás, el expresidente Pastrana viene reclamando  cuando ve que se le entrega protagonismo al expresidente Samper. Recordemos  cuando al expresidente Uribe se le ocurrió nombrar a Samper como embajador de Francia, y Pastrana,  que ocupaba ese cargo en Estados Unidos,  presentó de inmediato su renuncia.

Pero  Uribe y Pastrana no son los únicos.  El expresidente César Gaviria no se ha quedado atrás. En principio, no había dicho nada porque estaba a gusto con la conformación del gabinete y la importante representación que tenía el ala del Partido Liberal, que él representa, y del  cual su hijo es el presidente único. Sin embargo, frente a los nuevos nombramientos, vio que su influencia disminuyó notablemente en la cabina de mando del santismo y considera que el samperismo se está tomando el poder. Lo que hay que preguntar es por qué se molesta, ¿acaso no fue uno de los mayores críticos de aquellos que se molestaron por los nombramientos de Santos? Faltaba más, que ahora exista una crisis política entre los partidos de la tan mal llamada “unidad nacional”, que de unidad no tiene nada porque está  pegada con babas y con la voracidad burocrática de quienes están en ella.

 Por expresidentes como los que tenemos, y por mandatarios como los que han pasado por el poder en el país,  hoy estamos hastiados. La gente ha salido a las calles a protestar y seguirá haciéndolo, porque en Colombia, como en tantos países de América Latina y África, el interés social y común no ha sido lo que ha contado para sus dirigentes, lo que cuenta es ver cómo se benefician política y económicamente  las mismas familias y los mismos apellidos. Todo sigue igual.

 Aquí  ninguno se salva, tal vez el único que no ha molestado es Samper, porque el país no le permite que diga ni mu. Con toda la razón, pues muchos consideran que poca es la autoridad moral que tiene para poder opinar. No obstante, más allá de eso, todos quieren tener injerencia en el gabinete, todos esperan mandar en la sombra. ¡Que más bien dejen gobernar y se preocupen menos por la burocracia del momento! Ellos ya tuvieron su oportunidad, le hicieron bien y le hicieron mal al país. Todos deberían entender que  hoy Juan Manuel Santos es quien está en el poder y recordar el  refrán popular  que dice que “el que manda manda, aunque mande mal”

Una cosa más: Y hablando de expresidentes, mañana Álvaro Uribe anuncia si va o no en la lista del senado de su nuevo movimiento, el Puro Centro Democrático. ¿Usted qué cree, se lanza o no se lanza?

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