Los fusibles

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

Es conocido que los ministros, en los gobiernos, son utilizados muchas veces por los mandatarios como fusibles.  Las crisis no pueden tocarle todas al presidente, sus escuderos deben estar para sortearlas.  Lo que  es asombroso es que en este gobierno, el del presidente Juan Manuel Santos, hay una cartera  en la que están nombrando personas para quemarlas intencionalmente, o por lo menos así pareciera. Como ya muchos imaginarán, estoy haciendo referencia a la cartera de agricultura.

 Sin entrar a evaluar la idoneidad del ministro Lizarralde para encabezar la política agrícola colombiana, lo que le hizo el gobierno -el equipo para el que juega- esta semana, no tiene presentación. De haber sido él, yo habría presentado mi carta de renuncia irrevocable, sin dejar espacio a que me ratificaran.

 Lo sucedido con el proyecto de tierras que había radicado el ministro ante el Congreso, generó una confusión ante los medios por lo que expresaron diferentes miembros del gabinete. Unos afirmaban que el proyecto había sido retirado y otros aseguraban que el proyecto continuaba, eso no tiene presentación. Finalmente, con tantas versiones enfrentadas y la expectativa de la opinión y los medios por saber qué era lo que sucedía dentro del gobierno nacional con un proyecto tan importante, la cereza del cocktail la puso el trino del presidente Santos, anunciando que la reforma se tumbaba, en otras palabras: desautorizando a su ministro.

 Así como ustedes lo leen y seguramente lo vieron, por Twitter estamos anunciando decisiones de gobierno. Si mal no recuerdo, a Gustavo Petro, el Procurador general le llamó la atención y hasta llegó a abrirle una investigación por haberle anunciado a un funcionario del distrito que estaba despedido a través de la red social. Me pregunto si esta vez, que el presidente de los colombianos le comunicó a un ministro que su proyecto de ley no iba, a través de esa misma red social, el jefe del ministerio público hará lo mismo. Hay que ser serios. Primero, no se puede gobernar por Twitter en ningún caso. Pero segundo, si ya resulta que nuestros funcionarios no pueden escapar a la tentación de las nuevas tecnologías, que sean juzgados por  igual.

 Pero saliéndonos de la tecnología y volviendo a la política,  es bueno tener claro que ésta no es de lealtades, o por lo menos no en Colombia. Sin embargo, sí creería uno que cuando se está jugando en el mismo equipo y por la misma causa,  los compañeros y sobre todo el jefe, deberían respaldarlo, en la medida de lo posible. Es la regla mínima del respeto y de agradecimiento por  prestar un servicio a un gobierno y a un presidente.

 En el caso de los dos últimos ministros de Agricultura, esta regla no se ha cumplido. A Francisco Estupiñán, quien venía realizando un trabajo decente en el Banco Agrario y asumió tras la salida de Juan Camilo Restrepo, lo dejaron quemar solo, como si él fuera el culpable de lo sucedido. Que no se nos olvide que ante las denuncias del senador Robledo, el doctor Estupiñán aseguró que quienes habían adquirido más de una UAF de manera irregular habrían incurrido en algo ilegal. Inmediatamente lo llamaron al orden por haber dicho semejante cosa de uno de los mejores amigos del presidente y su esposa. Pero eso sí, ante la crisis se lavaron las manos y lo sacaron por incompetente. Así es la política, de pocas lealtades  y de ser vendido por el poder en el momento en que menos se espera.

La historia con Lizarralde no ha sido muy distinta. Lo han hecho quedar como un zapato en frente de todo el país, con la diferencia de que lo ratificaron porque el presidente no puede entrar en el juego de ser acusado  por estar nombrando gente en cargos públicos en plena ley de garantías. En la política y con esa cartera en particular aplica plenamente el dicho popular: con esos amigos para qué enemigos.  Y mientras todo esto sucede, la política agraria continúa al garete…

Una cosa más: La guerra de las esmeraldas en el departamento de Boyacá está a punto de revivir y el gobierno lo sabe. Igualmente sabe qué es lo que debe hacer pero se ha hecho el de las gafas. Importante que los ministros se pongan las pilas.

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