Los himnos órficos – Tiempo de Leer

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Los himnos órficos

 

Por Patricia Suárez

Los cantos oraculares de los himnos órficos  formaron la conciencia Poética-filosófica-Religiosa   en el amanecer de la civilización Griega. Por su significación ética los sabios griegos los llamaban, leyes o reglas de justicia o conducta, cuyo sentido cosmosófico fue introducido en los rituales místicos por el rapsoda tracio Orfeo;-Sacerdote-Poeta, mensajero para su país y el mundo; Anunciador  de la Nueva Era en el Occidente dormido.  Educado en los lugares sagrados del bajo Nilo, en el Delta egipcio; legó la sabiduría y el misterio de sus cantos y fue la escuela pitagórica  herederos del valor sustantivo del cantor.

La  hiparxis “ciencia de la existencia” donde  la causa y no los efectos era la tónica   previsora de la sabiduría. He aquí, la Equidad y la Ley con su fuerza paradigmática ante “…la lenta corrupción de los regímenes políticos, el descenso de la calidad anímica en los hombres representativos, los gobiernos fuertes y oligárquicos, la codicia y la vanagloria de los gobernantes…”

 

 A LA EQUIDAD

¡Oh, bendita equidad, grata a los hombres!

Tú eres la eterna amiga de toda conducta recta y justa.

Venerable, opulenta, bienaventurada doncella,

tus sanos juicios otorgan constante ayuda,

  tranquilizan la conciencia, y la mente elevan.

Tú contrarrestas la acción de los hombres injustos,

cuyas almas perversas jamás te complacen.

Ni los más indómitos pueden rehuir tus terribles azotes.

Armoniosa, cordial potestad contraria a todo desorden,

que gozas de la paz y de la vida estable,

amorosa, sociable, de gentil disposición,

enemiga de los excesos, inclinada a los hechos equitativos, sabia y virtuosa en todas sus manifestaciones,

todo encuentra en ti su noble enlace.

Escucha, Diosa equidad; anula las actividades de los seres de condición perversa que a la humanidad dañan.

Que todos los mortales hallen en ti complacencia, Sea por la aportación de los frutos de la tierra,

por las dulces dádivas hincadas en su seno,

o por los reinos del marino Zeus profundo.

                                

                                    A LA LEY

Invoco a la Diosa sagrada de Dioses y de hombres,

La Ley Celeste, principio que todo lo sella

impreso en todas las cosas que el mundo contiene,

incluyendo las que viven en los ámbitos líquidos.

Perdurable, estelar, de forma armoniosa,

que velas por el mantenimiento de las leyes eternas,

tu omnicreador poder se hace patente en los espacios

sosteniendo las celestes esferas, enlazando sus cuerpos.

La injusta envidia se resuelve chillando enfurecida

cuando con tus brazos la sacudes haciéndola chillar en torbellinos.

Tú la vida de los mortales defiendes

Y su existencia coronas con un final apacible.

Tú ejerces un dominio absoluto sobre todo cuanto alienta, la ley y el orden brindas a sus moradores que,

sin cesar, observan una noble conducta y son consecuente con las buenas acciones.

A los enemigos sin ley, con ira vengadora,

sus pasos conduces a la fatal destrucción.

Ven, potestad clemente y generosa, a quien todos reverencian, de todos deseada. Con propicia actitud hacia ti condúceme.

Concédeme que durante toda mi vida pueda tener en ti fijos mis ojos, y no me apartes nunca del recto sendero de la verdad.

Los himnos órficos,  oraciones dirigidas a las divinidades  del panteón greco-romano, libro de sabiduría y profunda enseñanza mística-filosófica, fuente  donde abrevar el conocimiento  de los pilares  de occidente.

El libro   presentado por Josefína Maynadé y María de Sellarés es plegaria elocuente, emanaciones iniciáticas de un saber antiguo…

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